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Sergio Chiesa se retractó
a retractación pública de sus denuncias transformó una situación que se tornaba internamente traumática para el Partido Nacional en Tacuarembó y dejó al ex-intendente Sergio Chiesa Duhalde en posición pública incómoda, más ante un abultado contingente electoral que lo respaldó en la contienda cívica del último mayo, que pretendía su regreso a la jefatura comunal.
La historia comenzó cuando al cierre del II Congreso de la Agrupación 400, se refirió a autoridades municipales de la administración da Rosa de haberse "enriquecido ilícitamente" y dijo"y voy a dar nombres, de Joselo Menéndez, de John Duhalde". Estos fueron confirmados en sus puestos por el hoy intendente Wilson Ezquerra, pero hubo gestiones para una posible demanda judicial. Textualmente dice la nota distribuida a los medios y firmada por el "Edil Departamental de Tacuarembó, Sergio Chiesa Duhalde, C. C. TAA 31.885": "Ante diversas interpretaciones de nuestras expresiones, en un congreso de la Agrupación política de que formo parte Lista 400, el 2 de julio de 2005, expresiones vertidas en el cumplimiento de nuestras responsabilidades como dirigente político e integrante del Gobierno Departamental de Tacuarembó en calidad de Legislador Departamental, digo a la opinión pública: Que los funcionarios de la anterior y actual administración genéricamente mencionados, solo lo fueron como posibles personas a investigar y a controlar desde la Junta Departamental. En cuanto a los jerarcas Dr. José Menéndez Balsemao e Ing. Agrim. John Duhalde mencionados en tal oportunidad, no fueron imputados ni concreta ni genéricamente de ninguna conducta ilícita en el desempeño de las funciones que públicamente ejercían y ejercen en la Intendencia Municipal, siendo sólo cuestionados en su accionar político en dicha institución". Según informó Semanario Batoví "el texto de la retractación fue acordada entre los abogados de las partes" y una "copia certificada" del mismo se envió al Directorio del Partido Nacional. Desde la distribución del comunicado el 2 de agosto y por el resto del mes, el edil Sergio Chiesa no asistió al plenario de la Junta Departamental, ni cuando el órgano legislativo homenajeó a su tío el concejal Antonio Chiesa Modernel, fallecido en 1975. Un edil de la oficialista lista 50 señaló a TACUAREMBO 2000 su disconformidad con el contenido del comunicado, mientras que el edil Franco Freducci (lista 400), en declaraciones para Acción Informativa expresó "nos sorprendió también el episodio de retractación, a nosotros y a toda la agrupación". País de nostalgia y pesimismo
...) El uruguayo promedio no existe, salvo como abstracción, y entonces sólo es una monstruosidad estadística. Sería un ente mitad hincha de Nacional, mitad hincha de Peñarol; mitad clase media, mitad marginal; mitad trabajador, mitad subocupado; mitad montevideano, mitad habitante del interior; medio ilustrado y medio bestia; mitad votante del EP-FA, mitad de blancos y colorados; y así hasta el infinito. Pero necesitamos hacer promedios para avizorar tendencias. En todos los pueblos, en un momento dado de su historia, hay una cultura que predomina sobre otras posibles. Desde esta perspectiva, entonces, le cuento que el uruguayo promedio es hoy alguien envejecido por los formidables golpes económicos recibidos durante los últimos años, un personaje escéptico, cuando no cínico, y bastante resentido. Tiene algunas esperanzas –como el nuevo gobierno–, aunque son de estatura mesurada. Sus utopías se han rebajado grandemente, y giran hoy en torno a cosas como empleo, una paga mediocre pero segura, un fin de semana largo y un televisor. Cada uno ve la realidad desde el lugar que ocupa, con el sesgo que le impriman sus convicciones, sus pautas culturales, sus experiencias y sus prejuicios. Pero los uruguayos agregamos a tales factores esa terrible tristeza que nos caracteriza, hecha de nostalgia y rencor, una espesa niebla invernal que no permite ver el sol. Y la nostalgia muchas veces es hija del pesimismo. En toda encuesta comparativa internacional los uruguayos suelen ser los más pesimistas sobre su presente y su futuro. Sólo los jóvenes, aún relativamente blindados a ese tipo de sentimientos, pueden torcer tal senda espiritual que explica nuestra decadencia. Pero ellos, que todavía creen que se puede tomar el cielo por asalto, o al menos que es posible construir lo posible, son cada vez menos, pues tenemos la población más envejecida de América Latina. Nuestra tasa de natalidad es bajísima y entre 1963 y 2004 emigró casi medio millón de uruguayos en la edad más productiva (...) En este país se debate mucho sobre el pasado y casi nada sobre el futuro. Todo romance concluido es mejor que el que vendrá. Nos espanta el futuro y sólo recuperamos el fervor cuando miramos hacia atrás, hacia cosas muertas. Vivimos empantanados en sacar cuentas de viejo, en miradas de soslayo y en la quimérica tarea de construir el futuro a imagen y semejanza de un pasado remoto, tan promisorio y falso como el mito de El Dorado. La tremenda sencillez de nuestro pesimismo es un lastre para la acción y el progreso material y espiritual. Sepa disculpar estas reflexiones oscuras, hechas en un feriado de 18 de julio en el que sopla un viento helado y nubes plomizas cubren el cielo y condicionan el espíritu. ¿Cómo se rompen esas cadenas, cómo se emerge de semejantes honduras? (*) Publicado en El Observador (24/7/05). El autor autorizó a TACUAREMBO 2000 la publicación del presente texto. |
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