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Stora Enso… moviendo las raíces de los árboles

E

l sector forestal, en los últimos años, al aprobarse la Ley Forestal causó un profundo impacto en la economía nacional y local tanto en el sector primario, en la industria y los servicios; existiendo más de 800.000 hectáreas de monte plantadas, numerosos aserraderos y grandes plantas de producción como lo son en Tacuarembó Urupanel y Colonvade. Según expertos son las inversiones privadas mayores de la historia con una cifra global que supera los 1.500 millones de dólares, movilizando no sólo a trabajadores directos e indirectos, sino también empresas, profesionales y técnicos especializados, lo que implica un desarrollo industrial y regional a mediano y largo plazo.

   Pero el impacto también es social, político y cultural que a través, por ejemplo, del conflicto entre Argentina y Uruguay, involucró no sólo a políticos, gobernantes, empresarios y obreros sino a toda la ciudadanía que procuró informarse e involucrarse en el tema que en definitiva será en beneficio o perjuicio de todos. De igual manera la disputa removió asuntos y acuerdos regionales tales como el rol del Uruguay en tratados fundamentales como el MERCOSUR; en el que día a día pierde fuerza y participación en pos del protagonismo de los dos “grandes” de la región, así como el propio destino del país y su inserción internacional y todo “simplemente” por los árboles.

   Obviamente, la expansión de pinos y eucaliptos debe tener consecuencias ambientales; no hay que ser especialista para darse cuenta que un monte artificial cambia los ecosistemas naturales lo que tiene consecuencias que se deben gestionar para que no exista un impacto ambiental negativo. Para ello, recientes decretos modificaron de forma bastante relevante las condiciones para forestar, por ejemplo, con una nueva disposición de Evaluación de Impacto Ambiental que obliga a realizar este estudio en caso de grandes plantaciones, reordenando los suelos de prioridad forestal que implican que los proyectos sean aprobados por la Dirección de Recursos Naturales Renovables del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y no sólo por la Dirección Forestal como era al principio. También se promueve la diversificación productiva en los establecimientos con producciones asociadas (ganadería-silvicultura); medidas que no se sabe si son suficientes o no pero que al menos mejoran a grandes rasgos la situación respondiendo a las necesidades que la expansión forestal plantea y “madurando” en el manejo de la misma atendiendo a cuestiones que antes eran poco y nada mencionadas.

   Mientras tanto y en este marco actual la empresa sueco-finlandesa Stora Enso; líder mundial en el sector del papel, cartón y productos forestales, presente en 40 países en los cinco continentes, empleando a más de 46 mil personas avanza en la comarca a paso lento, con un perfil bajo y sin crear grandes expectativas. Su fin es instalar una planta procesadora de celulosa de tecnología avanzada en el margen del río Negro pero hasta fin de año no se sabrá el punto exacto de la ubicación en la región; por esa razón la directiva de la empresa para Latinoamérica con Nils Grafström a la cabeza presentaron el proyecto a desarrollar en tres instancias distintas en las ciudades de Durazno, Tacuarembó y Paso de los Toros (punto estratégico), con el objetivo de brindar la información requerida por los lugareños en cuanto a cuidado ambiental, procesamiento maderero y otros puntos de interés.

   La convocatoria en Tacuarembó se llevó a cabo el 5 de setiembre con la presencia del intendente Wilson Ezquerra, representantes nacionales, autoridades departamentales, el Intendente de Cerro Largo (por el proyecto de forestación en la zona de la empresa) y empresarios, organizaciones ecologistas, medios de comunicación y ciudadanía en general.

   Según palabras de Grafströn se eligió nuestro país y específicamente la región noreste por ser “el centro del centro” con “una vasta productividad con tierras propicias para las plantaciones por la topografía y el clima, reservas importantes de agua y condiciones que adecuan una distancia media entre el bosque forestado y la fábrica” lo que es importantísimo para el transporte de la gran cantidad de madera que se necesita para producir. El objetivo básico del proyecto para Uruguay es establecer una importante base forestal de pinos y eucaliptos comprando tierras (modelo que la empresa inició en el 2005) para luego “tomar la decisión de construir la fábrica para producir celulosa en el futuro”, medida que todavía no está totalmente tomada porque se está trabajando en todos los elementos indispensables para decidir la construcción y funcionamiento.

   En la reunión se incluyó una reseña histórica de Stora Enso, su evolución productiva y tecnológica y se abrió un ámbito de intercambio con preguntas del público integrado por más de doscientas cincuenta personas en torno a la ubicación de la planta, su incidencia a nivel ambiental, socio-económico y productivo, sobre cuyo tema, aún la empresa no tiene todas las respuestas definidas ya que la ubicación y el volumen dependerá de que se logre la base forestal tal cual ha sido proyectada, teniendo en cuenta, que todo se irá generando en el transcurso del tiempo y no en “una realidad inmediata”.

   En la oportunidad Ezquerra hizo propicio testificar sobre sus observaciones directas en emprendimientos de ésta envergadura de la empresa que visitó en Brasil, donde según dijo pudo constatar que no hay una agresión ambiental en perjuicio de la naturaleza y que ciertamente generaría evolución local y regional, ocupación, estabilidad y mejores oportunidades a los colectivos involucrados.