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BREVES

Se rubricó el convenio entre el Ministerio de Vivienda y la Cooperativa COVIZORZAL para la construcción de 17 núcleos habitacionales en la ciudad de Paso de los Toros. Las obras comenzarían en el presente mes de noviembre. En este penúltimo mes de 2004 se suscribiría también el convenio para construir 48 viviendas con la Cooperativa COVITORO, integrada esta por soldados de las unidades con asiento en la localidad isabelina.

La Fundación BankBoston realizó un acto en reconocimiento a la labor del Hospital Regional de Tacuarembó "Dr. Alberto Barragué". El centro de salud asiste a 70.000 usuarios del departamento con un área de influencia de más de 300.000 habitantes. Durante la conferencia autoridades de la institución anunciaron las acciones a llevar a cabo a efectos de recaudar fondos para que el Hospital de Tacuarembó siga adelante con sus emprendimientos en beneficio de la salud de miles de uruguayos.

500 computadoras y 100 impresoras se distribuirán en escuelas rurales y centros de enseñanzas de UTU de los departamentos de Paysandú, Rivera y Tacuarembó. Los instrumentos informáticos fueron donados por la firma estadounidense Weyerhaeuser Forestlands Internacional, empresa esta opera en nuestro país a través de sus subsidiarias forestales Colonvade S.A. y Los Piques S.A. La operación responde a un convenio suscrito entre ANEP y la citada trasnacional.

El Centro de Recuperación Carcelaria de Tacuarembó recibió la donación de un horno eléctrico para la elaboración de productos de panadería. La Institución donante fue la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días, y el aparato permitirá que los reclusos hagan su propio pan, tras un convenio de aprendizaje con UTU. También se entregó al Patronato una cocina nueva. Estos elementos permitirán una mejor confección de alimentos para los encarcelados y sus familiares. También está previsto un curso sobre panificación dirigido a policías, ex procesados y procesados, el mismo estará a cargo de fieles vinculados a la institución mormona, donante del horno.

Un espirómetro fue donado a la Comisión de Apoyo de Radio Patrulla por la firma Frigorífico Tacuarembó S.A. Cuando sea necesario el aparato permitirá un mejor desempeño en la tarea de prevenir la circulación de conductores alcoholizados. La entrega en representación de la empresa donante la hizo José Luis Isasa y fue recibida por Ciro Ferráz y Mryam Arezo Vallejo en nombre de la Comisión citada. Es tema preocupante en la ciudadanía la presencia de conductores con vasos y botellas en la mano mientras manejan autos o motocicletas, principalmente en la madrugada de los fines de semana. La donación también incluye picos descartables, imprescindibles para la utilización del espirómetro.

La Asociación ex alumnos "Miguel Artola del Colegio San Javier", designó autoridades para el período 2004/2005. Comisión Directiva: Presidente: Jorge Fernando Ferreira; Vicepresidente: César Pereira Fros; Secretaria: Estela de los Santos; Prosecretario: Ariel Bruguera; Tesorera: Lourdes Dutra da Silveira; Pro tesorero: Augusto Sánchez dos Santos; Vocales: Eduardo Dutra da Silveira y Octacilio Echenagusía. Comisión Fiscal: Pablo Inthamoussu, Miguel Castrillón y Walter Romero.

La Escuela de Equinoterapia del Grupo de Artillería 105mm Nº 3 de Paso de los Toros, recibió en donación una importante partida de equipos, a través de un convenio con el BPS. La escuela isabelina atiende a unos 15 alumnos de la Escuela de Discapacitados y a otros que no pertenecen a ese centro educativo, consigna el semanario La Tribuna de Paso de los Toros. En todo el país, hay 18 centros de rehabilitación por equinoterapia que atienden a alrededor de 600 pacientes. El método de atención a discapacitados por medio de la equitación, se aplica en el Uruguay desde hace tres años, y es un compromiso que el ejército ha asumido con la sociedad, según indicó el Gral. Héctor Islas, de Especialidades del Ejército.

de mafias y encrucijadas

"el que vive sin locura no es tan cuerdo como parece" P. A.

