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LA VENTANA

UNA MIRADA A LO QUE PASÓ

Camposanto también bajo sospecha

U

n viejo camposanto de principio del siglo fue primera plana en algunos medios nacionales. Todo empezó cuando un ex militar notificó a El Observador y a La Voz de Melo de la existencia de un cementerio ubicado dentro del Campo de Maniobras Militar de Zapará, y en el cual se habrían enterrados restos humanos "a comienzos de la década de 1990".

   En momentos que la sociedad uruguaya está sensible ante la búsqueda de restos de coterráneos desaparecidos durante la dictadura, está noticia se destacó. Lo cierto es que periodistas de estos medios ingresaron "de manera oculta" al campo militar en procura de ubicar el lugar, y tras varias horas lo encontraron; el mismo "estaba siendo alambrado por tres soldados" y se advirtió la existencia de "cuatro o cinco tumbas claramente identificadas con antiguas cruces de hierro, pero también una urna de fibrocemento como la que había descrito el ex soldado" informó El Observador el 22.8.05.

   La denuncia del ex militar, que trabajó en el Campo entre 1990 y 1994, sostenía entre otras cosas, que al predio ingresaban vehículos marca Hyundai "y pudo ver como descargaban restos óseos en bolsas de nylon e incluso algunas urnas de fibrocemento".

   En conferencia de prensa y tras de invitar a periodistas locales a visitar el lugar, jerarquías militares restaron veracidad a las revelaciones del ex soldado, a quien además identificaron y que se trataba5 de un subalterno dado de baja.

   Ubicado a 15 kms. de Tacuarembó el reducto militar de Zapará, que depende del Servicio de Veterinaria y Remonta del Ejército Nacional, abarca una superficie de 2.438 Hás. y sirve para maniobras, para la cría de caballos, de ganado vacuno y se ha forestado. Frente a este hecho, ante consulta de la prensa, el Secretario de la Presidencia, Dr. Gonzalo Fernández dijo que a lo largo de los años en los que estuvo vinculado a las investigaciones sobre los desaparecidos "nunca se mencionó ese lugar como un sitio de enterramientos clandestinos". Sin embargo, expresó que "si bien se trata de un cementerio del siglo pasado, en principio no se descartará nada y todo será chequeado".

Buscan restos de desaparecidos en el cementerio de Tacuarembó

El Instituto Técnico Forense excavó en cinco tumbas y se llevó siete bolsas con huesos humanos. Son restos de cinco personas que serán luego sometidos a análisis de ADN

Técnicos forenses exhumaron restos enterrados en tumbas identificadas como "NN", en atención a una denuncia de que el cuerpo del ciudadano Roberto Julio Gomensoro, desaparecido en 1973, podría haber sido sepultado en un sector del Cementerio Municipal de la capital departamental. Hasta ahora sólo se conserva el cráneo, que lo guardó durante muchos años el médico que practicó la autopsia. El caso no estaría incluido en la ley de caducidad.


Por cinco horas removieron tierra de sepulturas y extrajeron huesos

La historia

E

l 18 de marzo de 1973, aparecía el cadáver de un hombre en el lago de Rincón del Bonete en la costa de un campo lindero al Batallón de Ingenieros Nº3 ubicado en Paso de los Toros. El cuerpo fue hallado por personal de un establecimiento rural y estaba desnudo y "se encontraba envuelto en tejido de alambre, con piedras atadas al mismo y en estado de descomposición", de acuerdo a expediente judicial. El cadáver fue trasladado a la morgue del Hospital de Tacuarembó para la autopsia.

   El caso fue hecho público en 2002. En su edición de enero de ese año TACUAREMBO 2000 informaba que "un equipo argentino de antropólogos forenses trabaja en la investigación de restos NN hallados en Tacuarembó en 1973, según informó Gonzalo Fernández, de la Comisión para la Paz". En el año 2000 el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), solicita a la Intendencia Municipal de Tacuarembó (IMT) la exhumación de los restos sepultados en el cementerio de Paso de los Toros, pero la tumba no fue hallada. La IMT denuncia penalmente al desconocer "el destino de los mencionados restos". En la denuncia del Dr. Juan Antonio Otegui Saralegui "en representación de la Intendencia Municipal de Tacuarembó", el numeral 5º indica que según testimonios, el cadáver "aproximadamente a la semana de enterrado fue exhumado y le sacaron la cabeza llevándosela y que el resto del cuerpo fue enterrado en el mismo lugar".

