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QUIERO EVOCAR...

En el Tacuarembó

En el Tacuarembó borroso y simple

de mi niñez, jugué en calles de tierra;

en los días del agua y la alegría

hice vasos con greda.

Por caminos dichosos

hay caminos desiertos

de la greda mojada que veía

al acabar las calles y al empezar el cielo.

Al acabar las calles y empezar los caminos

veía tierra ocre y unos árboles viejos.

Y no recuerdo más.

Agua de la memoria en que todo naufraga

cielo barrido siempre por el viento.

Circe Maia

La Catedral de San Fructuoso

D

esde la fundación de Villa de San Fructuoso, se notó entre los pobladores una especial preocupación por la construcción de un templo. La primera Iglesia que tuvo Tacuarembó, fue un rancho de palo a pique, contiguo al local de la actual Jefatura de Policía, en el predio que ocupan los familiares de don Celiar Ortiz. Este primitivo y precario local, fue sustituido en el año 1983 por un edificio más adecuado levantado por el Cura Vicario don Plácido de Benedictis. Esta Iglesia, destruida por un incendio en el año 1858, contaba con una campana traída por Rivera al regreso de su campaña de las Misiones. La nueva Iglesia se construyó en el terreno que ocupa la Catedral de San Fructuoso y fue propiedad de don Juan Venancio Valdez y más tarde del Sr. Tristán Azambuya, quien lo adjudicó a la Junta Económica Administrativa, siendo escriturado a la Iglesia en la época del Intendente don Santiago Nieto y Clavera. La entrada principal de la Iglesia en ese entonces, daba frente a la calle Joaquín Suárez.

   La Iglesia actual, se construyó sobre planos del arquitecto don Antonio Llambías de Oliver. El 29 de junio de 1899 se colocó la piedra fundamental, haciendo uso de la palabra en ese acto, el eminente escritor don Juan Zorrilla de San Martín. A los pocos días de colocarse la piedra fundamental, se iniciaron las excavaciones para los cimientos y se levantaron las paredes hasta la altura de dos metros, deteniéndose la obra por falta de recursos, en 1915 se reiniciaron los trabajos, viéndose forzada la Comisión Pro Templo a efectuar una serie de modificaciones en los planos originales, a fin de abaratar su costo. A partir de este momento el trabajo se hizo por administración. La dirección se confió al constructor don Juan Bernasconi y la retribución a su importante y delicado trabajo, fue un salario diario de $3,50. La nueva Iglesia quedó habilitada para la celebración del culto en el año 1917. Techada y revocada por dentro, permaneció hasta el 20 de febrero de 1930 en que, con la terminación de la torre se dieron por finalizados los trabajos.

   El estilo arquitectónico de la Catedral de San Fructuoso es el románico modernizado. Desde la puerta principal hasta el extremo del ábside mide interiormente 35 metros. Forma el recinto interno una cruz latina de 22 metros de ancho, con dos elegantes capillas circulares. Mide de ancho el espacio central, 11 metros. La torre, que es de piedra labrada, así como todo el frontis, se eleva a 35 metros, contando el cupulín que es de forma octogonal. La Catedral, con su frente de arenisca labrada, es de una extraordinaria belleza. Recordamos las palabras del malogrado escultor compatriota Antonio Pena, quien, en oportunidad de su última visita a Tacuarembó, expresara: "Que nunca se les vaya a ocurrir revocar el frente de la Iglesia o cortar las palmeras de la plaza".

   La Iglesia fue elevada a categoría de Catedral, el día que se creó la Diócesis de Tacuarembó, el 3 de noviembre de 1960. La toma de posesión por el Sr. Obispo, se efectuó el 8 de enero de 1961."

Extraído de "TACUAREMBO. Apuntes para una historia de sus Instituciones" de Dardo Ramos (1976)

 

AQUELLOS JUGADORES...

 

Luis Pedrozo y Luis "Colatino" Píriz (*)

Luis A. Inthamoussu

 

L

uis Pedrozo, el zurdo lateral de Oriental y de las selecciones de Tacuarembó, en aquella línea media de la rojiblanca de muchos campeonatos del Norte: Rivero, Camaño y Pedrozo, el que después, cuando, como ya lo hemos expresado, llegó a Tacuarembó "la primera era del profesionalismo", siguió junto a su hermano Pocho, (al que llegamos a ver jugar de "championes Charrúa" en el Goyenola), formando parte del equipo de la calle Gral. Flores, en el que alternaban el Tapón Sequeira, Poletti, el "Pajarito" Pajares en el arco, entre otros.

   Como todo zurdo, tenía una rara habilidad, para pegarle a la pelota, desde su lateral izquierdo y hacerla llegar por aire, paralela a la línea de cal, al pique del puntero izquierdo, en el momento justo; pero también, para tirarse a los pies y limpiamente quitar el esférico al puntero rival que venía por su sector (en aquellos tiempos se jugaba con "dos halfs" y "dos wins", después "laterales" y "punteros").

   Luis "Colatino" Píriz. En esa "primera era del profesionalismo" también estaba el C. A. Fiat-Lux, el del Sandú, el que al contrario de lo que hicieron todos los demás equipos, compitió en forma "amateur" con jugadores todos nacidos en el Club, bajo la dirección técnica de Hugo Piedra y entre ellos estaba el "Colatino" Píriz, muy joven aún, alto, espigado, potente a la hora de ir a restar pelotas en su área, por arriba o por abajo, alternando en aquella escuadra con los Rodríguez (Hugo, Lolo, Carlitos), el "Brasilero" Ruiz, Neco Vargas, Pololo Castro, entre otros. Luego en la década del ‘60, el Colatino, estuvo por muchas temporadas en la zaga de Peñarol, llegando también a integrar los planteles de la Selección de Tacuarembó.

(*)Ambos recientemente fallecidos
lait@adinet.com.uy