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| Reflexionan los
tacuaremboenses... |
onvocado para la búsqueda de
respuestas referidas a Tacuarembó en el año 2030, creemos que se
podrían obtener tantas, como caminos se pudieran imaginar.
Proponemos recorrer alguno de los tantos, previniendo que lejos de
constituir un paseo imaginario, se nos aparece como una dura y veloz
carrera, con obstáculos, señalizaciones muchas veces equívocas,
en medio de una inmensa maraña. Dado que Tacuarembó no está
aislado, buena parte de su futuro dependerá de la orientación,
aciertos y errores, propios, nacionales e internacionales.
Consideramos que en gran medida, la evolución nacional estará
determinada por las ineludibles transformaciones globales; el
progreso científico remolcando la evolución tecnológica, las
innovaciones transformando sustancialmente los medios y formas de
producción, los mercados de capital y trabajo –generando nuevas
posibilidades e incertidumbres– mientras la sociedad de las
comunicaciones –aniquilando tiempo y espacio– determinará
imprescindibles transformaciones de índole jurídica e
institucional.
No debería soslayarse en ésta
breve perspectiva, el impacto en el mercado mundial por la
progresiva incorporación de China con su prolongado e importante
crecimiento económico, ni el que exhiben grandes naciones, caso de
India y Rusia. Tampoco debería ignorarse la metamorfosis que
seguramente tendrán los Estados Nacionales, la relatividad
creciente de las fronteras físicas, la progresiva incidencia de
empresas y organizaciones supranacionales, las migraciones de
grandes masas humanas, que cuestionarán aún más la vigencia del
concepto tradicional de soberanía. Contemporáneamente, la realidad
-superando antiguas ficciones- explora la fusión y aparición de
nuevos idiomas, muestra acelerada sucesión generacional en el área
de la robótica, viajes turísticos al espacio, exploraciones
interplanetarias, sofisticados sistemas de automatización,
fenómenos de clonación, manipulaciones genéticas. ¿Como será
nuestro querido Tacuarembó? Depende. Dependerá parcialmente
del mundo, parcialmente de nosotros mismos. Dependerá de nuestra
aptitud para desarrollar consistentemente, nuevos y diversos
proyectos relevantes, de nuestra capacidad de comprensión y
adaptación a la constante innovación, de la decisión común de
preservar principios fundamentales, conquistados lúcida y
heroicamente durante más de dos milenios. Algunos principios y
condiciones, resultan presupuestos fundamentales para desbrozar el
camino hacia uno de los tantos destinos posibles:
- Reafirmación del Derecho
como regulador de la vida en sociedad. Vigencia plena del
Estado de Derecho (sometimiento general a la Ley,
división de Poderes, protección a los Derechos Humanos
Fundamentales).
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- Desempeño eficaz de
gobernantes, ciudadanos, integrantes de la sociedad civil,
en un mundo cada vez más complejo, con problemas que
exigirán conocimientos suficientes para su mejor
resolución.
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- Fundamental rotación de
líderes con aptitud para vislumbrar el porvenir, en un
mundo de cambios constantes y vertiginosos.
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- Necesidad de nuevas y
suficientes fuentes de generación energética –seguras,
limpias, con bajo costo de producción– para un país
cohesionado, dispuesto a recibir y asimilar adecuadamente,
las inversiones imprescindibles para su desarrollo.
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- En la era de las
comunicaciones, sin cuantiosas y periódicas inversiones,
el país no tendrá un lugar privilegiado en área
estratégica tan esencial, condicionando negativamente su
futuro.
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- Resulta casi innecesario
–pero insoslayable– señalar que también las formas
de producción continuarán evolucionando, con renovación
novedosa de las cadenas productivas, en un siglo
probablemente agitado por la biogenética, demandando
sabiduría y serenidad para la adopción de las decisiones
más adecuadas.
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- Correspondería un estado
de alerta y acción permanente, en favor de un desarrollo
equilibrado, que coopere con la preservación de un
planeta en pleno proceso de recalentamiento, altamente
contaminado, con la capa de ozono perforada, grandes
deshielos, aumento creciente del nivel de sus aguas,
agotamiento de recursos naturales, ecosistema gravemente
dañado, escasez de agua potable en vastas zonas del
mundo. El suelo de las naciones europeas está agotado,
consecuencia de una explotación continua durante más de
mil años… en nuestro territorio todavía se encuentran
en los campos, los utensilios de los aborígenes (aunque
de todas formas, el daño global inevitablemente nos
afectará).
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- Libertad –basamento
imprescindible de la vida democrática– reclamará una
férrea defensa de individuos inmensamente frágiles y
vulnerables, en un mundo probablemente inseguro y
violento.
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- Cultura Humanista, única
posibilidad para la preservación y elevación del ser
humano, evitando que se lo convierta en un mero
instrumento al servicio de las revoluciones científica y
técnica, en individuo vacío, carente de valores éticos,
abandonado, sin sentido de pertenencia a su propia
comunidad.
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- Debería dedicarse
especial atención a nuestra rezagada educación, que
contrasta con el progreso científico contemporáneo.
Educación formadora de individuos aptos para actuar
conforme a las exigencias de su tiempo, necesariamente
humanista, con enseñanza de los derechos, pero
enfatizando especialmente en el necesario ejercicio de los
deberes de cada individuo.
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Desconcentrados, sin encarar seria
y sostenidamente las soluciones a temas fundamentales, estaremos
asegurando nuestro propio retraso, que impactarán directamente en
la generación de pobreza, ignorancia, vicio y marginación. El
futuro exigirá un sistema político eficiente y una sociedad
dispuesta a la forja conjunta de un destino promisorio. ¿Tacuarembó
2030? Desde el camino lo avizoramos laborioso, integrado por
varias ciudades que se complementan con la propuesta de prestigiosos
centros culturales, deportivos, de altos estudios, de esparcimiento,
turismo, y excelentes ámbitos de sociabilidad, en equilibrio con
una producción altamente diversificada. Presentimos una educación
a la altura de los tiempos, con adaptación permanente a los
cambios, estimulando la investigación, transmitiendo valores
éticos, formando al individuo para el goce responsable de la
libertad. Presumiblemente el mundo reclamará sosiego, comprensión,
justicia, libertad y paz. ¿Estará al alcance de nuestras
posibilidades el logro de una ciudad acorde con su tiempo, ordenada,
segura, culta, de reconocida calidad medioambiental, engalanada
estéticamente? No parece imposible avanzar hacia un destino digno,
residencia de ciudadanos del mundo, que según las antiguas
costumbres todavía se congreguen para compartir, pensar,
investigar, debatir y cimentar el futuro de las décadas siguientes.
Tacuarembó dependerá del rumbo, dependerá del ritmo, porque como
sabemos, el reloj marca las horas implacablemente, sin escuchar las
súplicas para que detenga su camino.
drgomez@adinet.com.uy
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