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BREVES

ESTURIONES DEL RÍO NEGRO
Uruguay tendrá la mayor granja de caviar en el año 2007, cuando se estima madurarán las hembras introducidas al río en el año 2002. Producirá entonces 10 toneladas por año, cuatro más que el actual líder mundial. El empresario Walter Alcalde instaló en 1994 en Fray Bentos (Río Negro) un criadero artificial de esturiones con huevas importadas de Rusia. La inversión es de U$S 400.000, pero los resultados que se esperan son buenos (el kilo se vende al público en U$S 1.500 y la lata de 50 grs. a U$S 75). La información aparecida el 22 de junio en El Observador indica que actualmente la empresa "Esturiones del Río Negro" cuenta con el asesoramiento permanente de dos expertos rusos y una demanda cinco veces mayor que su producción (aprox. una tonelada y media por año). Las condiciones ambientales del Río Negro son muy propicias para el esturión, ya que las hembras maduran para desovar a los cinco años mientras que las que se crían en el Mar Negro o Caspio, demoran ocho.

DISTINCIONES
El Rotary Club de San Gregorio de Polanco fue distinguido con el Premio "Arerunguá" en la XXXVI Conferencia Distrial 497 realizada en Colonia. Este premio se otorga año a año al club que hubiera desarrollado la actividad cultural y social más importante, siendo motivo de tal distinción el 10º Festival de Folklore que se realiza cada verano en la ciudad polanqueña.

PROYECTO
El Equipo encabezado por el Ing. Nelson Salle presentó un proyecto de desarrollo del Valle del Río Negro. Dentro de sus objetivos se busca hacer navegable la cuenca del río lo que permitiría sacar las diferentes producciones, crear un circuito turístico que una Paso de los Toros con Rincón del Bonete y Cardozo, mejorar las condiciones para la población y restablecer los servicios ferroviarios de carga. "De lo que se trata es de utilizar todas las posibilidades potenciales que encierra un aprovechamiento hidroeléctrico como se hace en todos los países del mundo" informó a LA TRIBUNA, el Ing. Salle.

VIGILANCIA
El Destacamento de la Prefectura Nacional Naval de Rincón del Bonete se encuentra realizando tareas de control de tala del monte indígena ubicado sobre el río Negro, frente a denuncias de personas establecidas en zonas cercanas. De acuerdo al Artículo 24º de la Ley Forestal Nº 15.939 de fecha 28 de diciembre de 1987, está prohibido el corte y cualquier operación que atente contra la supervivencia del monte indígena, salvo ciertas excepciones dispuestas.

Vinchucas: ¿Fueron exterminadas?

Sonia Ninoska Hornos

 

D

esde hace años, un grupo de investigadores uruguayos, junto a las intendencias y otras reparticiones del ministerio de Salud Pública, han venido trabajando en el control de la Enfermedad de Chagas. Para ello, se impone hablar de las vinchucas, y la presencia de estos insectos dentro de los domicilios humanos y sus cercanías (gallineros, galpones, cucha de los perros, corrales, etc.). Es sabido que las vinchucas transmiten un parásito que se aloja en la sangre y los músculos de los seres humanos, y puede provocar hasta la muerte, si no se controla a tiempo.

   ¿Cuánto es "a tiempo"? Luego de la "picadura" de la vinchuca, hay más o menos tres meses de plazo para hacer el tratamiento (a veces es más, siempre hay que consultar). Cuanto más pronto se consulte, más rápidos y seguros serán los resultados del tratamiento.

   ¿Cómo sabemos que hemos sido "picados" por una vinchuca?

   La picadura no se siente, habitualmente, porque el insecto anestesia la piel adonde introduce su prolongación bucal (probóscide) para chupar la sangre. Luego de pasar varios minutos en esta actividad, al terminar de alimentarse, la vinchuca aliviana su abdomen defecando al lado de la herida en la piel que ella provocó.

   Habitualmente ellas se alimentan de noche. Caen de los techos sobre las camas, salen de sus escondites en las paredes, atrás de los cuadros o los almanaques, de la foto en la pared, en fin, de cualquier lugar, y si son pequeñas (aún no tienen alas), se dejan caer simplemente desde un lugar alto, o se meten en la cama. Si vuelan (luego de 5 estadios sin alas, pasa a adulto con alas), pueden descender más suavemente sobre nosotros y prácticamente no nos enteramos de su presencia. Al rato, luego que la vinchuca se alimentó de nuestra sangre y depositó sus excrementos casi sobre la herida, nos viene una comezón que nos hace rascarnos dormidos. Entonces nos infectamos con el parásito, que entra por cualquier agujerito en la piel. Alcanza con uno muy pequeño, al que no le damos mucha importancia habitualmente. Y sobre todo, el que la vinchuca acaba de provocar. En general, la infección provoca una reacción del organismo:

   -Hay gente que tiene un malestar enorme, se enrojece el sitio de la "picadura", la persona puede hacer fiebre elevada (el caso de los infectados en Florianópolis hace poco tiempo, es algo extremo y muy raro).

   En estas épocas, que comenzamos a abrigarnos por la noche, dejamos al descubierto la cabeza. Ellas eligen la zona del rostro con piel más fina: el párpado del ojo. Y amanecemos con el ojo casi cerrado, o hinchado (comúnmente un ojo solo).

   -Hay gente que no tiene hinchazón. Puede sentir unas pequeñas molestias en los días siguientes, que a veces se confunde con un estado gripal suave.

   ¿Qué hacer?

