| “Para el
bien, la acción es más que la intención; para el mal,
la intención es más que la acción”.- Proverbio |
La pobreza tiene cara de
mujer en Latinoamérica y el mundo donde el 70% de los 3.000
millones de pobres son mujeres y niñas. A su vez 2/3 de los
analfabetos son mujeres y si bien ha habido importantes
avances en la condición de la mujer en los últimos 50 años
gracias a sus luchas por la equidad, siguen pendientes varias
cuestiones de gran consideración. Son ejemplares las leyes
que España ha aprobado al respecto, la Ley contra la
violencia de género contribuyó a aumentar la protección a
la mujer mediante iniciativas penales, educativas, sociales y
laborales. Una de las problemáticas que más controversia ha
generado es la despenalización del aborto, al tratarse
valores tan importantes como la vida misma.
u práctica y una
legislación acorde han sido adoptadas en diversos países con
resultados importantes para la salud femenina, evitando que
enfermen o mueran a causa de abortos mal practicados. Un caso
conocido a nivel mundial y asumido como bandera fue el de
Rosita… una niña nicaragüense que quedó embarazada
producto de una violación antes de cumplir los 9 años de
edad, sucedió en Costa Rica, país donde sus padres
trabajaban en la cosecha de café. Rosita corría riesgo de
vida y ni siquiera tenía muy claro lo que un embarazo
significaba, debió ser “raptada” por sus padres –apoyados
por organizaciones internacionales– del hospital, en estado
avanzado de gravidez para llevarla a Nicaragua, donde la ley
permite realizar abortos terapéuticos; allí la intervención
fue realizada en una clínica privada. El caso creó
conflictos internacionales entre ambos países y dentro de la
Iglesia Católica que “excomulgó” a la niña a pesar de
la violación y que corría riesgo su vida, medida que generó
campañas mundiales en las que mujeres a través de la web
declaraban “yo también quiero ser excomulgada”.
No son casos
lejanos ni ajenos… también suceden por éstas latitudes. En
Uruguay hace más de cuatro años que el tema se discute en la
opinión pública, significando un desafío para la sociedad
donde importa una información correcta para reflexionar
válidamente y asumir un protagonismo en la cuestión.
Uruguay: menos nacimientos
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En América
Latina actualmente hay 450 niños por cada 100 mayores de 60
años; en Uruguay la cantidad baja a 150 por cada 100 adultos
mayores. De acuerdo a expresiones de la socióloga y
demógrafa de la Facultad de Ciencias Sociales, Mariana
Paredes “en Uruguay estamos a punto de caer por debajo de
los nacimientos. La población no alcanza para reemplazarse,
nacen menos y mueren más”… somos pobres y
envejecidos, eso no es novedad, pero cuestionémonos en que
condiciones debemos revertir esa dualidad. Es cierto también,
que nuestro país está despoblado. Preocupa la escasez de
nacimientos, pero no que mueran los que nacen desnutridos o
con otras enfermedades de la pobreza, absolutamente evitables
ni que el 48% de los niños que nacen, lo hacen en el 20% de
los hogares más pobres y que el 80% de las mujeres jóvenes
que han sido madres, no completó estudios secundarios y no
está integrada al mercado laboral (encuesta sobre
Reproducción Biológica y Social, realizada en el 2004 por el
MSP y otras instituciones).
Tampoco parece
inquietar demasiado que en el 85% de los hogares
monoparentales, las mujeres son las jefas de hogar y una de
cada dos de ellas en edad activa y con niños menores de 5
años, es pobre, que la precocidad en la edad de inicio de las
relaciones sexuales es mayor a medida que desciende el nivel
de instrucción alcanzado ni que una parte significativa de la
población en edad de procrear a tendido que emigrar porque el
país no le ofrece oportunidades de trabajo digno. Más aún,
que el 95% de las complicaciones relacionadas con el aborto se
da en los países subdesarrollados, incluyendo a Uruguay,
donde las estimaciones recientes sobre la incidencia de ésta
práctica arrojan una cifra monstruosa de 33.000
interrupciones anuales, aún siendo clandestina, pero
cotidiana y masiva; condiciones que no sólo impiden un
correcto control sanitario sino que además provoca que sea
utilizado como método de anticoncepción, hábito que debe
ser erradicado.
