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Mapa esquemático del sistema Acuífero Guaraní
Mapa esquemático del sistema Acuífero Guaraní
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ACUÍFERO GUARANÍ   Parte II

Detrás del codiciado “Oro azul”

“Nadie sabe con la sed que bebe el otro”. Proverbio Chino

Bettina Silva Carneiro

 

Y

a hace algún tiempo venimos escuchando que la escasez de agua será en un futuro no muy lejano, causa de conflictos iguales o mayores a los originados por la posesión mundial del petróleo. Hay diversas regiones del planeta que adolecen de falta de agua o tienen insuficiente cantidad como para satisfacer las demandas; como en algunos países europeos en los que la contaminación de los ríos dificulta el abastecimiento de agua considerada “segura”, por lo tanto la cantidad del elemento disponible y el estado de calidad del mismo son algunas de las preocupaciones primordiales. Si observamos que de acuerdo a estadísticas el 85% del agua utilizada es acaparada por el 12% de la población mundial y es justamente en el continente sudamericano donde se encuentra el 47% de las reservas naturales de agua potable del mundo, nos ubica –gracias al Acuífero Guaraní– en una situación estratégica.

   Es por estas razones que muchos Estados han introducido tal cuestión en sus legislaciones creando normas con el fin de controlar los efectos ambientales negativos producidos por gestiones inadecuadas de los recursos hídricos, rediseñando así la geopolítica en la última década. A pesar de ello, la quinta parte de la población mundial no tiene acceso a agua potable y se estima que en el “tercer mundo”, el 80% de las enfermedades y una tercera parte de las muertes están vinculadas al consumo de agua “no segura”. Es en este contexto que el 2003 fue denominado Año Internacional del Agua Dulce por la Organización de Naciones Unidas (ONU) con intensas actividades tendientes a mejorar las condiciones de vida, fijándose como uno de los objetivos reducir a la mitad el número de personas que no tiene acceso al agua potable y segura, pero no ha habido aún resultados positivos. En Sudamérica si bien las dificultades no están dadas por la falta del recurso ya que contamos con la segunda reserva de agua dulce subterránea en el mundo; el Acuífero Guaraní, sistema transfronterizo, compartido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, uno de los mayores inconvenientes se ha presentado con la “ola privatizadora” que inundó la región en la década del 90, cuando desde la esfera internacional se determinó que el agua puede ser considerada una mercancía.

   Muchos científicos creen que los riesgos de la utilización del Sistema Acuífero Guaraní (SAG) dentro de éstos parámetros se han agudizado en los últimos años y pregonan que debería ser declarado “Patrimonio de la Humanidad”. Tampoco está fuera de la conversación las denuncias de EE.UU. sobre la presencia de “células” terroristas en la Triple Frontera (una de las mayores zonas de recarga del Acuífero) y la posterior instalación de una base militar norteamericana en Paraguay que suponen tiene estrecha relación con el Acuífero, al igual que la compra de grandes extensiones de tierras en la Patagonia argentina por parte de millonarios empresarios como el cuestionado norteamericano Douglas Tompkins que posee 460 mil hectáreas en el sur de Chile y 300 mil en Argentina de las que 179 mil se encuentran justo encima de la reserva de agua potable.

   En el Uruguay el proceso de privatización en el sector agua con el apoyo de organismos internacionales, se inicia durante la segunda presidencia de Julio María Sanguinetti (1995 – 2000) argumentando que el Estado no contaba con los recursos necesarios para invertir en el saneamiento y abastecimiento de Maldonado, nuevos centros urbanos y balnearios de la costa. En los años 1988 y 2000 se les otorgó las concesiones a dos compañías privadas españolas para que brindaran el servicio en los poblados mencionados. Desde ese momento los impactos e inconvenientes generados fueron considerados importantes tales como las tarifas superiores a las del ente estatal, falta del servicio por largos períodos, inexistencia de canillas públicas, baja calidad del agua, problemas ambientales por desbordes de líquidos residuales entre otros. Ante tal situación organizaciones de usuarios, sindicalistas, ecologistas y estudiantes, crearon la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida que con una amplia adhesión de la ciudadanía uruguaya le dieron el SI a la Reforma Constitucional votada junto a las elecciones nacionales de octubre de 2004.

