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CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA TRAYECTORIA RECIENTE DEL TIPO DE CAMBIO Perspectivas para el corto plazo
La Política Monetaria del Banco Central.
esde el mes de junio y rompiendo con la tendencia anterior, el tipo de cambio del peso uruguayo con respecto a sus principales monedas relevantes ha comenzado un proceso de descenso sostenido que lo ha llevado a niveles del año 2002 o 2003. La explicación de esta evolución ha sido objeto de varias conjeturas, no llegándose a un acuerdo entre las opiniones del gobierno y de los técnicos e incluso de éstos entre sí, acerca de si es buena o mala para el país. Es sabido que el principal objetivo de Política Monetaria actualmente es el cumplimiento de ciertas metas de inflación, utilizándose como instrumento la cantidad de dinero como ancla nominal. Atrás quedó la utilización del tipo de cambio como ancla nominal del sistema, política que fue aplicada durante la década del 90, y que dio lugar a un continuo proceso de atraso cambiario. El problema de la actual política radica en la dificultad que seguramente enfrentan los tomadores de decisiones a la hora de predecir la demanda de moneda nacional, por las características estructurales y coyunturales que afectan a la economía nacional (véase dolarización – devaluación – crisis financiera – posible incertidumbre electoral – etc.). Esto hace que las estimaciones que se puedan realizar en el gobierno acerca de la cantidad de dinero que el público "desea" tener no sean muy precisas, y abre las posibilidades a una contracción insuficiente o excesiva de la cantidad de dinero. En el primer caso la política perdería eficacia, y en el segundo acarrearía otro tipo de problemas. Si el origen de la inflación es un problema de demanda, reducir la cantidad de dinero en circulación puede resolver ese desequilibrio en el mercado de bienes. Al caer los saldos líquidos en poder del público también cae la demanda, reduciéndose la brecha y en consecuencia frenándose el incremento de precios. Pero una contracción excesiva de la cantidad de dinero puede generar desequilibrios de otro tipo. Las empresas deben hacer frente a un conjunto de obligaciones en moneda nacional, y para ello pueden verse obligadas a deshacerse de sus saldos en moneda extranjera. A partir de allí se produce un exceso de oferta de divisas, presionándose hacia una caída del tipo de cambio. Pero en un régimen de tipo de cambio flotante –como el que rige actualmente– existen otros factores que pueden explicar la trayectoria del tipo de cambio, por ejemplo la tasa de interés, las expectativas de los agentes respecto a dicha evolución y los saldos de la balanza comercial y de cuenta corriente de la Balanza de Pagos. El factor tasa de interés no presenta gran relevancia en nuestro país en la actualidad, ya que éstas se encuentran aún en niveles muy bajos como para atraer capitales desde el extranjero, aparte de que todavía se está intentando recomponer la confianza en el sistema financiero. Nos queda un conjunto de factores que dependen del accionar del Banco Central y otro que depende del mercado y las expectativas. Ambos conjuntos están interrelacionados. Las causas de la trayectoria reciente del tipo de cambio En los últimos meses se han conjugado una serie de hechos que pueden ser fundamentales para explicar la caída del tipo de cambio. El primero es la finalización de las compras de Reservas Internacionales Netas por parte del Banco Central que acumuló sus compras en los primeros meses del año hasta llegar a los niveles necesarios para hacer frente a los servicios de la deuda externa. Con ello ha desaparecido del mercado de divisas uno de los principales demandantes. A partir de allí se ha dejado paso a otras formas de influir en la cantidad de dinero como la emisión de letras de regulación monetaria y de letras de tesorería que ha sido de gran importancia sobretodo al comienzo del período de apreciación del tipo de cambio Se ha estado quitando pesos del mercado en forma continua, lo que es coherente con los objetivos de inflación, pero que también influye en el mercado de divisas al reducir sistemáticamente la oferta de moneda nacional. Por lo anterior, parecería que la política monetaria ha ido encontrando los caminos para poder cumplir con los objetivos de corto plazo establecidos por la autoridad monetaria, y parece suficiente para explicar la depreciación que viene presentando el tipo de cambio, más allá de que pueda haber alguna fuerza del mercado actuando también, pero con menor fuerza. Consecuencias de la apreciación del peso uruguayo En primer lugar, la evolución del tipo de cambio no es un indicador que por sí solo pueda reflejar la evolución de la competitividad del país. Pero es un hecho que la competitividad se ve afectada a través de una apreciación del tipo de cambio, considerando que ésta ha sido la evolución tanto frente al dólar como frente al euro y las monedas de los socios del MERCOSUR. A partir de allí hay que balancear los impactos positivos y negativos que ésta situación pueda generar. Por un lado la contención de la inflación doméstica, y por otro la pérdida de algún grado de competitividad en un sector que si bien está concentrado y no es un gran generador de empleo, nadie desconoce la influencia que tiene la evolución de las exportaciones sobre el desempeño global de una economía abierta, pequeña y vulnerable como la uruguaya. El segundo impacto que tiene ésta situación es sobre las obligaciones en moneda extranjera del sector público en el corto plazo que, mientras se mantenga la tendencia, se verán beneficiadas. El sector privado, fuertemente endeudado en dólares, evidentemente también se vería beneficiado Finalmente el tercer impacto está relacionado a la evolución del precio del petróleo que en los mercados internacionales alcanza niveles históricos al alza. Un tipo de cambio alto y competitivo es sinónimo de un alto precio en pesos para el petróleo, socavando la competitividad por el lado de los costos, y afectando también al sector no transable de la economía. Perspectivas para el corto plazo Teniendo en cuenta lo que puede ocurrir de aquí a fin de año, donde se cumple el período para el cual se evalúa el cumplimiento de las metas de inflación, todo parece indicar que la tendencia continuará, o por lo menos encontrará muchas dificultades para revertirse. La política monetaria seguirá siendo contractiva, mientras que se sumarán fuerzas del mercado que contribuirán a producir los mismos efectos sobre el tipo de cambio. En particular, los últimos meses del año se caracterizan por un aumento en la demanda de pesos –para hacer frente a los pagos de aguinaldos y salarios vacacionales– y un aumento de la oferta en dólares –ingreso de turistas, etc–. Esta será una nueva presión a la baja del tipo de cambio. Todo hace suponer que el mercado de divisas aún no encuentra su equilibrio, y no lo hará seguramente hasta los comienzos del año que viene cuando haya "absorbido" los impactos coyunturales de la economía uruguaya. Trabajo
presentado ante la Asociación Internacional de Periodistas
de Economía y Finanzas (AIPEF) |
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