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POESÍA Y PINTURA : ¿UN MATRIMONIO? (*)

Washington Benavides
 

P

arto (en mi reflexión) de que si no es un matrimonio, suele ser un concubinato y hasta una forma especial de travestismo artístico, el que sucede entre poesía y pintura. Arrancamos con el recuerdo de la memorable conferencia que el gran poeta norteamericano Wallace Stevens, escribió sobre “Las relaciones entre poesía y pintura. Allí nos perturba con reflexiones como ésta : “ningún poeta puede haber dejado de reconocer cuán a menudo un detalle, un “propos” o una observación, con respecto de pintura, se aplica igualmente a la poesía. La verdad es que parece existir un conjunto de observaciones de los propios pintores que resultan igualmente significativas para poetas y pintores. Todos estos detalles, en la medida que tienen sentido tanto para poetas como pintores, son ejemplos específicos de las relaciones entre poesía y pintura. Supongo, por ende, que sería posible estudiar poesía mediante el estudio de la pintura o que uno podría convertirse en pintor después de haberse hecho poeta, para no hablar de (la posibilidad) de ejercer los dos metiérs al mismo tiempo, con la economía del genio, según lo hizo William Blacke” (op.cit).

   Repasar la numerosa serie de escritores-pintores, o de pintores-escritores, desbordaría la intención de esta breve charla. Quien les ofrece estas palabras pertenece a ese extraño pájaro o (avión?) del escritor-dibujante o pintor.

   Hablo de ello, entonces, desde el extraño mecanismo que vincula el objeto Ritual de la palabra, “ese signo arbitrario”, como lo denominó uno de los filósofos alemanes del Sturm und Drang, Johann Georg Hamann, con la heterogeneidad que la plástica ofrece en este Siglo XXI. En nuestro caso, primero fue el dibujo y la pintura antes que la palabra escrita ,antes de ser un escolar ya juntaba en carretones carbonillas y una especie de óleo barato que componíamos con tierras de color, aceite de linaza y mucha alucinación. Después vino la palabra escrita y casi arrambló con todo. Pero quién haya tenido el insólito capricho de leer nuestros libros, encontrará permanentemente, las referencias a pintores universales o pintores nuestros. Porque si, gracias al Dadaísmo, se entró a considerar al cine como el Séptimo Arte, más que una diversión, y al cine, a través del montaje, la imagen indirecta, los distintos planos, etc, transformó la poesía del S. XX.

