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ACUÍFERO GUARANÍ   Parte I

"El paraíso de agua dulce"

La Sed

¡Tengo sed, sed ardiente!- dije a la maga y ella me ofreció de sus néctares. ¡Oh, no, eso empalaga!!
Luego una rara fruta con sus dedos de maga exprimió en una copa clara como una estrella y un brillo de rubíes hubo en la copa bella.
Yo probé –es dulce, dulce. Hay días en los que me halaga tanta miel,
pero hoy me repugna, ¡me estraga!
Vi pasar por los ojos del hada una centella y por un verde valle perfumado y brillante llevóme hasta una clara corriente de diamante.
¡Bebe! -dijo- Yo ardía, mi pecho era una fragua.
Bebí, bebí, bebí la linfa cristiana...
¡Oh frescura! ¡oh pureza! ¡oh sensación divina!
¡Gracias maga y bendita la limpidez del AGUA!

Delmira Agustini

Bettina Silva Carneiro

 

L

a vida surgió del agua y sin ella no existiría... no seríamos posibles.

   El agua constituye el más alto porcentaje del organismo de los seres vivos; por ejemplo el 70% del peso corporal de los seres humanos y el 98% de la mayoría de los frutos.

   La disminución de agua dulce en condiciones de potabilización, supone por lo tanto una amenaza para la vida saludable.

   El desarrollo tecnológico e industrial que hoy disfrutamos, ha provocado el agotamiento de recursos naturales vitales como el aire, el sol, el agua, las corrientes fluviales, los que no han tenido un valor económico real hasta la actualidad cuando comenzaron a escasear o alterarse.

   Según informe sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del mundo, elaborado por UNESCO en el marco del Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (ONU 2003) el volumen global de la masa de agua existente en la Tierra es de 1.400 millones de kilómetros cúbicos, de los que solamente un 1% es agua dulce continental, la adecuada para consumo humano luego de la potabilización.

Un tesoro codiciado en tiempos de sed

D

esde noviembre de 2001, el Banco Mundial, a través del GEF (uno de sus brazos, especializado en cuestiones de medio ambiente) financia lo pertinente a investigación y a los trabajos tendientes a lograr el «desarrollo sustentable» del acuífero. Fue cuando los gobiernos que comparten el yacimiento pusieron en manos extra nacionales el estudio de los recursos del recurso, lo que, en función de las miradas más desconfiadas, es como haber servido en bandeja el tesoro. Organismos alemanes, holandeses y programas de la ONU participan del proyecto, que tiene al 2006 como fecha final de los estudios.

   «Los organismos internacionales como el Banco Mundial buscan crear en la región del Guaraní una nueva región industrial y competitiva a nivel mundial, sin que les importe resguardar la conservación del acuífero ni los reales intereses de los habitantes de la región (15 millones de personas). Su único objetivo es el desarrollo industrial, lo que aumenta los riesgos de cualquier proceso de privatización», dijo desde Canadá Sara Grusky, de la ONG Water for All.

   Mientras por su parte Europa tendría el ojo puesto en términos de negocios (las más grandes empresas vinculadas a la industria del agua son europeas), EE.UU. soporta la virtual desesperación de ver que sus reservas se acaban y se ven ante un horizonte estéril y seco. Según un completísimo informe preparado por la profesora argentina Elsa Bruzzone, del CEMIDA, y basado en trabajos de los canadienses Barlow y Clark (autores del ya famoso A la caza del oro azul), el 40% de los ríos y los lagos de EE.UU. están contaminados, igual que acuíferos como el Ogallala, que se extiende por 8 estados desde Dakota del sur hasta Texas y que en algunas zonas ha disminuido su caudal hasta 30 metros. La sobreexplotación y el uso de agrotóxicos están terminando de matar las aguas. Al norte con Canadá y al sur con México, los cursos compartidos y las legislaciones leídas con intereses propios están derivando en conflictos cuyo tono se eleva cada año que pasa.

