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¿DONDE ESTÁN LOS MITOS?

"El negrito del pastoreo" I

Algunas personas afirman que lo han visto, en la nocturna soledad de algún campo, cuando hay tormenta.

Ana Rodríguez

 

¿

Sos de dejarle una pitada al santo?

   Mi vecina Doly dice que el cigarro hay que dejárselo prendido, porque es una luz. Para que encuentre, porque como es negro... Sí, exactamente eso dijo ella, "como es negro..."

   Diversas y extrañamente parecidas versiones escuché sobre él. Mi amiga Silvia (74 años, cutis blanco, Villa Ansina) está convencida de que su padre lo conoció, él decía, que verlo arriba del caballo era:

   Un puñadito de lástima: "Era bien viejito cuando mi padre lo conoció. Daba lástima de chiquito que era, arriba del caballo. El era tropero; pero era de los que iban adelante, buscaba el lugar donde los otros iban a acampar. En el camino iba juntando algún palo, agarrando alguna bolsita, y también bosta seca. Él era el que hacía el fuego y cocinaba, pero comía a lo último, si sobraba. También iba a buscar agua, que en esos lugares el agua a veces es lejos...Comía después, lo que sobraba, después que comía todo el mundo. Rondador, le decían. De noche acampaban unos aquí, otros allí...separados para que no se fueran los animales. No se podía escapar ningún animal de la tropa, y él tenía que estar despierto, vigilando."

   Qué interesante, voy pensando, porque he escuchado tantas y tantas trayectorias de vida como ésta, a pesar de que aquí se hable de un viejito que apenas comía y dormía y parezca un ser fantástico, sometido a la explotación grupal, legitimada por la sociedad.

   Como el genio preso en la botella, aunque obligado a acatar innúmeros deseos, el Negrito del Pastoreo es aquí un solucionador, un encontrador para las necesidades del grupo de troperos.

   En esta historia él era el proveedor y guardián nocturno del grupo, y al igual que los animales, parece que no podía escapar a esa situación.

   Silvia continuaba contándome: "Iban lejos, por la calle, con todos esos animales. Cuando salían como ser ahí en la salida de ‘Los Vazquez’, ¿viste? Él tenía que atajar. Pero eso lo hacía caminando...Y ¡ay! Que se le fuera a escapar alguno porque lo curtían a palo. ¡Pero lo curtían a palo! Los troperos tenían esa persona, que les cocinara, que los esperara con el fuego hecho. Desensillaba cuando le ordenaban, hubiera barro o lluvia, él, a pie, entraba. Era el perrito de la defensa. /.../ cuando había alguna tropa decían (con tono de lástima) "vamos a buscar o negrinho" Después cuando murió lo enterraron en un hormiguero."

   Generalmente conocido como un niño pastor, aquí es representado por un tropero viejo.

   Los relatos sobre el Negrito del Pastoreo toman formas diversas, como afirmé inicialmente. Porque esa, como otras historias, va readaptando su sentido al contexto vivo desde donde se la cuenta. Uno de los lugares comunes pervivientes, es la situación de maltrato y el sometimiento legitimado, de unos a otros.

   La de Silvia es una versión respetable, parece muy actual. Y tiene cierta continuidad con el pasado, también. El papá de Silvia, que era analfabeto, inscribió en este relato algunos aspectos del ethos del pueblo donde vivía. De la misma manera, la versión que ella me contó a mí, transitó por varias memorias, contextos socioculturales y elaboraciones subjetivas, incluyendo la mía, al situarla en este artículo. Los aparentemente contradictorios sentimientos que aparecen reflejados en "el testimonio" (lástima hacia el pobre desvalido y violencia hacia el solucionador) pertenecen al grupo dominante, no quedando claro qué le sucede al sujeto en cuestión. La situación del maltrato y el trato diferencial aparece generalmente en los relatos autobiográficos de la niñez de las personas que fueron criadas en otra familia, cuando la familia era pobre y numerosa. Parece que hace setenta años repartir a los hijos en otras familias era una estrategia de sobrevivencia.

   En campaña, se estilaba dar y recibir hijos en criación. Algunos niños tenían "suerte" y los trataban bien, pero la mayoría recibía un trato discriminatorio de los otros niños de la casa, y hacían trabajos que estos no hacían. Y algo que muy frecuentemente sucedió, a los niños criados no se les enviaba a la escuela.

   Una historia de vida muy común en la campaña de Tacuarembó (1).

   El Negrito de Silvia fue enterrado en un hormiguero, lo que inmediatamente -y no pude evitarlo- quise asociar con la regeneración, como las benceduras que se hacen en los cupí.

   Pero mi amiga dice que para la época enterrar así a un muerto no era raro, porque en ese entonces no había cementerio ahí en Ansina, y que "la gente enterraba en las casas, pero él no tenía familia. Enterraban allá arriba, que había un árbol, allí enterraban a la gente, gurí, todo. Y allá abajo, cerca de la laguna, allí también enterraban".

   Por lo visto me va a costar mucho tiempo, develar el mensaje de la historia. ¿Dónde está lo mágico y dónde está lo cotidiano, cuando queremos penetrar en los sentidos profundos?

   Ofrendas y pedidos a los muertos

   Silvia dice que en su familia el día para prenderle vela al Negrito del pastoreo es el jueves santo.

   Su papá, como tantas personas hoy en día, de vez en cuando le ofrecía al Negrito (caracterizado en la narración como un adulto de tamaño pequeño) alguna colita de tabaco. Las depositaba en un hormiguero y avisaba, "toma, negrinho". Cuando le ofrecía ciertos elementos, en algunas ocasiones era sólo un presente y en otras le hacía un pedido: "toma, negrinho, descubra o que perdí"... y luego "ataba un ñudo en la tira de un trapo y ponía un pucho y media vela." (2)

   La creencia en un mundo alternativo a este, -otro mundo-, donde existen ciertos seres que se comunican con nosotros por diversos motivos, era común en los habitantes de nuestra campaña.

   Hay quienes le ofrecen un trago de caña, y quienes le encienden una velita en soledad. Las velas, según las costumbres, pueden ser sin pecar, pero la práctica más extendida es encenderle a penas un cabito.

* Algunos nombres han sido cambiados para proteger la identidad de los informantes.

(1) Ver "Rescate de la Memoria de la Esclavitud", www.afrotacuarembo.cjb.net)

(2) Esta práctica es similar a una conocida simpatía para encontrar cosas perdidas: se hace un nudo en un pañuelo, y se dice "San Pilato, si no encontrás, no te desato" (Eduardo, 10 años, Valle Edén).

aruera@adinet.com.uy