Juan Manuel Luque

 

U


En la senda entre Golmud y Lhasa, en pleno Tibet

na de las prostitutas fumaba sin cesar. La otra, que nos pareció enferma, yacía en su cama y no sacaba la vista de la televisión. Susanne, Elisa, Felipe y yo estábamos sentados en la otra cama del minúsculo cuarto de aquel hotel de mala muerte donde nuestro "intermediario" nos había traído con tanto misterio que a esa altura ya rayaba con alguna serie policial. Llevábamos una hora en silencio, ninguno de los dos mundos que estábamos allí hablábamos alguna lengua con la que nos pudiéramos entender mutuamente. No teníamos nada claro en ese tiempo detenido. El chino nos pidió la plata con señas, pero le dije que no. En un entonces, todo lo que no había pasado por tanto rato pareció decidirse a hacerlo abruptamente.


Las montañas más altas del mundo,
un paisaje inolvidable

   Unos gritos en chino desde el patio, y nos hacen seña de salir con nuestras mochilas hacia allí. Un sedán negro grande y antiguo donde me pareció reconocer, de sombrero, al mafioso con el que había tratado en la plaza central. Y un taxi, donde subimos y en el que en minutos estábamos en una carretera en el medio de la nada, siguiendo al sedán sin tener claro hacia dónde ni por qué. A esa altura todo lo de divertido y aventurezco que tenía la situación pasó a ser sustituido lenta y progresivamente por una sensación de preocupación y temor.

   Los habitantes de los viajes que están por fuera del circuito siempre saben que lo inesperado es algo esperable a todo momento. Las situaciones constantemente están variando y demandando decisiones a las que el viajero, acaso como en la vida en general, no puede rehuir so pena de quedarse estancado .

   La idea era recorrer la Karakorum Highway, una ruta escarpada en el Himalaya que va desde Pakistán a China, parte de la antigua ruta de la seda.

   Comenzamos en el increíble caos organizado de Delhi de donde huimos cuan pronto pudimos hacia el Pakistán que hoy causa tanto revuelo. Luego de un eterno cruce de frontera entramos en ese mundo aparte, injustamente tapa de noticias por sus terroristas, bombas, talibanes y yerbas varias. Un país inmenso, superpoblado y de los más pobres del mundo. Un país islámico y vacío de turistas, no veríamos prácticamente ninguno en las próximas dos semanas. Pero también un país hermoso, detenido en el tiempo, de costumbres y leyes muy extrañas.

   Por lo pronto las mujeres deben andar con la cabeza cubierta, so pena de ser el objeto de atención –y deseo– de cuanto hombre ande cerca. Nuestra occidental y liberal Elisa no encontró sentido en esa disposición, mas la tuvo que acatar a las pocas horas luego de ser el exagerado e incómodo centro de atención masculina de cuanto bus tomamos y cuanta cuadra caminamos en Lahore buscando un transporte hacia el norte.

   Si la realidad verdaderamente fuere lo que uno recuerde de un lugar, aquella zona donde Pakistán se une a China serpenteado en un camino entre las montañas más altas del mundo es parte de esas cosas que la memoria muchas veces guarda en un limbo especial entre lo real y las cosas que nuestra mente forja ante algunas sensaciones que lugares muy especiales producen. Superado el primer shock de la altura a base de dolores de cabeza, náuseas, insomnio etc., viene un viaje complicado. Es difícil conseguir cosas para comer, difícil conseguir transportes, lugares do quedarse, es difícil progresar; viajar "normalmente" en esos lugares es imposible. Pero constantemente nos repetíamos que la gente que viaja bien se pierde demasiadas cosas, y seguíamos avanzando, amortiguando el vértigo delicioso de algunas caídas con los colores que anticipábamos nuestras memorias recubrirían el hecho...

   El sedán negro sale del camino, nuestro taxi lo sigue. Un amanuense del mafioso se dirige hacia mí, me hace señas de que baje y me pase a su auto. Trago saliva y voy. Seguimos, atrás, en el taxi las circunstancias ya habían hecho olvidar el mal de ausencias y contrariedades a Felipe, las frustraciones y lunas a Susanne, y el hambre y los silencios de lejos a Elisa. Y a mí, por un momento, hasta las razones que nos habían llevado hasta allí.

   El cruce a China es en el medio de la nada más extraña, entre montañas nevadas que llegan hasta el cielo y parecen seguir un poco más cuando está nublado. Entre desiertos que parecen estar fuera de lugar a tantos miles de metros altura, pero que adquieren su status real de desiertos, no solo por las tormentas de arena sino hasta por las manadas de camellos salvajes que lo habitan! Entre acantilados interminables, con sus marmotas naranjas jugando, nos fuimos adentrando en China. El Taklamakan, hermano del terrible desierto de Gobi. Las nuevas ciudades organizadas todas iguales con sus avenidas con palmeritas artificiales. La depresión del Turpán bajo el nivel del mar.

