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"Hace Medio Siglo"
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Video del Tacuarembó de antes
Gentileza de "El Observador"
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QUIERO EVOCAR...


Las Tortas Fritas

(Polca)

Fue en un baile en el rancho de doña Matilde
que nos mandamos la tal amanecida
y a la orilla del alero nos sentamos
a festejar una gran despedida.

Y esa noche había tortas fritas
vino tinto y una buena guitarreada.
Y esa noche había tortas fritas
vino tinto y una buena guitarreada.

Y en el patio se bailaba con guitarra y vitrola
Polcas, tangos y milongas.
Y a eso de la madrugada el negro Serpa y su violín,
don Atilio Roldán con su acordeona.

Y en ese baile que fue allá en mi barrio
cayó un gaucho melenudo de la sexta
dijo un verso y los dejó de boca abierta
y enseguida se armó "la que te dije".

Doña Matilde que era de pocas pulgas
le dio un trancazo y lo dejó contra la puerta.
Doña Matilde que era de pocas pulgas
le dio un trancazo y lo dejó contra la puerta.

Y el Curita un guitarrero y es el único que grita
"buena esa doña Matilde y alcance otra torta frita".
Y este baile se termina por culpa de un desaforao
"aquí no hay más tortas fritas y menos vino cortao".

La dueña de casa que no era muy asustada
Entró a la sala revoleando la pollera
Y dijo "no se asusten gurisada
que a ese mozo lo conozco y es purabarullera".

Y el dueño del verso que había achatao la pata
dejó el pozo y perdió hasta una alpargata.
Y el dueño del verso que había achatao la pata
dejó el pozo y perdió hasta una alpargata.

Y esta polca y este baile como lo he vivido yo,
Y esta polca y este baile como lo he vivido yo,
Son de mis pagos norteños, pagos de Tacuarembó,
son de mis pagos norteños, pagos Tacuarembó.

Letra y música: Dinarte "Toto" Latorre

Tacuarembó Antiguo I

T

acuarembó como la mayoría de las ciudades del interior, empezó por ser un asentamiento militar, en febrero de 1832, después fue una villa y recién fue declarada ciudad en 1912, cuando aún mantenía rasgos de pequeño pueblo.

   En la primera cuarta parte del siglo XX, aún las calles eran de tierra por donde debía pasar la regadora para aplacar el polvo. En invierno las frecuentes lluvias formaban barro en las calles pero en verano se hacía necesario que la regadora pasara dos veces por día para afirmar la calzada. Entonces los vecinos esperaban el paso de la cisterna tirada por caballos, para sacar sillas y sillones a la vereda o usar el banco que tenían a la puerta, y gozar el aire húmedo y fresco que se levantaba de la calle, así como de las novedades que se intercambiaban entre vecinos y transeúntes en las calurosas tardecitas de verano. Con los automóviles llegó el camión cisterna, y más tarde se asfaltaron las calles, pero no cambió la costumbre de salir a la vereda al atardecer.

   Tacuarembó era un pueblo de amigos, por eso cuando había un enfermo grave se cerraba la cuadra adonde éste estaba, de modo que no fuera molestado por el ruido de carros, automóviles con sus bocinas agudas o gritos de vendedores ambulantes. Era común ver una cuadra cerrada para no molestar a un enfermo y si el enfermo lo era de tifus u otra de aquellas enfermedades temibles, se instalaba un guardia civil en la casa del enfermo para impedir la entrada al dormitorio de éste, salvo al médico y al familiar que asistiera. En ese tiempo Tacuarembó no tenía agua corriente ni saneamiento –cosas que se instalaron en 1928-, sin embargo algunos hogares se proporcionaron sus propios sistemas de saneamiento y de agua corriente desde los primeros años de la segunda década. Muchos hogares tenían pozos semi surgentes de donde tomaban agua para ser usada en la limpieza de la casa y algunos tenían aljibes donde se recogía y almacenaba el agua de la lluvia para ser usada para beber. Sin embargo, en el verano lo común era que por las mañanas junto a los vendedores de verduras y de leche pasara el aguatero con su barril vendiendo agua fresca. Entonces se decía que quien llegaba a Tacuarembó y bebía agua del Sandú no se iba más del pueblo. Y muchas veces eso se hizo cierto.

   Quizá sea del caso aclarar que los pozos eran simples pozos con un brocal donde el agua manaba del subsuelo. Como eran profundos y por lo tanto fríos los pozos eran el lugar buscado para sumergir las bebidas para enfriar. Los aljibes eran construcciones revestidas de material impermeable, donde se juntaba el agua de la lluvia que corría por los techos de zinc acanalado hacia otra canaleta central que corría a lo largo de los techos de la casa y mediante una cañería se llevaba el agua hacia ese depósito donde quedaba almacenada. El aljibe se cuidaba celosamente para disponer siempre de agua limpia y fresca.

De "Tacuarembó, ciudad de oportunidades" – Celia Testa


Anécdotas radiales para sonreir

HECHOS REALES DE CX 140, QUE SON HISTORIA.

D

urante 10 años mantuve en el aire el programa "Ceibo, vincha y nazarenas". Esta anécdota, relacionada con este programa, pone de manifiesto la frontalidad y sinceridad del hombre de campo.

   Cierto día estaba yo trabajando en estudios, cuando una de las muchachas de administración bajó a informarme que había un señor, vestido a la usanza de campo, quien deseaba hablar conmigo. Encargué el micrófono y consola al otro compañero que estaba y subí con el fin de atender a este señor. Luego del saludo pertinente, dijo el mismo:

   -Así que usted es "Ramón el Oriental". Bueno mire yo vivo en Caraguatá y estaba esperando poder venir a Tacuarembó para decirle esto. Mi mujer y mis hijos escuchan siempre sus programas. No se pierden ninguno, pero yo le digo que a mí me tienen lleno. No los puedo tolerar más. Yo le pido que por favor deje esos versos. Se pasan todo el día hablando de Eduardo Alonso y "Ramón el Oriental" y de los versos... y ya les dije que no aguanto más y les voy a romper la radio para que me dejen tranquilo.

   Traté de explicarle que eso me proporcionaba una ganancia extra. Que había mucha gente a la que le gustaba y que yo lo hacía con gusto. El no quedó conforme y cumplió su propósito de venir a hablarme. Así es nuestro hombre de campo.

Ramón Eduardo Alonso