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El código Da Vinci y la divina proporción

Santiago Pereira Testa

 

E

n estos días y gracias a la novela "best seller" de Dan Brown: "El Código Da Vinci", el público parece haber descubierto la proporción áurea y muchos me han pedido que explique algo mas sobre este tema al que tuve acceso profundo gracias a un grande de la arquitectura de Tacuarembó y a quien dedico un afectuoso recuerdo en estos apuntes: Eduardo "Chispa" Ros Díaz, un fanático de las proporciones.

 Obituario

La despedida del "Negro" Bentancourt

P

ero "cuando en la noche serena, se escucha en algún bodegón", estamos seguros que allá arriba en alguna nube, habrá un vaso de vino servido y entonando una canción de carnaval, esperando a tus amigos que te acompañaron en tantas noches con tu clásico "un do tré", cuando te alcanzaban la batuta para dirigir "tu Bohemia", en la cual integrabas junto a mis hermanos, Pocholo y Raúl, allá por el ‘67.

   Se nos fue "el Negro". Quería tanto el carnaval, que siempre me decía, "cuando voy a Montevideo a ver mi Peñarola, si había una murga ensayando o actuando, me iba de cabeza a escuchar o intervenir con ellos", pues tenía muchos amigos del carnaval y dejaba el fútbol de un lado, a pesar que él lo practicaba y con mucho éxito.

   Se nos fue "el Negro", lo supe por "el Rabanito", que había sucedido unos cuantos días atrás; hacía mucho tiempo que no nos veíamos, pero lo llevo en el recuerdo, pues me dio la oportunidad de cosechar muchos amigos y como decimos con el "Chumbito" Rodríguez, tenemos que reconocer que había llegado el adelanto del carnaval de la capital por intermedio de él. Se nos fue para siempre: Antonio Rodolfo, "el Negro", Bentancourt. La familia del carnaval está de duelo.

"Yeye" Larbarnois

Antonio Bentancourt, el arquero

E

n la década del 50, fue el gran golero de Peñarol y la Selección de Tacuarembó. Cuando a partir de la inauguración del 18 de Julio (hoy estadio Goyenola) en 1955, se vivió en Tacuarembó lo que podemos llamar "la primera era profesional" y Peñarol se transformó en un equipo "internacional" contando en sus filas con el paraguayo Franco y el "porteño" García y los uruguayos Davoine, Roldán, Marcelo Pereira, Adhemar Hernández, Marques Lisboa, Gorni, Alsina, ,etc. los únicos dos titulares oriundos de Tacuarembó, eran el Mono Gonzáles como zaguero izquierdo y el Negro Bentancourt de golero. Eso habla de la valía de aquel arquero que recordamos con "peinada a la gomina", con presencia en el área, saliendo a cortar un centro, o volando a tirar por encima del travesaño, en el ángulo superior un remate con destino de gol.

   Y en los recordados "clásicos" del Norte con Rivera, compartía con el "Galán" Andrés Rocha, arquero de Ferrocarril, el arco de Tacuarembó, en los tiempos en que se iba en tren a Rivera, la delegación y los hinchas, y más de una vez, salir apedreados del viejo Atilio Paiva Olivera para tomar presurosos el ferrocarril en una "retirada" de ventanillas con vidrios rotos.

Luis Inthamoussu

   Desde antes de la historia, el hombre intuyó la existencia de la proporción natural como patrón de belleza y estética. Sabemos que los egipcios la conocían y utilizaron en todas sus obras, y posteriormente los griegos también. Las pirámides y el Partenón están totalmente proporcionados hasta en sus mínimos detalles. Los constructores, pintores, escultores y otros artistas plásticos la tuvieron en cuenta desde siempre, aunque es difícil saber si conocían sus secretos o simplemente imitaban a la naturaleza, y hasta nuestros días desde los odontólogos que utilizan el "compás áureo" para diseñar los dientes postizos, hasta los diseñadores de autos, que la creen su secreto, e incluso las tarjetas de crédito están perfectamente proporcionadas. Los alquimistas, que la estudiaron, le asignaron poderes mágicos. Y en su incapacidad de encontrar explicaciones científicas le atribuyeron origen místico. De ahí surge que se le conozca como la "Divina Proporción". Esta claro que la ciencia oficial la negó y la iglesia nunca admitió que Dios se ciñera a Leyes Universales.

   Alrededor del año 1100 Leonardo Fibonacci, gran matemático de la República de Pisa, que había estudiado contabilidad y matemáticas en África del Norte y viajado por los países árabes y fue el gran reformador de la matemática europea, plantea lo que hoy conocemos como la Serie de Fibonacci. Es la serie de números que surge de la suma de los dos anteriores y que tiene características muy originales e interesantes:

   1 - 1 - 2 - 3 - 5 - 8 - 13 - 21 - 34 55 - 89 - 144 - 233 - 377 - 610 - 987 1597- 2584 - 4181 - 6765 - 10946 17711 - 28657...

   Dividiendo cualquiera de los números de la serie por su inmediato anterior se obtiene un número muy parecido a 1,618034 y haciendo lo mismo por el inmediato posterior 0,618034. Multiplicando estos obtenemos 1. Asimismo es el único número cuyo cuadrado es igual a sumarle una unidad. Tiene otras muchas cualidades, algunas no muy fáciles de explicar y de entender para los no matemáticos, pero en definitiva es único y tan especial que justifica haberle llamado "número divino". Esta curiosidad matemática se manifiesta geométrica-mente en que siempre se mantiene una relación de proporcionalidad entre esos valores. Es decir uno es a 0,618034 como 1,618034 es a 1. Que es la que surge del compás áureo. En matemática se lo representa con la letra griega phi (Þ).

   Otro Leonardo (Da Vinci) cuatrocientos años después estudió profundamente esta proporción y su manifestación en la naturaleza, incluso en el cuerpo humano (El Hombre de Vitrubio). Encontrando una relación directa entre esta y la existencia de vida, cosa que los alquimistas intuían... Más adelante otros lo relacionaron mas bien al crecimiento, ya que todo lo vivo crece y se desarrolla en esta proporción. No solo en el plano, sino también en el espacio.

   Muchas disciplinas utilizan estos conocimientos aunque como fuera negado por tanto tiempo, pocos han hablado abiertamente de él. En Uruguay el Maestro Joaquín Torres García desarrolló toda una corriente artística basada en la proporción, se la llamó "Constructivismo". En los últimos años y gracias al gran avance de la informática se ha descubierto que esa disposición en el espacio es una consecuencia del normal crecimiento de las células. En pocas palabras, y tratando de simplificar groseramente, sería la única disposición que permitiría crecer a las células independientemente del crecimiento de sus vecinas. Sería una consecuencia antes que una causa del crecimiento de todas las células vivas. Sin embargo eso explica muchas cosas pero no todo, pues también hoy sabemos que las galaxias están proporcionadas y distribuidas en el espacio de esa manera.... y de acuerdo a lo que nuestra ciencia hoy conoce no serían las galaxias seres vivos.

sanper@adinet.com.uy