Legislación existente
En Uruguay hace
60 años que se estudia como resolver el aborto; práctica
llevada a cabo a través de siglos en condiciones
verdaderamente atroces e inhumanas. “Queremos simplemente
que se coloque la cuestión en sus términos humanos y
razonables y que se entienda que el aborto es un acto que debe
quedar en cuanto a su calificación, en el terreno de la
moral; que no debe hacerse intervenir para su represión a la
ley, porque la ley, ya lo ha demostrado en nuestro propio
medio, fracasa, y hay más: puede llegar a ser
contraproducente desde el punto de vista de los intereses
sociales” sostenía Emilio Frugoni en 1937, pero en 1938
fue aprobada la Ley Nº 9.763 que penaliza el aborto. El
delito ingresó al Capítulo IV del Código Penal del año
1934 como Art. 325 y siguiente. La normativa dice que la mujer
que causara su aborto o lo consintiese será castigada con 3 a
9 meses de prisión. El que colabore con la interrupción del
embarazo con actos de participación principal o secundaria
será castigado con 6 a 24 meses.
Sin embargo el
marco legal establece algunas atenuantes y eximentes pero
siempre a juicio del juez actuante: si el aborto se practica
para eliminar el fruto de una violación, con consentimiento
de la mujer queda eximido de castigo. Si se concreta sin su
consentimiento, la pena disminuye de 1/3 a la mitad. Si se
produce por causas graves de salud con el consentimiento de la
mujer para salvar su vida quedará también eximida de
sanción. Si el aborto se comete por razones de angustia
económica con el consentimiento de la mujer después podrá
llegar hasta la eximisión de la pena (lo que fue aplicado
hace unos meses en nuestro país en el Hospital Pereira
Rossell en una mujer en situación de calle). El Código
también sostiene que es el juez, la autoridad que podrá
eximir totalmente el castigo cuando el delito se cometiera
para salvar el propio honor, el de la esposa o de un pariente
próximo.
Tanto la
atenuación como la eximisión de la pena regirán sólo
cuando la interrupción fuera realizada por un médico dentro
de los 3 meses de gestación.
Ésta es la
norma jurídica vigente amparada por el Pacto de San José de
Costa Rica, que considera el derecho de toda persona a que se
le respete su vida, estableciendo que a partir del momento de
la concepción nadie puede ser privado de la vida
arbitrariamente. Hoy existe un proyecto de ley en estudio que
pretende la despenalización del aborto en ciertas
circunstancias.
Características del Proyecto
El proyecto de
Ley de Defensa de la Salud Sexual y Reproductiva fue aprobado
por la Cámara de Representantes el 10 de diciembre de 2002 y
desde entonces deambula por el Senado y el Parlamento que aún
no ha considerado su aprobación total. Existe una
coordinación nacional de organizaciones que está a favor del
proyecto, integrada por un sinnúmero de instituciones
vinculadas a la mujer, religiosas, políticas, sindicales,
entre otras. La iniciativa tiene como origen varios
indicadores preocupantes, por ejemplo, que entre las
consecuencias negativas de la Ley Nº 9.763, está el
desconocimiento total del verdadero índice de mortalidad
materna debido a abortos practicados en situaciones de riesgo.
No obstante sí se conocen cifras del año 2001 en el Hospital
Pereira Rossell, donde esa situación alcanzó el 71%,
cantidad elevada que se debe a que allí se atiende la
población más pobre del país, que no accede a condiciones
sanitarias adecuadas. Esto supone el incumplimiento de
tratados y acuerdos internacionales ratificados por nuestro
país contra la discriminación ya sea por género, raza o
condición económica de la mujer.
La iniciativa
busca que desde el Estado se regule la práctica del aborto
para consolidar las garantías que tienen los actos médicos,
terminando con una forma de degradación de la mujer al evitar
prácticas riesgosas. Pero la propuesta es más amplia y en
sus 3 capítulos integrados por 17 artículos considera
además que el Estado debe contar a través del MSP con un
sistema sanitario adecuado, orientado a la promoción,
prevención y atención con recursos y personal con
capacitación y trabajo en equipos multidisciplinarios.
Garantizar la educación sexual a todos los niveles del
sistema educativo formal e informal, capacitando a los
docentes para que no “violen la laicidad ni se violente la
conciencia de alumnos y padres”. Dar a conocer y
universalizar todos los métodos anticonceptivos, defendiendo
el derecho de la mujer a disponer de su cuerpo y de decidir
cuándo y cuántos hijos desea tener “bregando por una
paternidad responsable”.
