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Entre septiembre de 2003 y enero de 2004 en Tacuarembó se rodó una película documental donde los jóvenes del departamento hablan. En el transcurso de esa aventura, un nuevo diario fue llenando sus páginas.
9 de noviembre de 2003
n el transcurso de este documental, leí y miré muchas cosas. Sé que directores de cine, como Pedro Almodóvar escriben su diario de Rodaje. Yo quise hacer lo mismo desde que empecé, pero terminaba esquematizando. Para mí es más práctico esquematizar. Pero un esquema solo sirve para el que lo hace. Es que de una película podemos hablar de cómo se construyeron los personajes, de los planos, de los conflictos, de la línea filosófica. En un documental, sólo se selecciona un tema, una idea, un momento de la acción, no dirigimos, ni sabemos cuál será la siguiente escena. La incertidumbre nos domina, y por eso no estoy de acuerdo cuando presentan a los realizadores de los documentales como directores. En este diario de rodaje me limito a la percepción, la interpretación de las imágenes o de los discursos se las dejo a los psicólogos y aún ellos guardan secretamente lo que opinan de sus pacientes. El objetivo del audiovisual es la toma de la palabra de esos jóvenes, el reclamo de soluciones, (el dejar de hacernos la vista gorda de que acá no se suicidan, de que acá no se embarazan) Pensar que los jóvenes no se deprimen y que no quieren trabajar es absurdo, todavía hay gente que quiere quedarse y hay ilusiones para rato... LAURELES 15 de Enero de 2004 El martes fui a Laureles. Qué paisaje, los cerros de la Cuchilla hacen atractivo el lugar. Pero... mientras avanzábamos, pinos y más pinos se extendían por el paisaje que no vamos a ver dentro de pocos años. A través del camino de piedra y en un vehículo adecuado, dejamos atrás Bañado de Rocha, Lambaré, Cañas, Poblado Treinta y Tres, Pueblo las Flores. En esta oportunidad centré la atención en Laureles y en Cuchilla de Laureles. Salimos de Tacuarembó a las 7:15 y llegamos a Laureles a las 8:30 de la mañana. Es un pequeño poblado extendido a uno y otro lado de la vía férrea. En Estación Laureles no tienen luz eléctrica, los más privilegiados que son siempre los menos, tienen batería y paneles solares para generar energía y los que no, se remiten a escuchar radio a pilas, a tener heladeras a gas y cocinas a leña. El suministro de alimentos es escaso. No hay carnicería, ni panadería, ni siquiera un Almacén con todas las letras. La gente de la zona se dedica a la ganadería, más a las ovejas y al cebú. Prefieren vender los animales que carnear para comer. Por eso no hay carnicería y compran en Tranqueras o en Tacuarembó. Algunos cultivan, pero la tierra y el clima no se los hace fácil. Es fácil advertir que las vías de acceso a Laureles son escasas, el ómnibus llega una vez por semana. El tren no pasa y hace años añoran su existencia. En la policlínica atiende una doctora una vez por mes. En ese contexto, solo aquellos jóvenes que no tienen para el pasaje, se quedan ahí, el resto está estudiando en Tranqueras, Masoller, Rivera, Tacuarembó y Montevideo. En Laureles existe una escuela con 16 alumnos. Luego que terminan eligen Masoller donde el liceo es rural, o Tranqueras. Un joven eligió UTU de Tacuarembó. También conversé con una chica que estudia profesorado en Rivera y quiere irse a Montevideo y con otras dos que están en Montevideo estudiando, una estudia Derecho y la otra Ciencias de la Comunicación, las que jamás piensan volver a vivir ahí. Los jóvenes reclaman
proyectos para participar y espacios físicos de reunión
como una plaza, o un boliche bailable. Actualmente el CLAEH
tiene un proyecto de Ecoturismo que cuenta con la
participación mayoritariamente adulta. Ese proyecto
también tiene sus debilidades, los pobladores manifestaron
que todavía no comprenden de qué manera van a
recibir extranjeros si no tienen qué darle de comer ni
dónde alojarlos. Por otra Todos afirman que si la luz no llega y no se crean fuentes de trabajo, Laureles desaparecerá. Están religiosamente abandonados y políticamente también... |
Buscando a Eduviges (II)
uscaba a Eduviges. En Tambores, me dijeron que nació en Arbolito. Me preguntaba por la época en que una mujer blanca, se hizo curandera entre negros. Preguntando por descendientes de esclavos, Santiago Machado me habló de su antiguo amigo, Juvencio Netto. Así que cuando llegué a Piedra Sola, busqué el lugar donde Juvencio pasó su niñez: la estancia La Gloria. Ya que en Arbolito nadie recordaba ni el apellido de Eduvi-ges, ni había negros, y las curanderas no eran lo suficientemente vieja como para recordarla, quise conocer a Juvencio. Falleció hace muchos años, pero el vive en la memoria de mucha gente rural, de Valle Edén, de Tambores, de Piedra Sola... Pedro Silva, de 77 años, me contaba que "El era... primero fue esclavo. Después que salió de ahí, que murió el patrón de él – Netto – él se fue de capataz a una estancia". Luego se compró un campito en la Cuchilla del Aguará, y ahí empezó con comparsas de esquila, por cuarenta años. También fue carrerista, lo que le hizo trastabillar su economía. Cuando vivió en Piedra Sola, fue un temido jugador de truco. Algunas personas