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OBITUARIO

José Luis Odriozola

   Los códigos que impone la sociedad constituyen la esencia misma, más que el molde de vida que tienen sus integrantes. Esto lo escribo cuando me invade una sensación de rebeldía (o tal vez es la dificultad que significa hilvanar un pensamiento público como este) por no querer preterir a los individuos manifiestos preocupados por su entorno. Aquellos que no sólo cultivan, sino que muchas veces cosechan y dan el fruto de un esfuerzo que se convierte en comunitario, en beneficio del llamado bien común.Sin pretender (además no quiero, ya que no corresponde) "endiosar" figuras, pero sí con la intención de no olvidar y que su acción no pasen inadvertidas. Soy de los que creen que revalorizar las acciones permite multiplicar sus efectos.
   Les comento que es muy difícil escribir este tipo de recuerdos, sobre todo cuando se trata de "un tipo bueno", derecho (o mejor escrito, directo) y "el Tornillo" fue un muy buen tipo. Así de sencillo.

MI CONCEPTO

Fue una de esas personas necesarias en la sociedad, Luis no dio una mano, dio muchas manos a muchos. Comercialmente emprendedor, innovador, audaz, con criterio, perfectible seguramente para muchos, como cualquier hombre público.

Trabajó para el fútbol como siguiendo un camino de expresión comunitaria y acá como en toda manifestación colectiva tuvo muchos aciertos y menos desaciertos; el balance final deja un saldo altamente favorable. Como ejemplo la Liga Senior local lo tendrá como un referente incuestionable.

Luis Odriozola un buen ejemplo de persona necesaria para una colectividad. Deja espacios que se perciben fuertemente. Eligió su modo de vida y tal vez su modo de muerte, porque como decía Juceca, Luis "agarró y se murió".

Si de necesidades sociales se trata me quedo con esa imagen de tipo laburador, de ese que te saludaba en la calle y preguntaba ¿cómo andás?, propio y muy necesario (creo) para nuestra convivencia. Se trata de esas sencillas vivencias que rozan con la identidad de un pueblo, construida por gente como esta.

Le faltó tal vez festejar el triunfo de un partido que jugó siempre, capaz que este año se le daba y... ¡la pucha! no va a estar para "dar la vuelta".

Es por todo ello lo del principio, lo de los códigos de la sociedad o de nuestra sociedad. Cuesta escribir cuando se van los "tipos buenos", pero en definitiva es bueno hacerlo. No soy el más indicado para ello en este caso; pero tengo una buena imagen y la posibilidad de expresarlo públicamente. No llegué a ser siquiera un amigo, si un buen conocido y compartir algunas vivencias que me permitieron conocerlo y no tengo dudas en afirmar que este es un espacio difícil de llenar. Así lo entiendo.

Ney Brum

José Luis Odriozola Sala, falleció en la ciudad de Tacuarembó, el 23 de enero de 2004.


Negro Gracés

En la década del 50, formaba parte de las divisiones juveniles del Nacional de Montevideo, y fue defensa titular de aquella tercera alba que tenía como delantera al "Pichón" Núñez, el "Rata" Núñez, Julio Acosta, "Ciengramos" Rodríguez y Juan Carlos Cavalli.

Cuando aquí en Tacuarembó se inaugura el nuevo Estadio en 1955, el "Negro" Gracés forma parte de la pléyade de jugadores importantes que los clubes del medio reciben desde Montevideo y se integra a Estudiantes; posteriormente pasa a Nacional donde juega varias temporadas, con un pasaje por  el fútbol capitalino en Liverpool, defendiendo también al Huracán de Tambores comandado por el "Yiyo" Soares de Lima y por supuesto también supo vestir con hidalguía la rojiblanca con la que fue Campeón del Interior en el primer título que obtuviera Tacuarembó en la temporada 1960/61.

Fue Campeón Departamental con Nacional, con Huracán, y puso siempre su técnica, y su temperamento cada vez que pisó un campo de juego, al servicio de la camiseta que defendía. La pasión de su vida, el fútbol, la llevó hasta el final, porque el que parecía su infatigable corazón lo  llevó  a descansar  para siempre, en una cancha y detrás de una pelota, cuando "ordenaba" con su  voz de mando el equipo de veteranos  que esa tarde de enero lo contaba en sus filas.

Se fue el "Negro" Gracés, el fútbol de Tacuarembó, inclina en homenaje sus banderas, para despedir  a  unos de sus grandes e   incorporarlo  para siempre a su mejor  historia.

Luis Inthamoussu

Luis Eduardo de San Luis Gracés, falleció en la ciudad de Tacuarembó, el 29 de enero de 2004.

Licho Carneiro

"Licho, córtame como vos quieras", decían los viejos amigos clientes cuando se sentaban en el sillón. Su calidez y amistad, el salón de peluquería, las fotografías de Gardel, Cantinflas, del seleccionado rojiblanco, Obdulio Varela, del Peñarol de 1944 "en el Parque 25 de Agosto, cuando salimos campeones", el equipo de bochas "debe hacer más de 40 años que juego" y entre otras la del Wanderers Juvenil "soy hincha desde que se inició", contaba el viejo peluquero cada vez que mostraba su tesoros fotográficos.

Allí quedan los muebles, perfumes, espejos e historias del pueblo, contadas en anécdotas por el Licho Carneiro y que hoy tras su fallecimiento se incorporan a la memoria tacuaremboense. Cantor en su juventud de una bohemia de antaño. Tanguero, jugador de fútbol en la década del ’40 y campeón –"varias veces", confirma– de bochas, deporte "donde no existe choque con el adversario, sino amistad nomás", decía con orgullo.

Testigo del "Tutto" Cufré y el vals Desde el Alma. Pulcritud en su vestir y respetuoso en el trato, caracterizaba a este "peluquero", que sostenía que en su oficio seguiría "hasta que no me tiemblen las manos y la clientela me aguante", pero se fue mucho antes.