   Tanto andar hasta que llegamos finalmente a Golmud, una ciudad aislada, a varios miles de metros de altura que era la última a tocar antes de emprender el viaje final de entre 2 y 5 días en bus hasta Lhasa, capital del Tibet.

   Esa madrugada el bus nos dejó en una plaza inmensa. En un extremo la estación de tren, punto final de la línea. En el otro una pequeña estación de bus. De nuevo las náuseas y mareos. Ahora empeorados súbitamente por la austeridad del lugar, por la agresividad de las sensaciones que nos causaba todo el conjunto. Y para rematarlo todo, nadie, absolutamente nadie habla inglés. Y por si algo faltaba: no se venden pasajes de bus a extranjeros...

   El Tibet fue invadido –"liberado" según la historia oficial– por China Comunista en la década de los 50. Desde entonces estuvo de hecho aislado de occidente durante décadas hasta que en los años 90 empezaron a dejar entrar extranjeros, en forma gradual y controlada. Con miedo a que la exposición a ideas "liberales" y "contrarevolucionarias", desbalanceara el frágil equilibrio logrado por el país invasor, se prohibieron de hecho a los viajeros individuales que no estuvieran en un grupo o paquete turístico, con todo organizado y un guía "responsable". Lo que nos incluía justa y exactamente. Y era la razón por la cual no podíamos comprar un pasaje como cualquiera. Todo agravado por el hecho de que la policía china ponía especial énfasis en controlar todo.

   Allí estábamos entonces en aquel lugar aislado a miles de kilómetros de cualquier lado, en el medio del plateau tibetano, desolados sin poder avanzar ni retroceder. El aislamiento no era solo por la ubicación de Golmud, sino que incluía además un aislamiento cultural extraño, una frialdad de la ciudad toda, una doble sensación interna de desolación.

   Nos fuimos a un hotel y nos pusimos a cavilar y campanear alguna salida. Las salidas pueden demorar más o menos, pero siempre hay una a todo y en todas las situaciones, a pesar de lo que parezca al principio. Ya lo habíamos aprendido y lo habíamos hecho una ley interna; no hay que dejarse llevar jamás por la primera sensación.

   Los buses a Lhasa se juntaban de mañana en la enorme plaza frente a la estación del tren. Allí se llenaban y partían, 2 o 3 por día. Un par de días en la vuelta, y luego de cien intentos con diferentes "intermediarios" llegamos a la conclusión de que la única manera de seguir viaje era clandestinos con la mafia que se había organizado con varios fines en la vuelta –como toda mafia que se precie–.

   Hay que considerar lo que fueron nuestras negociaciones sin hablar para hacer el viaje ilegal. Por eso sin muchas opciones y sin tener las cosas muy claras aquella mañana y en el medio de las más extrañas circunstancias nos levantó un taxi que nos llevó a ese hotelucho con las mujeres de la vida incluido, en las afueras de Golmud. Y así termino en este sedán negro y el taxi atrás.

   Fueron una decena de kilómetros interminables en la nada hacia la nada. Hasta que llegamos a un bus parado. En segundos y azuzados literalmente por los mafiosos, saltamos con nuestras mochilas. Aquello era algo difícil de narrar. ¡¡Dos pisos repletos de chinos y tibetanos acostados!! Era una masa humana de gente. Nos mandaron arriba y al fondo para que no nos viera la policía en algún control carretero. Nos incorporamos a la masa y así pasaríamos las decenas de horas que teníamos por delante...

   Antes de salir, hablando de nuestro viaje proyectado nos hicieron ver más de alguna vez que no entendían cuál era el sentido de irse a lugares tan peligrosos, con medios tan inciertos como incómodos.

   Sucede que hay ansias difíciles de describir, sensaciones que se sienten solamente en el polvo, en el sudor, en el cansancio del trajinar. Siempre fui un convencido de que el conocimiento real de algo pasa imprescindiblemente por ponerse en sus lugares, con sus tiempos y sus contratiempos. No simplemente cruzarlos cómodamente. Que solo desde dentro se entienden las razones, y las sinrazones.

   Acaso como las vidas, que cada uno debiera vivir... como es capaz de imaginarlas...

jmluque@adinet.com.uy