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Dick Jameson

M

anuel Presa fue un muchacho que allá por los años 1913 o 14 actuaba en nuestro medio en múltiples actividades. Era fuerte, vivaz, inteligente. Lo llamaban "el japonés", en razón de que tenía los ojos rasgados, como los nipones. Fue un gran jugador de fútbol, ocupando la plaza de half derecho en el Club A. Peñarol, gran nadador, corredor pedestre, gran velocista y primero en todo lo que se propusiera realizar.

   Evidentemente el ambiente local de aquel entonces, que era muy reducido, le resultaba poco propicio para que se valorara y a la vez se premiaran sus muchas habilidades. Entonces decidió marcharse a Montevideo. Allí se enroló en un cuadro de primera división del fútbol, actuando siempre con gran suceso. Pasó el tiempo y el autor de esta nota también tomó rumbo a la Capital, en procura de nuevos horizontes. En cierta ocasión se hizo el anuncio de que en una esquina de Montevideo iba actuar un gimnasta, un hombre que realizaba equilibrios en una cuerda floja. Y allá fuimos atraídos por el espectáculo. Se había colocado la cuerda asida a soportes de las paredes y se instalaron escalones de madera para el acceso al gimnasta. El hombre realizó la prueba con desenvoltura y eficacia.

   Al acercarnos al artista, grande fue nuestra sorpresa cuando comprobamos que aquel volatinero, no era otro que el "japonés Presa", que en su actividad artística se hacía llamar por el sugestivo nombre de Dick Jameson.

   Nos estrechamos en un fuerte abrazo y luego nos fuimos a tomar unas copas al bar de la esquina. Y él, muy cuidadoso de su trascendente misión, nos encargó que no dijéramos nada sobre su verdadera personalidad, pues con aquella prueba de la cuerda floja, se estaba ganando la vida.

De "Voces de mi terruño"
José A. López Cabas

La educación en Tacuarembó: Siglo XIX

 

L

a aprobación de la Ley de Educación Común, en agosto de 1877, marca para nuestro país el punto de partida de una transformación radical, de un cambio total en la enseñanza. Es una verdadera revolución la que se opera en sistemas y métodos en la formación de los maestros, en el gobierno de la escuela pública, en los principios o ideales que fundamentan todo el sistema educativo. Con Varela se abren las puertas de la escuela uruguaya, para acoger en su seno a toda la masa de la población. La educación deja de ser un privilegio de pocos, para instituirse en el derecho y en el deber de todos. La Reforma Escolar costó imponerse. Hubo que luchar tenazmente contra fuerzas poderosas que trataron de obstaculizarla, de ponerle piedras en el camino, de impedir que triunfara, a toda costa. Pero la historia nos enseña que el progreso de los pueblos es un proceso irreversible y no hay fuerza capaz de detenerlo.

   En Tacuarembó, como en todo el país, se dieron las mismas circunstancias y se cumplieron idénticos hechos. Puede decirse que hasta ese momento, vivimos en el aislamiento y el atraso. A 400 y 500 Km. de la Capital, sin líneas de ferrocarril, prácticamente sin caminos y sin alambrados los campos, poblados por miles y miles de vacunos y ovinos. A fines del año 1877 había en el Departamento de Tacuarembó 9 escuelas. La Villa de San Fructuoso tenía una población escolar de 484 niños de ambos sexos: 153 varones y 113 niñas. Disponía San Fructuoso de 3 escuelas públicas con 210 alumnos y 2 particulares, una de cada sexo, con 100 educandos. A las 3 escuelas públicas de Rivera, asistían 80 alumnos de ambos sexos. A las escuelas de San Gregorio asistían 67 alumnos. Vale decir, que quedaban sin concurrir a las escuelas de estas tres localidades 74 niños en San Fructuoso, 189 en Rivera y 153 en San Gregorio. De una población de 973 niños, asistían a las escuelas 457 educandos, menos del 50% de los niños en edad escolar.

   En 1878 las escuelas del Departamento se elevaron a 13 y estuvieron a cargo de un igual número de maestros, de los cuales solamente 9 poseían título de maestros de la República. Había entre ellos: 5 orientales, 6 españoles, 1 francés y 1 italiano.

   Cuando el Inspector Astor llegó a Tacuarembó, solamente una escuela llevaba libros de anotaciones, las otras carecían de libros diarios, registro general, copiador de notas y libro inventario.

   La geografía de la República se enseñaba solamente en dos escuelas.

De "Escuelas de Tacuarembó"
Dardo Ramos (Edit. Informaciones)

Del "Jocoso"
escrito por Odalís Sosa "Tachuela"

Dos comidas por día...

  El Comisario le pregunta a un preso que acaban de traerle:
  -Dígame, ¿en qué trabaja usted?
  El preso contesta:
  -No trabajo señor, pues me dan la Asignación.
  El comisario lo mira, sacudiéndola cabeza y le dice:
  -Cuando no cobra, ¿de qué vive?
  Y el preso contesta:
  -De dos comidas que como por día...

Reyes Magos

  Una vecina le pregunta a la otra:
  -¿Qué le dejaron los Reyes, en los zapatos?
  -Media suela y taco... –contesta la otra.

Centro con un zapallo!!

 

S

e jugaba un partido de aquellos de flor y nata.

   Sí, un partido de fútbol, en una canchita que todos la llamaban la canchita de Zabala, era una cancha de barrio, como todas; a los costados habían plantado maíz y zapallo y hasta sandía, esto era casi al lado de la línea del corner.

   Los cuadros eran como todos: once para cada lado; uno se llamaba La Pedrera y otro Mojahuevos. El "Barbilla" que actuaba brillantemente de puntero derecho recibió un pase de un compañero de zaga, pero muy fuerte, el cual se internó en el zapallal. El puntero se internó también tras el balón y sin pérdida de tiempo levantó el centro que fue a quedar de collar en el pescuezo del pobre centroforward el cual cayó desmayado, tras el asombro de los que allí estaban, corrieron para auxiliarle...

   Rompió el silencio la voz del juez que dijo: "¡que siga el juego!" Solo se equivocaron, en lugar de la pelota levantaron el centro con un zapallo mugango...


LUSTRADOR

Con la ropa remendada con las manos al cajón

con un cigarro en la boca y el lustramos en la voz.

Los negritos aporreados me han lustrado el corazón

me han hecho sangrar palabras y llorar su condición.

¿Dónde estará tu niñez?

de juguete y pizarrón.

¿Quién se la guardó al bolsillo?

negro de Tacuarembó.

Los negritos aporreados con sus motas de carbón

con sus orejitas sucias y sonrisas de algodón.

Con sus pies descalzos fríos sabedores de hormigón

Con un betún negro luto me han lustrado el corazón.

¿Dónde estará tu niñez?

de juguete y pizarrón.

¿Quién se la guardó al bolsillo?

negro de Tacuarembó.

En alguna esquina cuando arrollado en un rincón

Se pone a soñar un mundo sin pomada, sin cajón.

Con juguete, con escuela, con padre, madre y canción.

¿Dónde estará tu niñez?

de juguete y pizarrón.

¿Quién se la guardó al bolsillo?

negro de Tacuarembó.

Agamenón Castrillón