Página 9

Páginas - 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 

 
EN EL DÍA NACIONAL DEL LIBRO...

...por dónde anduvo?

Bettina Silva Carneiro
 

A

 lo largo de los siglos, los libros han estado ligados a la necesidad de transformaciones sociales profundas, constituyendo motores de cambios culturales e intelectuales de la humanidad; herramienta de expresión y libre pensamiento, sobre los que se ha ejercido represiones y censura, desde la incineración de libros en tiempos de “herejía” de la Edad Media y en la época de la Revolución Francesa hasta los años de dictadura latinoamericana. Seguramente es este aspecto renovador y de cierta forma solidario que por sobre todas las cosas lo hace merecedor de algún tipo de homenaje.

   El Día Nacional del Libro se conmemora recordando el 26 de mayo de 1816, día en que a instancias de Dámaso Antonio Larrañaga se inauguró la primera biblioteca pública. Con tal motivo, en esa fecha distintas instituciones organizan actos festivos. Pero a nivel mundial y desde el año 1996, el Día del Libro y del Derecho de Autor se celebró en el mes de abril, el día 23, impulsado por la Conferencia General de la UNESCO que pretende así fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor en el mundo entero. ¿Por qué esa fecha? El 23 de abril de 1616 fallecían Cervantes, Shakespeare y el “Inca” Gracilaso de la Vega. También en un 23 de abril nacieron -o murieron- otros renombrados escritores como Maurice Druon, Vladimir Nabokov, Joseph Pla o Manuel Mejía Vallejo, originándose así, de manera natural un símbolo para la literatura universal.

   Sin dudas la idea es alentar a todos, en particular a los más jóvenes a descubrir el placer de la lectura y respetar la contribución de escritores y creadores al progreso social y cultural. Bien sabemos que tener el hábito de leer no sólo profundiza nuestro intelecto, sino que además corrige errores de ortografía a la hora de escribir y mejora nuestra dicción enriqueciendo el lenguaje, convirtiéndolo entonces en un instrumento de expresión, educación y comunicación, que muchos vieron amenazado por el avance de la tecnología informática y la universalización del acceso a internet, como antes en la expansión de los medios de comunicación masivos como lo son la televisión y radio, poniendo de manifiesto la necesidad de preservarlos y promoverlos... pero ¿qué sucede cuándo el libro deja de ser una obra intelectual para convertirse en una mera mercancía, en productos editoriales o en artículos industriales desempeñando un papel económico en nuestras sociedades, que muchas veces benefician más a editores y libreros que a los propios autores?

   La función comunicadora del libro se ve opacada cuando no puede llegar a todos los estratos sociales, razón por la que muchos escritores se preguntan en definitiva para quien escriben, consientes de que quienes tienen el poder adquisitivo para acceder a los libros es una especie de “élite”... ¿Cuánto tiempo pasará para que los libros de Jeremy Rifkin, Sartori, Savater o La verdadera historia del Club Bilderberg lleguen a las bibliotecas públicas? ¿ Y cuánto más para que todo el público pueda procesar esa información?

   ¿Cuántos escritores y artistas no logran desarrollar sus obras porque no cuentan con los medios económicos suficientes para publicarlas? ¿Cuántos talentos anónimos desconoceremos?... aunque al fin y al cabo como dice Galeano “¿la poesía sólo vale la pena cuando se edita?”.

   Más allá de éstas consideraciones es innegable la estimación de un libro... porque los hay de cabecera, a los cuales tenemos de referencia y consultamos continuamente. Hay otros hacia los que sentimos un singular aprecio, nos cuesta prestarlos y nos aferramos a ellos. Existen libros “compañeros” a los que no nos aburrimos de releer y descansan junto nuestro sobre la mesa de luz o debajo de la almohada y también hay excelentes libros que con el paso de los años se convierten en verdaderas reliquias... más en éstos días en los que se complica cada vez más la producción de hojas de papel en las que podamos plasmar y difundir ideas.

bettina@tacuarembo2000.com