   Sin ley, no hay defensa posible. En el documento Santa Fe IV, preparado por un influyente grupo del Partido Republicano en 2000, a fines del gobierno de Bill Clinton, se planteaban los principales elementos geoestratégicos que seguían siendo importantes para la seguridad nacional de EE.UU. en el siglo que se avecinaba. Uno era garantizar «que los países del hemisferio no sean hostiles a nuestras preocupaciones de seguridad nacional».

   En estrecho vínculo, había otro punto en el informe de los ex asesores de Reagan y Bush padre, que explica por qué es prioritario que los países que albergan al Guaraní promulguen legislaciones que lo protejan como patrimonio de esas naciones. Decía el escrito que EE.UU. debía asegurarse «que los recursos naturales del hemisferio estén disponibles para responder a nuestras prioridades nacionales».

   La reciente visita del jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, a Paraguay y su ánimo de adecuar a los estados de la región para inmunizar a sus soldados volvieron a encender las fantasías de expropiación. Desde el norte, contestan que el verdadero interés de Washington no es el acuífero sino la posible concentración de actividades terroristas en la zona de la llamada Triple Frontera donde, curiosamente, está alojado el Guaraní, que nutre a unas 500 ciudades de agua.

   La obsesión del gobierno republicano con el terrorismo es bien conocida. Menos en cambio lo son sus preocupaciones sobre el futuro y el medio ambiente, temas en los que, en general, se han mostrado reacios a colaborar. Pero es imposible no prestarle cierta atención a cuestiones imperiosas. En febrero de 2004, alguien filtró al diario británico The Guardian un informe secreto del consejero del Pentágono Andrew Marshall, que advertía al presidente Bush de los oscuros efectos del calentamiento global en el planeta a corto plazo, entre ellos, la falta de agua potable. Allí se sugería además que EE.UU. debía prepararse para estar en condiciones de apropiarse de este recurso estratégico, allí donde esté, y cuando sea necesario.

   A buen entendedor...

Hinde Pomeraniec
(Fragmento) Clarín.com 29/9/05

   Y es justamente aquí, en América del Sur donde se encuentra la tercera reserva subterránea de agua dulce del mundo (contiene el 47%) aunque según estimaciones de algunos científicos podría ser el mayor curso de agua bajo la tierra, puesto que los límites del llamado Sistema Acuífero Guaraní (SAG) aún no se han podido demarcar totalmente.

   Extendiéndose entre las cuencas de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay, el Acuífero Guaraní tiene una superficie aproximada de 1.194.000 kilómetros cuadrados, de los que 839.000 kms. (70%) corresponden a Brasil, 226.000 kms. (19%) a Argentina, 71.700 kms (6%) a Paraguay y 59.000 kms (5%) a Uruguay, desconociéndose su alcance total, ya que se ignora cuál es el extremo occidental de la reserva en Paraguay y Argentina, donde estiman que llega más allá de la Laguna de Mar Chiquita y por el sur a los grandes lagos cordilleranos argentinos en el límite con Chile.

   Sus dimensiones son increíbles, ya que supera en tamaño a España, Francia y Portugal juntos. Su volumen alcanza los 55 mil kilómetros cúbicos (c/km cúbico equivale a un billón de litros de agua) que con una adecuada explotación podría abastecer a 720 millones de personas con una dotación diaria de 300 litros por habitante durante 200 años.

   "Entendemos como Acuífero Guaraní a todo el cuerpo de agua que en nuestro país ocupa la cuarta parte del territorio y se encuentra en unas areniscas llamadas Formación Tacuarembó y en cuya parte superior podría denominarse Formación Rivera. En ese cuerpo arenístico se forman huecos, algunos de ellos con más de 1000 metros de profundidad, a dicha profundidad las aguas subterráneas ya están calientes y son utilizadas para aguas termales. Cabe destacar que en un primer momento esos pozos no se hicieron para sacar agua sino extraer petróleo" informó a TACUAREMBÓ 2000, el Prof. Jorge Da Silva, creador y director del Museo de Geociencias de Tacuarembó. Precisamente la parte del SAG correspondiente a Uruguay recibe el nombre de Acuífero Tacuarembó, ocupando 40.000 kilómetros cuadrados del departamento sobre todo en la región oeste en la que se encuentra la ciudad de Tacuarembó, con un potencial bastante importante, limitando al norte con el Río Cuareim y al oeste con el Rió Uruguay.

