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En el Bar Los Tres Mosqueteros Cuando Dogomar recuperó el título Sudamericano.
n la década del ‘50 y hasta finales de los años sesenta, había más de veinte bares y confiterías en la ciudad de Tacuarembó. Y solo por recordar a algunos de por aquí cerquita nomás, digamos, que estaba el Bar Onda frente al Banco República, el Banco Bar en 18 casi Sarandi, el Americano también en 18 casi Ituzaingó, en la esquina las confiterías López Rico y Gentil, la confitería Tacuarembó frente al Club Democrático, la 18 de Julio cuyos salones ocupaban todo el predio donde hoy está el edificio Catedral, el legendario Café Uruguay, el Caribú pegado al Teatro, La Rinconada frente a Plaza Colón, el Vasquito y muchos otros bares en los alrededores. Tenían actividad toda la semana, y eran los sábados y domingos cuando se los veía colmados de público. Se podía pensar que en aquella época el consumo de alcohol era muy elevado sin embargo no era así. Las costumbres eran distintas y el poder adquisitivo de un empleado por modesto que fuera, le permitía hacer un gasto que hoy no podría. Los bares y confiterías, eran lugares de esparcimientos, donde se reunían familias, y grupos de amigos a hacer una sana sociabilidad. Aquel día del año 56, nos quedamos de reunir con los muchachos en el bar Los Tres Mosqueteros. El bar Los Tres Mosqueteros era de los hermanos Bornia y estaba ubicado en la esquina norte de 18 e Ituzaingó. Tenía entrada por las dos calles y amplias vidrieras sobre 18 de Julio.
Ese día Dogomar Martínez trataría de recuperar el título que ostentó durante mucho tiempo, de Campeón Sudamericano de los medianos. Ya en el final de su carrera lo había perdido con el campeón brasilero Luizao, un joven y brillante boxeador. Dogomar ya con unos cuantos años había prometido que solo se retiraría con su corona de campeón. Pero la parada era muy difícil, Luizao le había hecho una excelente pelea anterior, y le daba revancha en San Pablo. Había mucha expectativa y se preveía un lleno completo en los Tres Mosqueteros para escuchar la pelea. Y así fue que nos tocó a "el Cacho" y a mí concurrir más temprano a ocupar mesa, y de ser posible la que estaba sobre la vidriera sobre 18 de Julio. En Los Tres Mosqueteros se destacaba una gran foto de Carlos Gardel, era en tridimensión y según de donde se la mirara, Carlitos siempre sonriente, cambiaba de imagen. Ese día Carlitos Gardel parecía recibirnos más feliz que nunca, lo mismo que el "Coco" Bornia, ya que estaba del lado de afuera del mostrador, como siempre con su saco blanco, corbata negra de moña y la bandeja de metal en la mano pronto para atender al público. El local se fue llenando de clientes, y así fueron cayendo uno a uno los compañeros que faltaban, el último en llegar, como siempre, fue el "milico" Modernell, pues era cartero de ONDA, y hasta no entregar la última carta del coche que llegaba a las 19, no podía abandonar el trabajo. Fue una noche de alegría, de emoción, con victoreos y aplausos. Dogomar en una trabajosa y sacrificada pelea, le ganó por puntos a Luizao. Escuchamos las declaraciones de Dogomar donde anunciaba que se retiraría, y las de Panchito Constanzo su entrenador. Arreglamos la cuenta y nos dispusimos a retirarnos, ya era que tarde y al otro día era laborable y había que trabajar. Los hermanos Bornia nos saludaron contentos, había sido una jornada de mucho trabajo, pero seguramente, de muy buena caja para el bar Los Tres Mosqueteros. Juan Heber Lentes |
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