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Juventud y el VIH-SIDA

Bettina Silva Carneiro
 

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a evolución de la epidemia en el Uruguay se caracteriza por ser cada vez más joven y femenina. Si bien en los casos notificados predomina el grupo de 25 a 34 años, en los estudios centinela, la edad de predominio es de 15 a 24.

   Esta información nos revela que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH); que produce el Síndrome Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), debilitando progresivamente las defensas del  organismo, está afectando a los jóvenes a una edad muy temprana, lo que se encuentra directamente vinculado a un despertar sexual más precoz que en generaciones anteriores, con un comienzo de la actividad sexual quizás sin terminar de incorporar conductas de cuidado, traducido en un comportamiento de alto riesgo entre ésta población; también pasa con otras enfermedades de trasmisión sexual como sífilis, gonorrea o herpes genitales, y así también sobre otras cuestiones tales como el embarazo adolescente.

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES DE LA PERSONA QUE VIVE CON EL VIRUS VIH-SIDA

Considerando:

  • Que el SIDA, desde el punto de vista de la medicina, es una enfermedad como las otras.
  • Que el SIDA es una epidemia mundial y que es preciso un esfuerzo colectivo mundial para detenerla.
  • Que NO existe peligro de contagio del SIDA excepto a través de relaciones sexuales sin preservativo, de la transfusión de sangre infectada y la trasmisión de la madre infectada al feto o bebé.
  • Que desde el punto de vista planetario, es la Humanidad la que se encuentra seropositivo, no existiendo una "minoría" de enfermos.
  • Que contra el pánico, los preconceptos y la discriminación, la práctica solidaria es esencial.

Por todo ello, proclamamos:

  1. Todas las personas tienen derecho a la información clara, exacta, y científicamente fundada acerca del SIDA, sin ningún tipo de restricción. Las personas con VIH tienen derecho a información específica sobre su condición.
  2. Toda persona que vive con VIH tiene derecho a la asistencia y al tratamiento, suministrados ambos sin ninguna restricción y garantizando su mejor calidad de vida.
  3. Ninguna persona que vive con VIH seá sometida a aislamiento, cuarentena o cualquier tipo de discriminación.
  4. Nadie tiene derecho a restringir la libertad o los derechos de las personas por el único motivo de ser éstas, personas que conviven con VIH, cualquiera sea su raza, nacionalidad, sexo u orientación sexual.
  5. Toda persona que convive con VIH tiene derecho a la participación de todos los aspectos de la vida social. Toda acción que tienda a recusar a las personas que convivan con VIH para un empleo, alojamiento, asistencia, o a privarlos de ello, o que tienda a restringirles la participación en actividades colectivas, escolares, y/o militares, debe ser considerada discriminatoria y punida por la ley.
  6. Todas las personas tienen derecho a recibir sangre y hemoderivados, órganos, y tejidos que hayan sido rigurosamente analizados y comprobada en ellos la ausencia del virus del SIDA.
  7. Nadie podrá hacer referencia a la enfermedad de alguien, pasada o futura, o al resultado del análisis para el SIDA, sin el consentimiento de la persona involucrada. La privacidad de la persona con VIH deberá ser asegurada por todos los servicios médicos y asistenciales.
  8. Nadie será sometido compulsivamente, en ningún caso, a los análisis para el SIDA. Estos deberán ser usados exclusivamente con fines diagnósticos, para el control de transfusiones, trasplantes, para estudios epidemiológicos, pero jamás para ningún tipo de control de personas o poblaciones. En todos los casos de análisis, los involucrados deberán ser informados por un profesional competente.
  9. Toda persona que convive con VIH tiene derecho a comunicar su estado de salud o el resultado de sus análisis sólo a las personas que él desee hacerlo.
  10. Toda persona que convive con VIH tiene derecho a la continuación de su vida civil, profesional, sexual, y afectiva. Ninguna acción podrá restringir sus plenos derechos de ciudadanía.

Conferencia de Montreal-1988

   Seguramente esto sucede porque existe una escasez de información, serias dificultades para acceder a consejería y a métodos que permitan –sobre todo a  los adolescentes de los sectores más desfavorecidos– protegerse adecuadamente. Si bien el Ministerio de Salud Pública en coordinación con Organismos como UNICEF, Cruz Roja, INJU y sus respectivas Oficinas Departamentales de la Juventud ha proporcionado  masivamente a la comunidad Programas de Promoción de Salud, difundiendo Conductas de Prevención y advirtiendo qué es el SIDA, modos de trasmisión y síntomas; realmente sólo vemos realizarse Campañas de Prevención los 1º de Diciembre (Día  Internacional de Lucha Contra el SIDA) cuando éstas deberían de ser "moneda corriente" en las zonas donde es más difícil acceder a información, realizando Jornadas en los diferentes Centros de Barrio, para evacuar dudas y proporcionar  a los adolescentes más carenciados métodos de protección.

   Las acciones de Prevención tienen singular importancia en la población más joven (niños y adolescentes) pero todavía se debaten las características y contenidos que deberían tener los Programas de Educación Sexual y no existe aún desde el Sistema Educativo un abordaje consistente sobre este tema. Sucede que en nuestro país y más aún en comunidades pequeñas como Tacuarembó, hablar de sexo naturalmente es muy complicado y sigue siendo considerado hoy por hoy, a comienzos del siglo XXI, un "tabú". En nuestra sociedad –bastante machista y conservadora– se nos enseñó a tener vergüenza de hablar de sexualidad, y más aún sobre nuestra condición sexual; ya cuando los niños "entran" en la pubertad los padres empiezan a "pasarse la pelota" a ver cuál le va a hablar sobre el tema y luego tampoco los muchachos se animan a preguntar. También seguimos cargados de prejuicios y estereotipos referentes a la homosexualidad, y por el contrario a lo que debería ser; está mal visto que una mujer lleve protección en su cartera; el "femidón" (preservativo para la mujer) no se encuentra en todas las farmacias o supermercados.

   La sociedad en general es consciente de lo que es el SIDA, pero "eso no me va a pasar a mí" es el pensamiento común. Tenemos concepciones equivocadas; muchos jóvenes consideran que en el ámbito que se mueven no suceden éstas cosas, pero esto no es así ya que  según datos recientes aportados por el Programa Nacional del SIDA del Ministerio de Salud Pública, dos personas por día contraen el virus en Uruguay, lo que significa aproximadamente 730 personas por año.

   En nuestro país, la percepción de los adolescentes suele estar cargada de cuestiones negativas, los asociamos a conductas desviadas y problemáticas: delincuencia, consumo de drogas, conductas "libertinas" carentes de responsabilidad, pero poca atención se les brinda de acuerdo a sus necesidades, expectativas y potencialidades; por esto deben abrirse espacios de participación donde puedan abordar las cuestiones que los afectan y tomar decisiones al respecto; pero son los adultos los que deben trasmitirle una escala de valores que priorice sobre todo la Vida, propia y ajena; para ello ya es hora de sacar "velos" y "telarañas" y hablar claro sobre quienes somos y que hacemos, para vivir la vida dignamente y con mejor calidad.

bettina@tacuarembo2000.com