   No es menos cierto que la pintura fascinó a escritores; y ya en el Barroco español, Lope de Vega dice “Los lejos que se ven en la pintura”. Nosotros escribimos todo un libro sobre el estampista y escritor Hokusai en 1975. Porque creímos ver (y lo seguimos confirmando) que la vida y la obra del pintor japonés es un ejemplo perfecto de la búsqueda de perfección de un artista, inconformable con lo realizado, pese a que sus contemporáneos, el emperador inclusive dijera: “Hijo, tienes los dioses dentro” agarrando la cabeza de ese excepcional artista. La lectura de algunos poemas de ese libro del 75 allana mucho la dirección que pretendemos darle a esta charla...junto con algunas reflexiones de otro Benavides, en este caso nuestro hijo, Pablo, profesor de historia y pintor, a quien en 1991, el poeta Elder Silva entrevista, y a su pregunta de qué lo mueve más a pintar y /o dibujar, el pintor contesta: “Más lo Taif creo que hay mucho de música y poesía en mis cuadros”. Pero es bueno observar la contracara de estas relaciones, y Decio Pignatari uno de los creadores del Movimiento Concretista brasileño, en su libro-breviario: “¿Qué es la comunicación poética?”(ed.brasiliense,1987), y en el capitulito “El lenguaje poético” en un fragmento nos dice “El signo verbal forma un sistema dominante de comunicación. Quiere decir. Todo el mundo negocia, todo el mundo usa, todo el mundo trabaja “con” el signo verbal (o hablando, principalmente, pues sólo el 10% de las lenguas existentes poseen código escrito). Y es ahí que está; el poeta... no trabaja con el signo, el poeta trabaja “con” el signo verbal. Una anécdota: El gran pintor impresionista Degas vivía queriendo hacer un poema sin conseguirlo. Un día, se fue a ver a su amigo Mallarmé y le dice “ Stephane, ideas maravillosas no me faltan, pero no consigo hacer un poema” Respondió el maestro: “Mi querido Edgar, el poema no se hace con ideas sino con palabras”. El poeta hace lenguaje para generalizar y regenerar sentimientos, dice Charles Pierce”. Bueno, maestro Decio, pero los jeroglíficos, los ideogramas, y más lejos aún los dibujos en las cuevas de Altamira?. De la misma manera que la música nace con la poesía “lírica”, también la relación poesía-pintura alcanza logros admirables en Klee, y los ejemplos (como ustedes fácilmente pueden constatarlo recurriendo a las estibas de la memoria) serían numeroso y variados. Además, la referencia a la “poesía” escapa a los poemas y se transforma en una atmósfera especial que sentimos al leer narradores y/o filósofos. Poesía entonces se aproximaría a aquella definición que Federico Amiel dijo: “Cada poesía, dinamiza arquitectura y música, y no hemos hallado otra manera de denominarla que llamándola poesía o formas poéticas. En la generación del 25 o del 27, Dalí escribe poemas, García Lorca y Alberti son excelentes dibujantes. El gran Dostoyevski dibujaba muy bien y sus manuscritos lo prueban: Franz Kafka dibuja Personajecillos que lindan entre el humor y lo tétrico. La lista, como dijimos al comienzo es inatacable (un duende me susurra:Y Víctor Hugo. Qué?).

ADDENDA INSOSLAYABLE

   Historia larga sería sumergirnos en los orígenes de la vinculación de poesía y pintura. Algo se adelantó con las referencia a los jeroglíficos. Pero los poemas concebidos como estructuras plásticas tendrán su epifanía con Apollinaire y sus “Caligramas” (1913 – 1916). Tendríamos que reiterar lo que Pablo Mañé expresó del poeta: “Apollinaire supo ver a los cubistas, a Rousseau, a Chagall, a Chirico, a los futuristas que seguían a Marinetti ¿Quién podría señalar hoy a alguien dotado de instinto tan perspicaz y de sabiduría tan útil?”. Pero hubo un latinoamericano, José Juan Tablada (México:1871-1945) que se carteaba con Apollinaire, y que será a la par creador de caligramas en su libro: “Li Po y otros poemas (1920) aparte de ser el introductor de los hai-ku en la poesía española. Nombres podrían agregársele a este verdadero vanguardista: Oliverio Girando y su libro: “En la masmédula”En la masmédula” (aparte de las ilustraciones propias a sus libros); Vicente Huidrobro y su “altazor”, Nicanor Parra dando cabida, a través de sus “artefactos” y antipoemas a obras espectaculares como el “Noticiero spectacolor de un texto de Nicanor Parra, “USA; donde la libertad es una estatua”montado por Catalina Parra en Times Square durante el mes de marzo de 1987, con el patronazgo de the Public Art Fun de Nueva York. Insisto que este convoy tiene más furgones que años el autor de esta charla.

   Nombrar a Clemente Padín, este uruguayo que ha recorrido el mundo con su poesía correo, y con variaciones siempre a contracorriente de lo obvio. Y así podremos llegar a la poesía que está escribiendo ahora, como Arnaldo Antunes (San Pablo 1960) que desde 1983 publica libros de poemas visuales: “OUE”, “Poesía (1986) entre otros y formó parte del grupo de música más relevante de los últimos tiempo en Brasil: “TITAS” así como sus CD. Personales.

   Desearía no cansarlos, pero aún más no haberlos aburrido con esta desmadejada charla de poesía visual. Espero y lo prometo que intentaré renovarme. Gracias.

(*) Publicada en la edición Nº4 de la revista mensual Arte Uruguayo.