   Podemos buscar los posibles escondites de las vinchucas, primero dentro de las habitaciones. Una limpieza a fondo de las paredes y los techos, removiendo todo lo que hay en la habitación, es lo recomendable. Si hay animales domésticos durmiendo con nosotros, hay que buscar allí. Si encontramos insectos con forma de cucaracha o con forma de chinche de plantas y color vistoso: abdomen a rayitas negras y amarillas, o negras y naranjas (raramente negro y gris), hay que tratar de capturarlos y ponerlos VIVOS en una cajita cualquiera, donde el insecto pueda respirar pero no escaparse (podemos hacerle agujeritos con una aguja o alfiler al recipiente). Tenemos que ir al hospital o al sanatorio, y llevar los insectos que colectamos. Si tenemos síntomas de haber sido visitados por una vinchuca, con más razón. Allí los funcionarios se encargarán de que seamos revisados y le harán una prueba a las vinchucas para saber si ellas están transmitiendo la enfermedad. A nosotros nos harán un análisis y, según el resultado, si estamos infectados se nos hará un tratamiento corto, y allí terminó el problema.

   Si no encontramos los insectos, pero tenemos algún síntoma o hemos visto vinchucas dentro de casa, vamos a hacer una consulta médica. (Recordemos que, desde que nos infectamos, tenemos poco tiempo para CURARNOS. Después, ya es tarde, y no hay curas al alcance!).

   Hace un tiempo estaba en el campo, cerca de pedregales, y me desperté con una vinchuca al lado de la zapatilla. Tuve suerte, ya que estaba en una habitación bien iluminada y limpia, las paredes pintadas de blanco, y la vinchuca entró seguramente por la puerta o ventana, de noche, atraída por la luz. Se golpeó contra las paredes y cayó medio atontada ahí. Yo fui al baño, tomé un pedacito de papel higiénico y una caja de fósforos vacía, cacé a la vinchuca atontada y, como iba para Montevideo, la llevé al Instituto de Higiene, cerca del Estadio Centenario, tres días después. Allí le hicieron los análisis al insecto.

   Hace años que trabajo con vinchucas y estoy acostumbrada al olor fuerte que desprenden cuando se asustan (parecido al de las chinches de las plantas: son feromonas). Hace años que miro al microscopio los excrementos de las vinchucas, pero ¡la cantidad de parásitos que hemos visto en ESA vinchuca, no la habíamos visto antes!

   Mi esposo y yo tuvimos que hacernos el análisis, aunque no teníamos ninguna picadura de insecto enrojecida, ni ningún otro síntoma. (A algunas personas no les provoca ninguna reacción). ¡Por suerte no nos habíamos contagiado con la Enfermedad de Chagas!!

   Esto ocurrió hace algunos años, después que se informó que Uruguay estaba libre de Chagas, y libre de un tipo de vinchucas, la que vive en los hogares (Triatoma infestans). La que entró al dormitorio era naranja y negra (Triatoma rubrovaria), y había una manga de piedra cerca de la casa, y una cerca de piedra al lado de la ventana. También pudo ser otra especie (Pastrongylus megistus), con parecida apariencia. Pero no vive entre las piedras.

   Ahora ya sabemos* que no deja de haber vinchucas cerca de las casas de los humanos, ni deja de haber Mal de Chagas fácilmente. Si hay un animal para succionarle la sangre, la vinchuca lo va a hacer, y el ciclo de vida del parásito que causa la enfermedad se va a cumplir. Se alimenta también en ratones y otros animales pequeños (se las ha visto alimentarse en lagartos y lagartijas, y hasta en cucarachas!). Esos animales afectados desarrollan la enfermedad, y nosotros no nos enteramos. Pero el mismo parásito, luego, puede afectarnos a nosotros. De modo que es muy difícil suponer que el problema se terminó en algún momento.

   La relación del ser humano con las vinchucas y con la enfermedad es tan antigua como el primer hombre que habitó el continente americano, en el norte, centro y Sudamérica, según todos los indicios. Los Estados Unidos declaran no tener vinchucas, y tal vez en las grandes ciudades y en las regiones frías del norte no se vean. En México las hay enormes, y existen muchísimas especies. El resto de América tiene vinchucas, y tiene Mal de Chagas. Hay científicos que sostienen que su origen está en Bolivia, y que allí habría entrado a los domicilios por primera vez.

   En particular, ésta es la hipótesis que se ha manejado más en la Facultad de Ciencias, en el grupo de investigadores en Genética de los Triatomíneos (nombre científico de las vinchucas o barbeiros, según dicen los brasileños), grupo que yo integré hasta el año 2000.

   Para hacer estas investigaciones se cuenta con poco apoyo económico de parte del Estado uruguayo. Por esto, se recaban fondos de otros países e instituciones que dan dinero para llevar adelante los proyectos, pero que no pagan sueldos. Es así como se termina publicando todo en inglés. Además del tema que nos ocupa, tenemos que estudiar otro idioma, y aprender a redactar en él. La Facultad de Ciencias se encuentra ubicada en el barrio de Malvín Norte, en Montevideo, en las calles Mataojo e Iguá. Allí se enseña a investigar y a dar clases: se forman los docentes universitarios. También se forman los que quieren sólo investigar. Es muy difícil conseguir trabajo en esta especialidad. Pero muchos lo intentan. Y tanto va el cántaro a la fuente...

   Algunos ya lo decían desde antes, pero las autoridades del Ministerio de Salud Pública decidieron en ese momento que no había más peligro (sic).