|
Página 3 |
|
Juventud y el VIH-SIDA
a evolución de la epidemia en el Uruguay se caracteriza por ser cada vez más joven y femenina. Si bien en los casos notificados predomina el grupo de 25 a 34 años, en los estudios centinela, la edad de predominio es de 15 a 24. Esta información nos revela que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH); que produce el Síndrome Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA), debilitando progresivamente las defensas del organismo, está afectando a los jóvenes a una edad muy temprana, lo que se encuentra directamente vinculado a un despertar sexual más precoz que en generaciones anteriores, con un comienzo de la actividad sexual quizás sin terminar de incorporar conductas de cuidado, traducido en un comportamiento de alto riesgo entre ésta población; también pasa con otras enfermedades de trasmisión sexual como sífilis, gonorrea o herpes genitales, y así también sobre otras cuestiones tales como el embarazo adolescente.
Seguramente esto sucede porque existe una escasez de información, serias dificultades para acceder a consejería y a métodos que permitan –sobre todo a los adolescentes de los sectores más desfavorecidos– protegerse adecuadamente. Si bien el Ministerio de Salud Pública en coordinación con Organismos como UNICEF, Cruz Roja, INJU y sus respectivas Oficinas Departamentales de la Juventud ha proporcionado masivamente a la comunidad Programas de Promoción de Salud, difundiendo Conductas de Prevención y advirtiendo qué es el SIDA, modos de trasmisión y síntomas; realmente sólo vemos realizarse Campañas de Prevención los 1º de Diciembre (Día Internacional de Lucha Contra el SIDA) cuando éstas deberían de ser "moneda corriente" en las zonas donde es más difícil acceder a información, realizando Jornadas en los diferentes Centros de Barrio, para evacuar dudas y proporcionar a los adolescentes más carenciados métodos de protección. Las acciones de Prevención tienen singular importancia en la población más joven (niños y adolescentes) pero todavía se debaten las características y contenidos que deberían tener los Programas de Educación Sexual y no existe aún desde el Sistema Educativo un abordaje consistente sobre este tema. Sucede que en nuestro país y más aún en comunidades pequeñas como Tacuarembó, hablar de sexo naturalmente es muy complicado y sigue siendo considerado hoy por hoy, a comienzos del siglo XXI, un "tabú". En nuestra sociedad –bastante machista y conservadora– se nos enseñó a tener vergüenza de hablar de sexualidad, y más aún sobre nuestra condición sexual; ya cuando los niños "entran" en la pubertad los padres empiezan a "pasarse la pelota" a ver cuál le va a hablar sobre el tema y luego tampoco los muchachos se animan a preguntar. También seguimos cargados de prejuicios y estereotipos referentes a la homosexualidad, y por el contrario a lo que debería ser; está mal visto que una mujer lleve protección en su cartera; el "femidón" (preservativo para la mujer) no se encuentra en todas las farmacias o supermercados. La sociedad en general es consciente de lo que es el SIDA, pero "eso no me va a pasar a mí" es el pensamiento común. Tenemos concepciones equivocadas; muchos jóvenes consideran que en el ámbito que se mueven no suceden éstas cosas, pero esto no es así ya que según datos recientes aportados por el Programa Nacional del SIDA del Ministerio de Salud Pública, dos personas por día contraen el virus en Uruguay, lo que significa aproximadamente 730 personas por año. En nuestro país, la percepción de los adolescentes suele estar cargada de cuestiones negativas, los asociamos a conductas desviadas y problemáticas: delincuencia, consumo de drogas, conductas "libertinas" carentes de responsabilidad, pero poca atención se les brinda de acuerdo a sus necesidades, expectativas y potencialidades; por esto deben abrirse espacios de participación donde puedan abordar las cuestiones que los afectan y tomar decisiones al respecto; pero son los adultos los que deben trasmitirle una escala de valores que priorice sobre todo la Vida, propia y ajena; para ello ya es hora de sacar "velos" y "telarañas" y hablar claro sobre quienes somos y que hacemos, para vivir la vida dignamente y con mejor calidad. |
|
|