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ue Jefe Político de Tacuarembó y
más conocido por su sobrenombre de Paja Brava.
Este personaje integra nuestra galería de recuerdos y
vivencias, pues, queremos revitalizar una pintoresca
iniciativa de Ramón P. González, quien quiso que la
tradición no se perdiera y fuera cumplida la voluntad
de don Toribio Vidal. Transcribimos los párrafos del
primer cronista de Tacuarembó, con el secreto deseo de
poder conocer algún día a su afortunado descubridor.
“En el año 1887, don
Toribio Vidal (…) mandó a construir el edificio que
hoy, reformado, ocupa la Comisaría de la 1ª Urbana. En
ese edificio estuvo la Jefatura hasta el año 1895, en
que se mudó al lugar que hoy ocupa y posteriormente fue
reformado, dándosele el aspecto que actualmente tiene.
Al construirse el
edificio de la calle 18 de Julio, el Jefe Político de
Tacuarembó que como hemos dicho lo era el nunca bien
ponderado Paja Brava, mandó a construir
expresamente una cada adecuada al objeto que se
proponía, y llenándola de monedas de aquel tiempo
(bolivianas, peruanas, españolas, uruguayas,
brasileñas, colombianas, etc.) la colocó en medio de
una de las paredes del frente del edificio, diciendo: “Esta
será para el obrero que, al demoler esta pared, le dé
con el pico”. Y ahí está, a la espera del
salvador. ¿Cuántos años más tendrá que estar
todavía ahí? ¿Qué valor tendrán esas monedas el
día que se saquen? ¿Quién lo puede saber? Estas son
preguntas difíciles de contestar y un problema que
sólo podrán resolverlo las generaciones venideras,
porque aún hay edificio para rato”.
De “Tacuarembó,
historia de su gente”/ Sylvia Puentes de Oyenard. |
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srael Antunes llegó a Tacuarembó
desde Rivera y Sant’Ana do Livramento como empleado de Zacarías
Rocca y poco después se instaló con García Ibañate y José
Catalogne como socios, frente a la Laguna de las Carretas, lo que en
pocos años más, disecada la laguna, pasaría a ser la Plaza
Colón; es decir que la Casa Antunes ocupó siempre el mismo
lugar, en la esquina de 18 de Julio y Washington Beltrán. Tiene
como fecha de iniciación de sus actividades el 5 de octubre de
1920.
Antunes era un hombre
muy ordenado, casi meticuloso, que guardó todos sus papeles en
orden y por eso es fácil reconstruir su trayectoria comercial. Su
primer negocio era en ramos generales, pero optó por seguir con
tienda principalmente, además de tener representaciones de variada
índole: bicicletas Naumann, máquinas de coser Naumann e Imperial,
automóviles Fiat, gomas Michelin, productos de la “West India oil
Co.” Que pasaría a llamarse la “Esso Standard Oil Co.”, con
un surtidor de nafta en la acera de la calle Washington Beltrán.
En la tienda se
destacaban las creas “Obispo”, los sombreros para hombres y
artículos de mercería y confecciones en general, y una muy
importante sastrería, bajo la dirección del sastre Rafael Félix
Techera. La tienda de Antunes, donde había de “todo para vestir
bien”, tenía siempre las últimas novedades en cuanto a telas,
primero, y después en lo relativo a ropa “prêt-á-porter”. Se
destacó por ser un negocio tranquilo, apacible, donde sus vidrieras
estuvieron siempre prontas a colaborar con toda obra de bien social
o deportivo que quisiera promocionarse, pues las vidrieras de frente
a la Plaza Colón ha sido punto de mira de todo el pueblo. La casa
Antunes fue la primera en hacer una exhibición de modas en sus
vidrieras en el año 1937 cuando inauguró la casa nueva y luego
hizo un desfile en el Club Tacuarembó, y uno en el Teatro Uruguay
por 1945. Colaboraron en la atención al público Enrique Moura,
Edelmiro da Rosa, Carlos Gancio, Donatila y Dámasa Amarillo y
Carlos Rodríguez entre otros. También tenía un lugar destacado
Salvador, el perro de Antunes, que tenía la costumbre de subirse a
todos los autos que estacionaran cerca y que al sentir dar las 12
del mediodía en el reloj de la iglesia, o el pito del taller de
Boggie Hnos., se paraba en la esquina a ladrar hasta que Antunes
cerraba el comercio y se iban juntos.
Además de atender su
negocio personalmente, Antunes se ocupó de la fundación de la Caja
Popular de Tacuarembó, de la que fue director y después también
fue director de Banco del Litoral. Además fue socio fundador del
Club Tacuarembó, del Rotary Club y del Centro Comercial e
Industrial, y fue figura principalísima en la Comisión de Lucha
Antituberculosa, para la que organizó la campaña de recolección
de fondos. Es decir que desde su comercio Antunes se ocupó de todas
las actividades que tuvieran por finalidad el progreso y bienestar
de su pueblo de adopción.
Antunes falleció en
1980 a los 90 años y hoy sigue la trayectoria de don Israel, su
hija María Ester Antunes de Romay…
De Celia Testa: “Tacuarembo ciudad de
oportunidades” (1992)
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