que han trabajado en la esquila, lo recuerda. Todos afirman que era un excelente persona. No le gustaban que le dijeran negro. Palermo Larbanois – de Valle Edén – me contó una vez, que si le decían "Negro Juvencio, alcánceme un lata", él respondía hoscamente: "Tomá tu lata y esquila melhor". Juvencio Netto, trabajó de capataz en la estancia de la Cueva del Tigre, luego con su hermano Mauri-lio compraron un campito en el Aguará. Tuvo varios hijos. Contaba Pedro Silva: "Muy buena familia. Muy queridos por todo el pueblo y por toda la gente de alrededor. Todo el mundo los quería. Hasta Chichí nomás (una hija) que fue años telegrafista ahí. Entró antes de casarse, se retiró pa´ jubilarse, impecable". Doña Chichí, no era de extrañar, tenía una versión destinta de su padre: "No sé de qué me habla, señorita. Mi padre no fue esclavo. El peleó en la guerra". Y tal vez tuviera razón, Chichí. ¿Por qué no? Juvencio Netto era sin dudas, un personaje singular. Negro, retacón, fornido; de viejo, montado en un petiso tostado. Y en sus años... en poncho blanco, sobre un recado de plata y oro. Se abre aquí una brecha temporal por la que estoy intentando penetrar. Le pregunté a Pedro Silva: ¿Sabe algo de la vida de los esclavos? -No de los esclavos no sé nada. Sé que los traían en barcos y los vendían... unos pa´ unas casas y otros pa´ otras... Este, sé cómo los trataban, por cuentos e mis padres y esas cosas (...) Los hacían trabajar, después los vestían de blanco y los hacían poner las mesas... Ellos se levantaban, ellos no tenían cama, no tenían nada ... dormían afuera, en un cuero de oveja o en una bolsa, en la puerta, a lo perro. Los esclavos para ellos eran como perros. (...) mandaban juntar todo lo que sobraba en la mesa, desperdicio, todo eso comían. Era la comida que ellos comían. ¿Sabe algo del General Netto, de cómo trataba a los esclavos en La Gloria? -He oído contar por gente, que tenían ... sabe cómo se llamaba a donde tiraban los que mataba, mandaba matar el General? Le decían "el pozo del carnero". Y ahí en el pozo del carnero todo lo que iban matando iban tirando... -Yo ví cepo y grillettes, ahí siempre mataron gente. Doña Zair, blanca, de 76 años, me sorprende: "Si sabré de esclavitud... a mi me criaron como en el tiempo de los esclavos. Mi madre era muy pobre y me dio en criación a una señora, la hija de no sé que militar... Me tenía en pleno invierno, con un vestidito blanco, transparente, cuando sobraba, me daba las sobras, de comida. Me judiaba, me daba con lo que fuera. Ni cama tenía... De mañana, con aquellas heladas, tenía que traer la vaca con el ternero para ordeñar, descalza, ponía los pies donde ella se había echado para calentar un ratito..." "Si, Ana era así, -dice Omar Gómez, 48 años, negro, nieto de Eduviges, blanca-. Era así, mamá Percilia también se calentaba los pies donde había echado la vaca. Acá los negros, ¿vos te pensás que por un papel que dijera que se abolió, se iban a enterar? ¿Y dónde iban a ir? (...) Pero de Eduviges ¿por qué no me preguntás a mí? Piedra Sola, Arbolito /
enero 2004 |
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Club Tacuarembó continúa con su impulso a la cultura
l año 2003 fue prodigio para la actividad cultural y social de Club Tacuarembó, músicos, pintores, disertantes, visitantes ilustres e inauguraciones dieron testimonio de la presencia del accionar de una institución que hace la historia de un pueblo del interior uruguayo y fundamentalmente, genera pensamiento ciudadano a cuatrocientos kilómetros de muchas cosas de nuestra centralización acaparadora. Para los directivos organizadores no existió el pretexto "de que aquí todo está difícil" sino el objetivo de hacer cosas. Además de actividades sociales comunes, pero no por ello menos valiosas, en abril recibieron a una delegación ya vinculada al Club, el Embajador de la República Helénica, don Nicolaos Dictakis, el Agregado Cultural profesor Alejandro Pantazoglu y la Secretaria de la Embajada, profesora Margarita Larriera. La delegación griega participó de diferentes acciones, como la "Noche de los Homenajes" organizada por Rotary Club Tacuarembó y Fundación María Tsakos, donde hubo reconocimientos especiales para el Prof. Jaime de Freitas, la poetiza Circe Maia, el escultor José Bulmini, el intendente Eber da Rosa y al Embajador Nicolaos Dictakis. En el año en que se organizan los Juegos Olímpicos Atenas 2004, el Prof. Pantazoglu, disertó sobre "Vigencia de los ideales olímpicos en el mundo contemporáneo". Hubo una muestra de acuarelas del plástico Wilmar López y luego un recital del músico Julio Herrera. En el orden deportivo se realizó una maratón y un campeonato de pádel, denominadas ambos "De los homenajes". Los triunfadores fueron galardonados por el Embajador de Grecia. Estas actividades se cumplieron los días 18 y 19 de abril. Culminando abril hubo una exposición de Ignacio Iturria en forma simultánea con el Museo del Indio y el Gaucho. En un 2004 encandilado por la actividad electoral, importa no desconocer los empeños de un Club Tacuarembó que continúa apostando a otros quehaceres sociales como el deporte, el entretenimiento, la cultura, entre otros. |
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