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Antes de que comience la enseñanza de la lectura El desarrollo de la Alfabetización
n concordancia con la actual visión de la salud en términos generales, en estas últimas décadas se ha generado un importante movimiento que apunta a la importancia de la prevención en salud. La prevención y su enfoque proactivo a generado todo un movimiento tanto en el área de la Medicina como en el área de la Psicología que ha dado como resultado importantes avances destinados al mejoramiento de la calidad de vida de las personas. En esta línea se encuentra el énfasis de la importancia de la alfabetización en la etapa preescolar y fundamentalmente la importancia que adquiere este aprendizaje en el desarrollo todo. No solo en el área cognitiva sino también en el área afectiva y hasta en el relacionamiento del niño con sus pares.
Como señala M. Pressley, gran parte de los procesos que tienen mucha importancia para el desarrollo de la alfabetización tienen lugar antes de que el alumno entre por primera vez en un aula. Muchas investigaciones afirman que el desarrollo de la alfabetización comienza con el nacimiento y prácticamente todos los investigadores que están centrados en este campo aceptan que el entorno en el que se encuentra inmerso el niño en edad preescolar juega un papel importantísimo en el posterior potencial para leer y para escribir. Por esta razón un afamado autor ruso, Lev Vigotsky, no dudaba en afirmar que la educación es un proceso consustanciado con el desarrollo mismo y que las habilidades que adquiere un niño reflejan una interiorización del pensamiento que es el resultado de la interacción entre niños y adultos. Un aporte fundamental de la Psicología apunta a la importancia de las figuras parentales en el sentido de generar que el niño pueda explorar el mundo de forma autónoma y segura. Este aporte es conocido en el ámbito de la Psicología como teoría del apego. Los investigadores holandeses Adriana Bus y Marinus Van (1998) comprobaron que las interacciones que se generan en las primeras actividades alfabetizadotas fueron mas positivas en el caso de los niños que disfrutaban de un apego seguro que en los demás. Los niños con un apego seguro ponían más atención y se distraían con menor frecuencia durante las primeras actividades alfabetizadoras. En resumen, cuanto menos seguro era el vínculo, mas parecía costarles a los niños captar el mensaje del texto. De aquí que Vigotsky da un gran aporte con su teoría destacando que el desarrollo intelectual se genera por medio de la interiorización de las habilidades de interacción personal. En síntesis los niños aprenden mediante la interacción con otras personas mas competentes y sensibles a su voluntad, que les proporcionan pistas sobre como hacer las cosas animándolos a descubrir el mundo de un modo seguro. Podemos decir entonces que el objetivo último del apego es el desapego, que permite que el niño pueda explorar el mundo de forma segura y autónoma. Podríamos utilizar para operativizar lo dicho anteriormente, algunas pautas que nos brinda M. Pressley: Los entornos que fomentan la aparición de las capacidades de lectura y escritura según esta autora incluyen: a) Ricas experiencias interpersonales con los padres, hermanos y hermanas, y con otras personas; b) entornos físicos que incluyan materiales de lectura, desde las letras con imán que se pegan en la heladera hasta los cuentos, pasando por los materiales de escritura; c) una alta consideración de los padres y otras personas hacia la alfabetización del niño y su desarrollo. Diversas investigaciones sostienen que una de las actividades que tienen un elevado potencial para fomentar ese inicio de las capacidades infantiles para leer y escribir es precisamente la lectura de cuentos. La correlación entre la cantidad de cuentos que leen a un niño durante la etapa preescolar y el consiguiente desarrollo de su vocabulario y su lenguaje, influye directamente en el interés que demostrará por la lectura y su facilidad para aprender a leer y escribir. La interacción con los padres en la lectura de cuentos no solo fomenta un buen vínculo sino que también aporta distintos elementos que aumentan el caudal verbal. Los investigadores del área de la Psicología Educacional destacan que se ha prestado cierta atención a las diferencias de estilo a la hora de leer cuentos, y a los efectos que tienen estas sobre el desarrollo cognitivo. Los niños desarrollan mejor su vocabulario cuando interactúan con adultos que son hábiles a la hora de fomentar las interacciones verbales con ellos, mientras les leen los cuentos (Ninio, 1980; Pellegrini, Galda, Perlmutter y Jones, 1994). Resulta interesante entonces resaltar que existen correlaciones entre la calidad de la lectura de cuentos y el desarrollo de la alfabetización y que algunas investigaciones han estudiado el mejoramiento de las destrezas de los padres durante la lectura para ayudar a los padres a desarrollar la capacidad de sus hijos para leer y escribir. Estas investigaciones son por demás interesantes, aquí las menciono para quien le interese: (Whitherhurst y otros 1988; pag 104. libro: "Como enseñar a leer", Autor: M. Pressley) Como reflexión ultima me gustaría resaltar que se debería fomentar como objetivo central de la lectura, el comunicarse. Más allá de lo destacado que pueda ser un niño en la lectura y más allá de lo apremiante que puede ser una nota destacada, se debe transmitir dicho objetivo central como pilar básico a la hora de aprender a leer. Pienso que detrás de todo esto se esconde la bandera de la educación, y su función fundamental: La libertad. |
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