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Campeonato Mundial y tráficos
varios Otra cara del Mundial de Fútbol
n estos días, no sólo los programas deportivos de los medios masivos de comunicación se dedican al Mundial de Fútbol. Tanto es así que canales culturales nos muestran las ciudades sub sedes del mismo; vemos las bellas y ordenadas ciudades alemanas, en las que aparecen sus burgomaestres promocionando sus riquezas culturales, nos muestran sus riquezas hoteleras, gastronómicas, espectáculos de cultura popular, refinados teatros con obras líricas y de ballet, museos, pinacotecas, entre otros. Luego de haber visto por la noche en televisión la propaganda de Munich y de Nuremberg, temprano por la mañana sintonizando una radio argentina, escuchamos a un señor de acento castizo perteneciente a una ONG defensora de los derechos humanos. Éste buen hombre nos advertía del tráfico humano que se estaba dando de la Europa pobre a la Europa rica. Concretamente denunciaba la trata de blancas, el trasiego de más de 50 mil jovencitas ucranianas y moldavas de menos de veinticinco años, para ejercer la prostitución durante el Mundial en esas asépticas ciudades alemanas, del llamado “Primer Mundo”, reclutadas con las más diversas promesas de altos ingresos que luego no se concretan y engañadas en algunos casos en los que “supuestamente” son llevadas para trabajar de meseras, lo que posiblemente les signifique una doble explotación; servir jarras de cerveza y salchichas durante varias horas del día y ejercer la prostitución en modernos burdeles por la noche. Lo que señalaba el buen señor, era que ni Alemania ni la Unión Europea hacían nada para evitar ésta situación y que las redes actúan impunemente. Debe de haber muchos mirando para el costado en los organismos gubernamentales, tanto en las repúblicas de Ucrania y Moldavia, como en las de paso (Polonia, Rumania, Eslovaquia) y por supuesto en la de destino. Al escucharlo me vino a la memoria el duro semblante de uno de los alcaldes que vi en TV (por ser del Norte de Alemania quizás fuera un rígido luterano) y me dije: “el fariseísmo no se terminará nunca en la humanidad. Que sea una ONG quien luche sola contra esto es deprimente; lo único que podrá hacer es advertir a las futuras víctimas”. ¿Cómo puede ser que estemos cuestionando a generaciones pasadas por la trata de seres humanos, y al mismo tiempo somos impasibles frente a la trata de blancas con fines sexuales, cosa que ocurre hasta en nuestro país, o seamos indiferentes a la trata de negros, que aún hoy en día se sigue haciendo desde algunos países africanos para países árabes?. Desgraciadamente la violación de los derechos humanos, no siempre causa el mismo rechazo. Muchas veces vemos que si quien los viola es una potencia dominante, entonces sí se levantarán voces en contra, pero si quienes lo hacen son organizaciones criminales que operan desde países pobres o si el violador es un estado emergente, con el cual se tiene una corriente comercial, el hecho se dejará a un costado, y las mafias que existen en el primer mundo seguirán actuando libremente. En definitiva, la gran mayoría se pliega a “el mundo es mundo y seguirá siendo mundo”, al “hay males necesarios”, y otras frases anestesiantes de conciencias, mientras las víctimas siguen sufriendo. |
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