   El Acuífero Tacuarembó que se corresponde con el Acuífero Botucatú de Brasil, Misiones del Paraguay y Argentina, formando el Sistema Acuífero Guaraní se divide en dos partes: Acuífero Libre que se nutre del agua de lluvia y el Acuífero Confinado cuyas aguas se encuentran por debajo de las coladas de basalto; rocas de más de 120 millones de años.

   El SAG también llamado Acuífero Gigante del MERCOSUR, "sucede que es de gran tamaño, prácticamente continuo en Sudamérica" considera Da Silva, posee varias áreas de carga y descarga de su caudal según cantidad de usuarios y tipos de usos. Con una población estimada en 15 millones de habitantes las zonas de mayor actividad son Concordia en Argentina, Salto y Rivera en Uruguay, Santana Do Livramento y Riberao Preto en Brasil. En el caso argentino-uruguayo se destaca su gran explotación termal. En Brasil la situación es de alto impacto debido a las miles de perforaciones que se han realizado además de la superexplotación y la contaminación creciente, ya que allí sirve de abastecimiento agrícola, industrial y urbano a más de 300 ciudades de entre 3.000 y 500.000 habitantes. También en la frontera uruguaya-brasileña se detectó un altísimo déficit de saneamiento sanitario; "la distancia mínima dispuesta por el Código de Aguas entre los pozos negros y las extensiones de las capas superiores es de 30 metros, lo que se dificulta en las grandes poblaciones" opina Da Silva.

   El Acuífero Tacuarembó-Botucatú es un recurso renovable, "la cuestión está en que no se sabe a ciencia cierta cual es su capacidad real", y de acuerdo a especialistas la calidad del agua es excelente, "yo diría que muy superior a la brindada por OSE" dijo a TACUAREMBÓ 2000, el director del Museo de Geociencias.

   Los primeros datos oficiales sobre la existencia del Acuífero fueron relevados por investigadores brasileños en 1930, década desde la que viene siendo utilizado. En el año 1994 universidades de los cuatros países del MERCOSUR se reunieron para formar el llamado "Proyecto de Protección del Acuífero Guaraní y Desarrollo Sustentable", pero los gobiernos del momento (en nuestro país presidido por Julio María Sanguinetti) decidieron en 1997 licitar la continuidad del mismo firmándose el 22 de abril el Acta de Paysandú, en la que se establecía que los gobiernos mencionados debían crear instituciones de coordinación para una investigación y un mayor desarrollo sustentable del Acuífero, con un presupuesto estimado por las universidades nacionales de Uruguay, Brasil, Argentina y Paraguay en 26.700 millones de dólares. Pero argumentando falta de recursos los Estados decidieron entregarle el proyecto al Banco Mundial, luego de un seminario realizado en Foz de Iguazú en enero de 2000, del que también participaron el Departamento de Desarrollo Sostenible de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, sigla en inglés). El costo del proyecto definido por documentos firmados por la OEA totaliza el monto mencionado, que se divide en 13,4 millones de dólares provenientes de una donación del Fondo Mundial para la naturaleza, 12,1 millones aportados por los cuatro países involucrados y 1, 26 millones financiados por el Servicio Geológico de Alemania y el Programa Asociado al Agua de los Países Bajos.

   Hoy por hoy el Sistema Acuífero Guaraní se encuentra en pleno proceso de investigación y existe la posibilidad de que los países del MERCOSUR, en cuyo subsuelo se encuentra, pierdan su control en beneficio de organismos internacionales.

bettina@tacuarembo2000.com