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Al rescate de los saberes de la cultura rural

Desde la Quebrada de Laureles y Estación Laureles con Julio Bonino, Obispo de Tacuarembó y Rivera


Monseñor Julio César Bonino

E

l Comité Asesor Local de la JUNAE nos había invitado a conocer la Quebrada de Laureles y Estación Laureles, una zona rural y población a sesenta kilómetros de Tacuarembó. Fuimos de la partida, la Intendencia Municipal, Centro Comercial, alumnos/as del curso de turismo de UTU, medios de comunicación, representantes de las Juntas Locales de San Gregorio, Tambores, Caraguatá y el Obispo de Tacuarembó.

   Comenzaba en Laureles un curso de capacitación en turismo de naturaleza en esa zona, a familias de pobladores del lugar, con el fin de capacitarlos en recibir y atender a grupos de personas interesadas en conocer esa privilegiada zona del país. Queríamos conocer esa zona.

   Nos tocó el privilegio de ir, en el micro, junto al Obispo de Tacuarembó, Monseñor Julio Bonino, oriundo de Santa Lucía, Canelones, pero desde hace quince años integrado a esta región del norte, Tacuarembó y Rivera. Bonino es Vicepresidente de MEVIR, integrante de la Comisión Honoraria Nacional de MEVIR. Con el conversamos, mientras viajamos muchos temas, entre ellos, esta entrevista.

   Julio Bonino, Obispo de Tacuarembó y Rivera, acabamos de regresar de la quebrada de Laureles, ¿que te ha parecido este recorrido que hemos hecho hoy por la quebrada de Laureles?

   -Una oportunidad en primerísimo lugar de apreciar la naturaleza, el paisaje, la flora, que están realmente enriqueciendo esta quebrada de Laureles. La posibilidad de ver una familia en el campo, que dándole valor a las cosas de todos los días, de su familia, los objetos de la historia del trabajo en la zona, hacen posible y transforman su casa para quienes quieran venir a disfrutar de todo lo que esta zona posibilita. Una manera también de apreciar a instituciones, que han trabajado, como el CLAEH acá y han hecho posible que los valores que tienen ciertamente esta gente, puedan desarrollarse a favor de un proyecto de turismo sustentable.

   Nos has hablado, cuando íbamos rumbo a la quebrada de Laureles, de tu interés en recuperar lo nuestro el acervo, la presencia de los afro descendientes. ¿Cuál es tu visión sobre estos temas?

   -Aprendí, un día, al cruzar el Río Negro, historias de mi país, que verdaderamente no se cuentan. Esa historia oficial yo sostengo que tiene que ser enriquecida por la historia de este pedazo del norte uruguayo. Que tiene mucho para aportar en la comprensión de quienes somos los uruguayos. Me gusta decir, en todos lados, que soy un Obispo de un país, cuyo nombre no bajó de los barcos. Que vivo a la orilla de un río cuyo nombre no bajó de los barcos. Porque Uruguay y Tacuarembó no son palabras importadas, sino son palabras que nos hablan de una historia que es la historia verdadera, que hay que saberla contar con los elementos de acá.

   Asumir nuestra identidad para ser nosotros mismos...

   -Tacuarembó es un lugar óptimo para descubrir lo indio, lo negro, lo blanco, que se juntan para dar, justamente la raíz histórica de lo que es nuestra sociedad. Siempre decimos que con saber contar nuestra historia es saber quienes somos. Por lo tanto, como yo pienso, siempre, que para ser felices tenemos que ser nosotros mismos. El conocimiento de lo que somos es muy importante. Al venir a visitar acá estamos en la Patria Gaucha, la fiesta máxima de nosotros y tiene para mí mucho valor esta capacidad, que se da entre nosotros que las Sociedades Criollas estén siempre intentando no hacer un festival folklórico mas sino revivir esa historia nuestra, que queremos se proyecte hacia el futuro.

   Recién explicabas cómo la horizontalidad de las personas, en cuanto a que todos tenemos cultura, todos tenemos aportes, ¿cuáles son tus vivencias en esos aspectos?

