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Página 11 |
Pero.. sin Uruguay en el Mundial
Cómo vivir el Mundial sin Uruguay? Casi una triste rutina, aunque ya no parece tan raro, dada esa especie de acostumbramiento que los uruguayos venimos experimentando desde hace tiempo. Aunque no por acostumbrados deja de ser doloroso, sin color, sin sabor, sin olor si Ud. lo quiere, sin Uruguay en el Mundial. Es así, aún a sabiendas de la corrupción que domina a este deporte tapujeado por el cuento del Fair Play que la FIFA quiere imponer a cualquier costo, las presiones extra fútbol que imperan sin vergüenza y sin piedad. Que tal o cual marca deportiva quiere capitalizar en ventas ese maravilloso arte del juego. Algunas de esas marcas que a costa del hambre de muchos niños indefensos, ilusos, infelices, cosechan de manera permanente; en Indonesia niños de 8, 9, 10, 11 años trabajan para las empresas que buscan promover sueños que confunden la fantasía genuina del fútbol con la realidad siniestra de su hambre, en pos de su negocio. Todos soñarán con poder calzar los botines bordados en oro de Ronaldinho, pero su realidad alcanza para sumergirlos en la vergüenza del hombre que significa el hambre. Pero encontrar una explicación para el Uruguay ausente no deja solapar toda una forma de legitimación dudosa de construcción futbolística-organizativa que nada y chapucea en el país con “aire de corruptela”. La “mercadotecnia” también manda acá. Aunque en la cancha pierde por goleada y nos deja fuera del Mundial, que a pesar de pesares, en lo personal... quiero estar. FIFA, AUF, sucedáneos sistemas conceptuales, de antagónicos resultados macro económicos. Dominantes ambos pero de consecuencias adversas, la nuestra (?) que no logra abstraerse del cúmulo de errores que semana a semana nos demuestra y redunda en una consecuencia directa: sin Uruguay en el Mundial. Sin Uruguay y aún más triste a partir de esta sensación que construimos a lo largo del torneo globalizado y globalizador que, producto del macro interés comercial, nos invade y hasta logró que otorguemos la conciente autorización para que lo haga; “parece que podíamos”, que “bueno... si hubiésemos hecho un poco mejor las cosas no pasaríamos vergüenza” . Pero sin Uruguay en el Mundial. Tal vez se pudo haber preguntado como es posible que en el país de la cerveza una marca norteamericana domine la publicidad, que pensarán los teutones, perdieron su identidad? El comercio de Blatter prevaleció ante esa especie de identidad germana, tal es así que ni siquiera la poderosa Mercedes Benz logró prevalecer ante la coreana Hyundai que pagó más para jugar su partido en el Mundial. En la capital mundial de la cerveza una marca estadounidense domina la estática televisiva en las canchas. En el mundial todo es venta, negocio, “merchandising” millones y millones de pensantes recibimos los mensajes consumistas que ya cohabitan en el mismo hogar.
Ante todo esta realidad aparecen esos pícaros hombres hábiles con una pelota, que si bien es cierto colman sus cuentas bancaria, también colman nuestras expectativas, hacen un “dribling” fantasioso, hacen que la pelota termine en el fondo del arco, gol... esperanza. El fútbol termina en su propia esencia, en el juego de once contra once, que es capaz de hacernos vibrar, de hasta detener alguna actividad para sentarnos frente a la TV y esperar esa jugada que justifique nuestro interés, y siempre aparece. Dejamos a un lado la discusión de las plantas de celulosa, la “calentura” con los argentinos, la bronca con el cable que no transmite el mundial y otros tantos etcéteras que están sin resolverse, disfrutamos el mundial. Esa expresión lúdica que muchas veces prevalece ante cualquier agresión violenta e irracional. Todo muy lindo. Pero... sin Uruguay en el Mundial |
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