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Una radio sin fronteras

Alvaro Vaz Menéndez y Larry Aristimuño Meoqui llevan adelante la radio digital Sin Fronteras. La radio transmite las 24 horas a través de la dirección electrónica www.sinfronterasdigital.com. El sitio –según informa el semanario La Tribuna– ofrece música latinoamericana con programación en vivo, tiene además calidad de sonido y capacidad para soportar a miles de usuarios conectados simultáneamente. El emprendimiento se desarrolla desde la capital pero tiene sello pasotorense.

El rock en Tacuarembó

por Mariano Romero

La movida del rocanrol en la ciudad de Tacuarembó se hace cada vez más fuerte, y en las vacaciones ha tomado un gran impulso. A fines de diciembre en la Plaza Colón se realizó el toque de COMTA Joven que reunió a bandas del medio como U.R (*)., Bisonte, Láutremont, Cayacanaya, entre otros.

El domingo 4 de diciembre pasado en el local "La querencia" de San Gregorio también estuvieron tocando en vivo bandas de Tacuarembó entre las cuales se destacaron: Dynamo, Cizaña, Jodete, con una propuesta bastante original en lo que a música se refiere. También es importante destacar la disponibilidad del Departamento de Cultura en la ciudad de Tacuarembó como lugar de presentación para las bandas locales.

Si bien el rocanrol local está germinando con fuerza, también lo está haciendo la música electrónica en algunos boliches de la ciudad. No se descarta la presentación del DJ Gabriel* en los próximos fines de semana.

(*) U.R.: www.ur.3a2.com
DJ Gabriel: www.ultraloop.3a2.com

Serenata a Catalina Barcelona

Existen familias grandes, de esas que se reúnen padres, hermanos, sobrinos, nietos, primos, nueras, yernos y amigos. En esta oportunidad publicamos la serenata que Santiago Marrero (Guito) le brindó a su madre Catalina Barcelona Marrero con motivo de la celebración de su cumpleaños.

Existen muchas personas que cantan durante la vida; pero también existes aquellos QUE LA VIDA les canta. Este es tu caso Catalina Barcelona de Marrero (para muchos, Doña Cata).

Una mezcla de sangre española e italiana, fluyó por tus venas de azulada transparencia, exhalando por tus poros desde niña, ese gusto por el trabajo, por la gente, por la música y el canto, canciones de cuna de esas queridas tierras lejanas fueron las primeras que aprendiste, cantaste, bailaste…

En la aurora de tu vida, cuando los jóvenes años pintaban de tenues colores tu rostro y tus grandes ojos negros apenas si divisaban el esbozo de un sendero, cautivaste el corazón de un mozo toda ternura y promesa de cariño, que en el cierre de la armada de su lazo pialó tu destino, que unido al de él, rumbiaron a construir un rancho en la orilla de un camino, sobre una ladera desde donde podían divisar el paisaje del bañado y el monte del Arroyo Cuñapirú. En Tres Cerros hubo un rancho más. Un nuevo hogar donde comenzaba un destino de trabajo y amor, de amor y trabajo. Las manos hacendosas de tu Calixto y su fertilidad espiritual, te llenó el patio de árboles, pájaros y gurises. Él te llevaba en su alma mientras campereaba por el campo; tú, lo guardabas como en un rezo de agradecimiento en el altar de la dulce pobreza que constituía tu hogar, lleno de sencillos pero gustosos arreglos. La guitarra de tu Calixto sonaba en el patio en esas noches de verano, o en invierno junto al gran fogón de la cocina, y las noches se iluminaban con una milonga o un bello estilo. Colocaste una moña azul y una túnica blanca uno a uno…y fueron siete hijos que montados en la petiza mora, fueron desfilando hacia la Escuelita del Rincón.

Al otro día muy tempranito salías con tu Calixto rumbo a la chacra, allí cerca del monte, y tras los bueyes y el arado, en el surco que como vientre abierto, dejabas caer amorosamente la semilla fertilizada por tus manos. Los inviernos se entibiaban con el maíz y el zapallo; los veranos eran más frescos con la sandía y el melón. En los mediodía de enero, los esperaba en el medio de la chacra el gran tala de fresca sombra y muchos pájaros, para un breve descanso reparador. Otro día prendías la petiza mora al carro de pértigo y con un montón de gurises y un gran atado de ropa partías rumbo al Arroyo Cuñapirú, que te esperaba fresco, cantarino, salpicado de mojarras allá en el arenoso arroyito…

La necesidad de la hora y el tiempo, por un mejor futuro para tus hijos, hizo que tuvieran que partir dejando atrás a aquel querido pago de Tres Cerros, rumbiando hacia Paso del Borracho. Los inviernos rigurosos te vieron en una lechería, chapoteando barro, meta ordeñar y ordeñar…

El tiempo comenzó a marcar sus caminos en tu rostro en insinuantes arrugas; pero a tu sonrisa, a tu gracioso chancletear y a tu canto no le hizo mella. Nos enseñaste a amar, a querer a la gente, a rezar todas las noches por la vida y el trabajo… Junto a tu Calixto, nos mostraste un camino y nos demostraste que la única riqueza que debemos acumular es la del alma, del espíritu, que la única riqueza es la familia, la gente que siempre amorosamente nos rodea.

Catalina Barcelona de Marrero, con esta serenata queremos cantarte a una sola voz, así como te gusta, en familia y entre amigos diciéndote con gran cariño, que cumplas estos 93 años muy feliz. (25 de diciembre de 2001)