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¿U STEDES TAMBIÉN REYES MAGOS?Desde los catálogos de ofertas y las góndolas de TA-TA y El Manjar, se multiplica el mandato sexista, para las nenas, muñecas, cocinas y sets de belleza; para los nenes autitos, metegol y pistolas. Una guía que no se debería tener en cuenta a la hora de decidir qué se pondría en los zapatitos el 6 de enero, aquellos que aún podemos poner algo.
i decimos que es en la infancia que se adquieren los conocimientos y hábitos que nos acompañarán el resto de nuestras vidas, que son los primeros años de vida los que definen nuestro lugar en ella, es donde los hombres y las mujeres aprender esos conceptos de ser hombre y ser mujer que nos han enseñado empecinadamente quienes pretenden seguir teniendo el poder en el mundo. Desde los catálogos que llegan debajo de nuestras puertas, a las ofertas que encontramos en el recorrido de los supermercados, o por nuestra 18 de Julio, queda claro que los estereotipos sexistas gozan de muy buena salud. Estos catálogos muestran en páginas separadas aquellos juguetes que según nuestros conceptos pueden usar las nenas y los nenes. Cocinitas, electrodomésticos y vajilla, bebés y bebotes, cochecitos y cunas se amontonan en el primer grupo, acompañados por minúsculos set de belleza para ir preparando a las niñas hacia los modelos de muñecas estilizadas, con rostros divinos que quieren los hombres.
El mensaje, jugando jugando las niñas aprenderán a ser madres, amas de casa, esposas, adquiriendo para si las tareas domésticas, la maternidad y la crianza de los hijos, que nos adjudica el modelo patriarcal impuesto, aunque las mujeres nos estemos abriendo camino en la universidad, el mundo del trabajo, los negocios, seguimos siendo el objeto que debe estar siempre bien para el hombre, atender los reclamos familiares, hacer horas de cola para el pediatra que no llega en el hospital, lo medicamentos del abuelo en la farmacia, sino es que cuando llega no hay, y seguir cumpliendo con los estereotipos sociales en ese segundo plano que se les adjudica. Aunque la pobreza se haya feminizado y la mayoría de los hogares tengan jefatura femenina, seguimos cultivando un mundo desigual para hombres y mujeres, con una sociedad tacuaremboense que sigue esperando de ellas que cumplan todas estas tarea, no reclamen igualdad laboral y acepten este mandato de los hombres como de Dios. Pero no nos sorprende tampoco en los juguetes destinados a los niños, los autos, motos, camiones, tractores, pistas de autos, futbolitos, robots, sin faltar las armas y las pelotas. Otra vez el mensaje no se equivoca, conducir, producir, matar son cosas de hombre, la violencia, la guerra, no pueden faltar, no sea cosa que los niños aprendan a expresar sus sentimientos o cuiden a sus hijos, disfrutando de eso tan hermoso que es su crecimiento y aprendizaje.No sea que olviden imponer su fuerza por sobre la mujer, por sobre sus hijos, ellos mandas y nosotras obedecemos y cuando no las tacuaremboenses deben llorar por sus congéneres, como sucedió por tres veces este año. (ver nota aparte) Esta división de nuestros lugares en la vida, les estamso inculcando a nuestros hijos e hijas, conceptos impuestos por una sociedad capitalista que pretende imponer su poder por sobre los pueblos latinoamericano y eso se logra si en la familia base de nuestra sociedad se mantienen esos estereotipos de desigualdad, de imponer el poder de unos sobre los otros, ya sea con «amor» y obediencia o por la fuerza que se plasma cada vez más a través de la Violencia Doméstica. ¿Este es el mundo que le queremos dar a nuestros hijos y a nuestras hijas? Alhexi Hoppe Burguez
UNICEF Presentó
Plan Claudia Anzorena - Para RIMA
l Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) presentó en diciembre su proyecto para la Navidad, con el que intenta dar educación básica a las niñas de los países más pobres del mundo, bajo el lema «Clases para las chicas». En la presentación en Alemania, la patrocinadora del UNICEF, Eva Luise Köhler, esposa del presidente alemán Horst Köhler, llamó a los ciudadanos a realizar donaciones para que la organización pueda llevar a cabo su meta educacional dirigida a las niñas de Sudán, Afganistán, Bangladesh, Haití y Nepal. «La escuela fortalece a las niñas», declaró, en el inicio de la acción de Navidad del UNICEF 2004. «Quien hace posible que una chica vaya a la escuela, no patrocina a una única niña, sino que invierte en el futuro de toda la sociedad», agregó. En tanto, Joanna Van Gerpen, Directora del organismo en Sudán, dijo que «ahora los niños que no saben nada de la guerra y la pobreza, deben tener la oportunidad de ir a la escuela», porque les da apoyo y orientación en medio del caos y les ofrece protección y ayuda para asimilar sus vivencias. En el inicio de esta campaña en Berlín participaron también la embajadora infantil del UNICEF en Herne, Mareen Höper, y la Directora de Negocios del organismo en Alemania, Dietrich Garlichs. En todo el mundo 65 millones de niñas en edad escolar carecen de una educación básica porque sus familias no tienen dinero para pagar los gastos que implica o porque deben ayudar en casa o ganar dinero desde muy pequeñas. El UNICEF Patrocina escuelas «de emergencia» en pueblos en Sudán, casas escolares en Afganistán, cursos de formación para niñas en Nepal, escuelas en barrios de chabolas en Haití y centros de educación para menores trabajadoras en Bangladesh. En Sudán la situación escolar se ve afectada por la guerra civil, y tan sólo en el sur sólo una de cada 100 niñas termina la escuela. En los campos de refugiados, el UNICEF fundó cientos de escuelas «de emergencia» donde se instruye a más de 90 mil niños. En esas escuelas muchas niñas aprenden por primera vez en su vida que son muy valiosas y reciben ayuda para sobreponerse a sus experiencias traumáticas. En los lugares destruidos por la guerra, el UNICEF ayuda a construir escuelas sencillas, y para las chicas mayores que trabajan se construyen centros educativos para que puedan ir por la noche. En Afganistán, el derrocado régimen talibán no permitió a las niñas acudir a la escuela, lo que significó más de un millón y medio en edad escolar que no tuvieron educación. Durante la transición del gobierno en 2001, el UNICEF creó escuelas en casas hogares privados y parroquias, así como tiendas de campaña escolares y proporcionó a las niñas libros, cuadernos y lapiceros. Ayudó a encontrar y a educar maestras aptas para dar clases en estas escuelas y planea para 2005 la reconstrucción de unas siete mil 500 escuelas. En Nepal, la situación también es especialmente grave, ya que casi la mitad de las niñas en edad escolar no tienen ninguna oportunidad de acudir a las clases, porque deben ganar dinero o ayudar en casa. Con el programa Bal Shiksha alrededor de 23 mil infantes, en su mayoría niñas, pueden acudir al menos dos horas al día a la escuela, donde aprenden a escribir, leer y contar y reciben información sobre su salud e higiene. En Bangladesh casi siete millones de niños deben trabajar para contribuir a la supervivencia de sus familias, especialmente las niñas, que en este país se consideran de poco valor y apenas tienen oportunidad de recibir una educación.El UNICEF patrocina en este país centros escolares para unos 200 mil niños entre ocho y 14 años. La situación escolar en Haití es la peor de toda Latinoamérica, ya que uno de cada cuatro niños no acude a la escuela. Especialmente discriminadas son las 170 mil niñas que realizan trabajos domésticos en casas ajenas. El organismo de las Naciones Unidas provee de escuelas a regiones y barrios marginales de este país, donde chicas trabajadoras domésticas, huérfanos y otros niños discriminados pueden recibir cursos de forma regular, así como material escolar y comida caliente. Según el Banco Mundial (BM), la
educación de las niñas es una de las inversiones en desarrollo
más productivas por sus amplias repercusiones para toda la
sociedad. Y la educación es también la mejor vacuna contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), porque quien sabe leer y escribir tiene la oportunidad de recibir la información necesaria sobre cómo protegerse de esta enfermedad. |
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