   ¿Pero qué reformamos en la Constitución? En el Art. 47 “Derechos, Deberes y Garantías” (Medio Ambiente): - AGUA, recurso esencial para la vida. Acceso al agua potable y saneamiento constituyen derechos fundamentales. Proteger el Medio Ambiente. Gestión Sustentable y Preservación del Ciclo Hidrológico. Usuarios controladores de la gestión. Solidaridad con las generaciones futuras. Cuencas Hidrográficas como unidades de planificación y control. Agua Potable y Saneamiento priorizando lo social sobre lo económico. Agua Superficial y Subterránea deben ser de dominio público. Exclusividad para el Estado en la prestación de los servicios públicos de agua y saneamiento. 3/5 del total de componentes de cada Cámara podrá autorizar suministro de agua solidariamente a países desabastecidos.

   –En el Art. 188. Se agrega inciso 5, que excluye el servicio público de agua y saneamiento en posibles asociaciones de economía mixta.

   Una “Disposición Transitoria Especial Z” establece la reparación que el Estado deberá hacer a partir de la promulgación de la Reforma. Se indemnizará la inversión no amortizada y no el lucro cesante.

   Otra de las problemáticas sobre este tema lo constituye la sobreexplotación ya que se debe tener especial cuidado en las zonas de recarga (proceso que suministra agua subterránea a partir de las precipitaciones o cursos superficiales) de acuíferos, pues la contaminación hídrica de estos reservorios, considerados sitios estratégicos podrá tener consecuencias irreparables en la calidad del agua. Una de las áreas de recarga natural de vital importancia del Acuífero Guaraní se encuentran en la zona de la cuesta basáltica y los recubrimientos de la Formación de Areniscas de Tacuarembó, donde “cualquier uso indebido de la tierra que pueda contaminar los cursos fluviales deberían ser evitados” de acuerdo a consideraciones del geólogo César Goso del Departamento de Evolución de Cuencas (F. de Ciencias) que dictó en nuestra ciudad un curso de geología y paleontología.

   Si bien se discute entre expertos sobre los efectos vulnerantes que pueden ocasionar los trabajos de forestación y minería sobre los acuíferos; como por ejemplo los que puede llegar a producir la Minera San Gregorio (Minas de Corrales) que se encuentra sobre la “Isla Cristalina” de Rivera que constituye una de las fajas de afloramiento del SAG, “no dejan de ser hipótesis, porque nadie sabe a ciencia cierta si realmente es así o no, constituye realmente un tema de investigación” expresó el Director del Museo de Geociencias de Tacuarembó, Prof. Jorge Da Silva consultado por TACUAREMBÓ 2000, de todas formas estima que las minas si no son controladas pueden resultar altamente contaminantes, “pero en éste momento son controladas por DINAMA y el LATU, y hasta por las mismas empresas concesionarios que se autocontrolan rigurosamente como para mantener su prestigio internacional” agregó.

   Para Goso sin embargo no siempre se respetan las condiciones de higiene en las canteras y ha observado que en muchos casos realizan la limpieza de la maquinaria en el mismo lugar de explotación, “lo que infiltra toda esa suciedad en los acuíferos”.

   En cuanto a la forestación, algunas explotaciones de árboles jóvenes de eucaliptos (7 años de edad aproximadamente) captan mucha cantidad de agua subterránea (180 litros por día, por árbol) y para Da Silva“todo lo relacionado a productos químicos como herbicidas, pesticidas y fertilizantes utilizados para mejorar la producción forestal y agrícola pueden filtrarse a largo plazo en el suelo pudiendo producir algún tipo de alteración en la composición del agua”. La preocupación referente a la infección de la reserva y a su propiedad con fines de lucro, está en ascenso y seguramente continuará en los próximos años en distintas áreas.

   También es válido recordar que un agente contaminante directo lo constituyen los basurales, algo que depende claramente de los seres humanos. Ante la peligrosidad de impurificar este depósito mundial hídrico como es el Acuífero Guaraní, es preciso asumir conciencia del impacto potencial negativo que nosotros mismos podemos tener en el agotamiento del agua subterránea, fundamental para nuestra sobrevivencia.

bettina@tacuarembo2000.com