   -Por suerte creo que somos muchos los que estamos diciendo, de lo que se trata, cuando uno va a tender una mano a una zona que está deprimida, que está empobrecida, no es de ir a imponer nada sino a compartir saberes. Si uno se pone a escuchar lo que es la sabiduría de hombres y mujeres que han construido su historia y relacionamiento con la naturaleza de estos lugares, con la producción, me parece, que bueno, todo lo que podemos modernizar, adaptar a esta realidad es imprescindible que lo hagamos con los saberes que los paisanos del lugar tienen.

   Los saberes se comparten respetando los saberes de los que viven en el lugar.

   -En ese sentido siempre voy a apreciar a quienes vienen con un saber que no se posee acá dispuestos a compartirlo, partiendo de lo que ya se sabe de este lugar, de parte de quienes viven en ello, desde siempre. Aborrezco a las personas que cuando vienen a trasmitir algo ignoran lo que cada uno sabe.

   En esa misma línea de pensamiento, de respetar, de incorporar la cultura del trabajo, del conocimiento, este Programa Rural de la Junta Nacional de Empleo, intenta aportar a las comunidades rurales elementos para su capacitación profesional. Dada tu experiencia, Julio, de tu conocimiento de las comunidades rurales, trabajadoras, pequeños productores, asalariados rurales,¿te parece que es un componente necesario la capacitación?

   -Ni que hablar que todo esfuerzo por apreciar un grupo que por ser minoritario, en la sociedad uruguaya, como es la gente que vive y trabaja en el campo, venga alguien a dar la mano, para poder, no sacarlos, de donde están siempre. No menospreciar las posibilidades de cada lugar. Sino de buscar alternativas, que es difícil, en este desierto verde, que a veces es el lugar donde vive mucha gente, encontrar maneras de asociarse. Yo al tener la experiencia hoy, de pertenecer a la Comisión Honoraria de MEVIR aprecio mucho esta alianza que hay entre la Junta Nacional de Empleo y MEVIR para poder enriquecer y hacer sustentable la vida de la gente, que de una manera u otra, cada uno, está intentando a ayudar a afincarse y encontrar un futuro acá en el campo.

   Nos contabas del trabajo de una antropóloga y de tu seguimiento en Caraguatá, sobre la presencia de la esclavitud y un trabajo de investigación.

   -Creo que una de las cosas que nuestro país desearía se ahondara es el trabajo de arqueólogos y antropólogos, porque de verdad, este norte del Río Negro, es una cantera de posibilidades de mostrar culturas, historias, que verdaderamente valen la pena escuchar. Una de las cosas que descubrí acá es la presencia de lo afro, como componente, desde el principio, de esta formación de la sociedad uruguaya. Ir al encuentro de esa minoría de hermanos uruguayos que han tenido una sufrida historia, me parece un deber que tenemos todos y un reconocimiento que tenemos que hacer. Aliento, un trabajo que se está haciendo, acerca de justamente, de ir al rescate de la memoria de esclavitud que los afro descendientes tienen y que vale la pena escuchar para valorar, muchas veces, la lucha que han tenido para vivir con dignidad entre nosotros, que desconocemos tantas cosas.

   Esta charla la mantuvimos, de regreso de Laureles, en el auto de Santiago Delgado, del CLAEH. Teníamos que llegar a tiempo, a la Terminal Carlos Gardel, para tomar el ómnibus de regreso. Había sido un día muy intenso donde aprendimos con las familias de pequeños productores rurales de Laureles, con toda la comitiva y con Julio estos saberes que hoy lo estamos compartiendo. Mientras nos enriquecíamos con los aportes, varias veces, afloró la presencia de Paulo Freire, en aquello que todos tenemos para dar y recibir. En este año 2005 mucho ha sido lo que hemos recibido de nuestros compañeros peones rurales, productores familiares, pobladores. A todos, a todas, muchas gracias.

Ángel Rocha
Programa de Capacitación Laboral del Trabajador Rural
Representación de los Trabajadores en la Junta Nacional de Empleo