   La investigación judicial determina que el cráneo lo tenía el médico forense que intervino en la autopsia en 1973, Dr. Emilio Laca. En entrevista de La República (11.10.02) el médico dijo que "me quedé con el cráneo para estudiarlo" y preguntado si alguien se lo había pedido, respondió "el juez. A mí me llamaron del Juzgado de Paso de los Toros hace un año, más o menos. Y después vino el juez a interrogarme y levantar la prueba". Posteriormente se practicaron estudios de ADN y se corroboró que el cráneo pertenecía a Roberto Julio Gomensoro Josman, un estudiante de agronomía de 24 años de edad y que había sido detenido por las Fuerzas Conjuntas en su domicilio en Montevideo el 12 de marzo de 1973 a la 1:30 de la mañana. El caso no está incluido en la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, por haberse registrado antes del 27 de junio de 1973.

No se encuentra el expediente que denuncia desaparición de un estudiante

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El expediente en el que en 1987 se investigó el secuestro y asesinato del estudiante tacuaremboense Héctor Castagnetto Da Rosa, desapareció del archivo del Juzgado Penal de 8º Turno donde se procura establecer indicios que permitan ubicarlo. Castagnetto en agosto de 1971 fue secuestrado por personas de particular, cuando era estudiante de Agronomía, y su familia no volvió a saber de él. En 1987 se presentó una denuncia en el juzgado que ese mismo año fue archivada.

   El 21 de junio pasado, una hermana de Héctor asesorada por el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) solicitó la reapertura de la investigación y acompañó una copia de la denuncia presentada en 1987. El Juez le pasó el expediente a la Fiscal María del Huerto Martínez para que se expidiera sobre la eventual prescripción del delito. La Fiscal devolvió el expediente al Juzgado pidiendo que se agregaran los antecedentes de 1987 pero no fue posible ubicarlos.

   La Comisión Para La Paz estableció en su informe final, que el estudiante falleció el 17 de Agosto de 1971". (Búsqueda, 28 de julio/05)

   El informe confeccionado por la Comisión Investigadora del Ejército Nacional y entregado al Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, indica que el caso Héctor Castagnetto da Rosa es anterior a la iniciación de las operaciones por parte del Ejército.

Excavaciones en el cementerio

   Alrededor de 5 horas trabajaron integrantes del Instituto Técnico Forense (ITF) en el cementerio de Tacuarembó "empezaron como a las once y media y terminaron alrededor de las cuatro y media de la tarde" dijo a TACUAREMBO 2000 un funcionario municipal que trabaja en el lugar, quien agregó que los técnicos"se llevaron unas siete bolsas". Estas contendrían material extraído al removerse unas cinco tumbas denominadas NN.

   El sitio fue identificado por una persona que hace 30 años era capataz, hoy está jubilado, según informó El País el lunes 29 de agosto, este funcionario indicó que en aquel entonces "las autoridades le pidieron que enterrara allí un cuerpo".

   La exhumación se realizó por orden del Juzgado de Paso de los Toros que procura ubicar el paradero de los restos de Roberto Gomensoro Josman, pero tampoco se descarta que en el mismo lugar haya restos de otros desaparecidos.

   El estudio de lo recogido está a cargo del antropólogo forense Horacio Solla, el mismo que realizó la primera prueba comparativa del cráneo "en la que se confirmó positivamente que la muestra ósea correspondía a la identidad de Gomensoro Josman" (Roger Rodríguez – La República 11.10.02). Los exámenes se llevan a cabo en el laboratorio del ITF, donde se prevé un análisis de ADN. Los resultados preliminares estarían para los primeros días de setiembre.

   Como técnico Solla tuvo una reconocida labor en la identificación del cadáver del científico chileno Eugenio Berríos.

   Las excavaciones alcanzaron al metro y medio de profundidad comprendiendo un área de unos 20 metros cuadrados, y fueron efectuadas en presencia de personal de la Intendencia. Tierra, huesos, nylon y madera es el material recolectado, y existe una primera comprobación de la existencia alrededor de quince restos óseos humanos, estimándose que pertenecen a cinco personas diferentes.