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Derrota, traición y pacto La derrota de Artigas en Tacuarembó a manos de los portugueses (22 de enero de 1820) permitió que fuerzas antes antagónicas llegaran a un acuerdo por una peculiar confluencia de intereses. En este sentido, tanto Estanislao López, gobernador de Santa Fe, como Francisco Ramírez, caudillo de Entre Ríos, y Manuel de Sarratea, gobernador de Buenos Aires a la caída del directorio, vieron con buenos ojos la derrota de Artigas. Cada uno tenía sus propios motivos para terminar con el prestigio político del Protector. De allí que coincidieran poco después en signar un pacto que excluía ostensiblemente a Artigas, y que hubiera sido impensable en otro momento.
os portugueses, convocados por Buenos Aires, derrotan definitivamente a las tropas artiguistas en la Batalla de Tacuarembó el 22 de enero de 1820. Ocasión que los caudillos aliados aprovecharon para firmar el 23 de febrero de ese año, a espaldas de Artigas, el Pacto del Pilar desconociendo y traicionando la autoridad del líder. El pacto del Pilar fue firmado por los tres gobernadores el 23 de febrero de 1820. Por medio de éste Ramírez se deshacía de la influencia artiguista en las provincias mesopotámicas para tenerlas directamente bajo su órbita. López daba un paso adelante en su aspiración de constituirse en el eje de la política nacional, al poder ejercer el control sobre el cuerpo representativo de las provincias que se convocaría en San Lorenzo. Y finalmente Sarratea conseguía eliminar al enemigo tradicional de la política porteña.» («Hist. Gral. de las RREE Argentina» www.argentina-rree.com/historia.htm) «Artigas entró en conflicto directo con Pancho Ramírez, caudillo entrerriano, que, apoyado por armas y recursos de Buenos Aires, lo obliga a buscar apoyo en Paraguay, donde ingresa el 5 de setiembre de 1820. Derrotado y profundamente decepcionado, Artigas se marcha al exilio en Paraguay donde vive humildemente. Luego de tres décadas muere dignamente a los 86 años, el 23 de septiembre de 1850.» (Manuela Solé www.mci.gob.ve/efemerides.asp?id=23) «Después de la batalla de Tacuarembó, Artigas se estableció en Avalos, en la provincia de Corrientes. Desde allí envió partidas por el río Uruguay y despachó circulares pidiendo una reunión para reorganizar la Liga (Federal de los Pueblos Libres). La misma se efectuó el 24 de abril de 1820. Las únicas provincias que concurrieron a su llamado fueron Corrientes y Misiones: exactamente las que fueron excluidas del pacto del Pilar. Fue el último intento organizativo de quien llevó a cabo el primer ensayo estatal provincial después de la caída del poder hispánico. Avalos fue un pacto muy sencillo, muy idealista, muy fugaz, muy difícil de imponer con el estado de fuerzas existente en aquel momento. Artigas fue reconocido como el Protector de los Pueblos de la Liga (Federal), con poder para hacer la guerra y proclamar la paz. Los pueblos -el eterno plural soberano de los federalistas- se unían para la defensa de su libertad, independencia y federación, pero conservaban individualmente la independencia necesaria para elegir autoridades y arreglar su economía. (...)» (Los tiempos de Artigas -Tomo 5-, Ana Ribeiro) Artigas increpa a Ramírez su deslealtad «Era el 23 de febrero de 1820. Artigas increpa a Ramírez su deslealtad. Busca levantarlo, persuadirlo de su error en que ha sido conducido. Quiere levantarlo de la nada como cuando le otorgó los galones de teniente de caballería entrerriano, pero todo es en vano. En Ramírez pesa más la codicia y la ambición personal que la lealtad a los principios. Ramírez anuncia la guerra a su jefe máximo y sale de su tierra natal de Entre Ríos con numerosa tropa, incorporación de infantería y los cañones a combatir al Jefe de los orientales. El 13 de junio de 1820 en las Guachas cerca de Gualeguay las huestes que Artigas habían logrado reunir chocan con el ejército de Ramírez. La acción es indecisa pero vuelven a encontrarse en Avales quince días después. Artigas aceptó después de diez horas de duros combates que estaba completamente derrotado y se retiró hacia el norte. Ramírez desde ese momento luce el rango de Jefe Supremo de la provincia de Entre Ríos y Sarratea disfruta del ultraje y apura la venganza. Artigas sigue hacia el norte va con un puñado de vencidos camino a las Misiones. Atrás quedan las amadas provincias. Tiene en esos momentos un recuerdo para sus bravos comandantes Lavalleja, Otorgues, Andresito, Berdún encerrados en los calabozos de la isla de las Cobras. Y pone en manos del sargento Francisco de los Santos los últimos dineros que disponía para reconquistar la libertad de los patriotas detenidos. Artigas murió el 23 de setiembre de 1850 en una modesta vivienda en los alrededores de Asunción murió como había vivido dignamente con austeridad. Así se cierra la primera parte de la Historia de los Orientales, que durante los cinco años siguientes (1820-1825), sufren la opresión luso-brasileña. Pero digamos claro, que hubo personajes que no se sintieron oprimidos y que lucieron sus mejores galas, acompañando al invasor.» (www.chasque.net/vecinet/artigas3.htm) El artiguismo fue derrotado por un Portugal militarista y cruel. Al darle la espalda los centralistas (monárquicos) de Buenos Aires, las tropas gauchas fueron masacradas, y los portugueses se quedan en la Banda Oriental. Solo con lo puesto y acompañado con 400 lanceros afrodescendientes, Artigas se fue al Paraguay. (VECINET Nº 795) |
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