Y finalmente
considera la suspensión voluntaria del embarazo por parte de
la mujer en situaciones de penuria económica, social o
familiar, no obligando a los profesionales, que por ideas, se
nieguen a realizar abortos, los que no tendrán un “valor
comercial”.
A favor y en contra
En encuesta
sobre en qué casos justificaría un aborto, los uruguayos
respondieron: 94% cuando hay riesgo de vida, 90% cuando fue
una violación, 47% por motivos económicos, 44% por voluntad
de la mujer, 33% en madres solteras y solamente el 17%
considera que no hay justificación para el mismo.
En cuanto a
quien debe decidir sobre el caso, el 7% opina que debe decidir
el Presidente de la República, el 14% el Parlamento y el 75%
por la sociedad a través de un plebiscito.
Una de las
fracciones políticas que ha asumido el tema como un verdadero
“compromiso socialista” es el Partido Socialista de
Uruguay representado a través de la senadora Mónica Xavier
que en varias oportunidades anunció “si este proyecto no
avanza, yo pido perdón a las mujeres que morirán mientras no
se encuentre otra solución”.
Opiniones de acá
En Tacuarembó
legisladoras departamentales se han pronunciado al respecto.
La edil suplente del Frente Amplio Ana Cecilia Fernández
(VA) y la edil blanca, Teresita García (50) expusieron
sus puntos de vista. Para Fernández el proyecto implica “un
avance sustancial en la profundización de la democracia y
promueve una visión amplia e integral de ciudadanía y
autonomía” tomando en cuenta a las mujeres como sujeto
de derecho. Legislando desde la libertad; “asesorando
desde la prevención a la mujer o a la pareja en la toma de
decisiones, ofreciendo diferentes alternativas pero siempre
respetando las decisiones individuales introduciendo un
aspecto fundamental y no antes considerado que es el de la
paternidad responsable”, desde la igualdad y la justicia
social “brindando las mismas oportunidades, eliminando la
desigualdad entre las mujeres que pueden pagarse un aborto
ilegal en una clínica privada y el resto que no puede y se
arriesga con malos abortos ilegales, dejando de ser un acto
seguro y discreto sólo para algunos sectores” y desde
la diversidad “respetando
creencias, circunstancias personales y no intentando regular
sobre valores morales y éticos que ninguna legislación debe
proponerse regular”.
García difiere
considerando que es“un nuevo proyecto abortista que lo
han querido disfrazar con un título que consiga la
aceptación de la generalidad de la gente pues nadie puede
estar en contra de la salud sexual y reproductiva”,
cuestionándose sobre los diferentes puntos que trata como:
¿En qué lugar ubicaremos a la mujer que quiere ser madre y
no logra el placer en su relación? ¿Quién va a capacitar a
los docentes en educación sexual para no violentar?; sobre la
interrupción voluntaria por parte de la mujer, el padre del
bebé ¿no tiene derecho a hacer valer su paternidad? ¿Quién
determina cuáles son las situaciones de penuria que habilitan
a no continuar con el embarazo? Además reclamó que
efectivamente deberían darse a conocer todos los métodos de
anticoncepción “y no priorizar algunos como lo hace
Salud Pública con el DIU sin explicar a muchas de las que se
lo colocan, las contradicciones y que es abortivo”.
García también
opina que no se pondrá fin a los abortos clandestinos con una
ley; “si sabemos donde se practican, tomemos medidas,
porque la clandestinidad continuará al igual que cada día
hay más curanderos a pesar de los servicios que presta Salud
Pública e instituciones privadas” y sostuvo con firmeza
que no se debería hablar tanto de anticoncepción cuando
tenemos uno de los índices de natalidad más bajos.
El debate sigue…
y estaría bueno que todos y todas nos involucremos. No
obstante se ha avanzado mucho en términos de difusión y
comprensión. Tanto partidarios como detractores están
convencidos que es un asunto serio sobre el que hay que seguir
discutiendo en la búsqueda de mejores soluciones, porque ya
no se puede esperar más y fundamentalmente, porque le lleva
mucho tiempo a una sociedad no sentirse obligada a callar.
bettina@tacuarembo2000.com
Ilustraciones de
portada: Ralph Heimans
www.ralphheimans.com
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