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 Reflexionan los tacuaremboenses...

Tacuarembó en el 2030…

José Gómez Lagos
 

C

onvocado para la búsqueda de respuestas referidas a Tacuarembó en el año 2030, creemos que se podrían obtener tantas, como caminos se pudieran imaginar. Proponemos recorrer alguno de los tantos, previniendo que lejos de constituir un paseo imaginario, se nos aparece como una dura y veloz carrera, con obstáculos, señalizaciones muchas veces equívocas, en medio de una inmensa maraña. Dado que Tacuarembó no está aislado, buena parte de su futuro dependerá de la orientación, aciertos y errores, propios, nacionales e internacionales. Consideramos que en gran medida, la evolución nacional estará determinada por las ineludibles transformaciones globales; el progreso científico remolcando la evolución tecnológica, las innovaciones transformando sustancialmente los medios y formas de producción, los mercados de capital y trabajo –generando nuevas posibilidades e incertidumbres– mientras la sociedad de las comunicaciones –aniquilando tiempo y espacio– determinará imprescindibles transformaciones de índole jurídica e institucional.

   No debería soslayarse en ésta breve perspectiva, el impacto en el mercado mundial por la progresiva incorporación de China con su prolongado e importante crecimiento económico, ni el que exhiben grandes naciones, caso de India y Rusia. Tampoco debería ignorarse la metamorfosis que seguramente tendrán los Estados Nacionales, la relatividad creciente de las fronteras físicas, la progresiva incidencia de empresas y organizaciones supranacionales, las migraciones de grandes masas humanas, que cuestionarán aún más la vigencia del concepto tradicional de soberanía. Contemporáneamente, la realidad -superando antiguas ficciones- explora la fusión y aparición de nuevos idiomas, muestra acelerada sucesión generacional en el área de la robótica, viajes turísticos al espacio, exploraciones interplanetarias, sofisticados sistemas de automatización, fenómenos de clonación, manipulaciones genéticas. ¿Como será nuestro querido Tacuarembó? Depende. Dependerá parcialmente del mundo, parcialmente de nosotros mismos. Dependerá de nuestra aptitud para desarrollar consistentemente, nuevos y diversos proyectos relevantes, de nuestra capacidad de comprensión y adaptación a la constante innovación, de la decisión común de preservar principios fundamentales, conquistados lúcida y heroicamente durante más de dos milenios. Algunos principios y condiciones, resultan presupuestos fundamentales para desbrozar el camino hacia uno de los tantos destinos posibles:

  • Reafirmación del Derecho como regulador de la vida en sociedad. Vigencia plena del Estado de Derecho (sometimiento general a la Ley, división de Poderes, protección a los Derechos Humanos Fundamentales).
  • Desempeño eficaz de gobernantes, ciudadanos, integrantes de la sociedad civil, en un mundo cada vez más complejo, con problemas que exigirán conocimientos suficientes para su mejor resolución.
  • Fundamental rotación de líderes con aptitud para vislumbrar el porvenir, en un mundo de cambios constantes y vertiginosos.
  • Necesidad de nuevas y suficientes fuentes de generación energética –seguras, limpias, con bajo costo de producción– para un país cohesionado, dispuesto a recibir y asimilar adecuadamente, las inversiones imprescindibles para su desarrollo.
  • En la era de las comunicaciones, sin cuantiosas y periódicas inversiones, el país no tendrá un lugar privilegiado en área estratégica tan esencial, condicionando negativamente su futuro.
  • Resulta casi innecesario –pero insoslayable– señalar que también las formas de producción continuarán evolucionando, con renovación novedosa de las cadenas productivas, en un siglo probablemente agitado por la biogenética, demandando sabiduría y serenidad para la adopción de las decisiones más adecuadas.
  • Correspondería un estado de alerta y acción permanente, en favor de un desarrollo equilibrado, que coopere con la preservación de un planeta en pleno proceso de recalentamiento, altamente contaminado, con la capa de ozono perforada, grandes deshielos, aumento creciente del nivel de sus aguas, agotamiento de recursos naturales, ecosistema gravemente dañado, escasez de agua potable en vastas zonas del mundo. El suelo de las naciones europeas está agotado, consecuencia de una explotación continua durante más de mil años… en nuestro territorio todavía se encuentran en los campos, los utensilios de los aborígenes (aunque de todas formas, el daño global inevitablemente nos afectará).
  • Libertad –basamento imprescindible de la vida democrática– reclamará una férrea defensa de individuos inmensamente frágiles y vulnerables, en un mundo probablemente inseguro y violento.
  • Cultura Humanista, única posibilidad para la preservación y elevación del ser humano, evitando que se lo convierta en un mero instrumento al servicio de las revoluciones científica y técnica, en individuo vacío, carente de valores éticos, abandonado, sin sentido de pertenencia a su propia comunidad.
  • Debería dedicarse especial atención a nuestra rezagada educación, que contrasta con el progreso científico contemporáneo. Educación formadora de individuos aptos para actuar conforme a las exigencias de su tiempo, necesariamente humanista, con enseñanza de los derechos, pero enfatizando especialmente en el necesario ejercicio de los deberes de cada individuo.

   Desconcentrados, sin encarar seria y sostenidamente las soluciones a temas fundamentales, estaremos asegurando nuestro propio retraso, que impactarán directamente en la generación de pobreza, ignorancia, vicio y marginación. El futuro exigirá un sistema político eficiente y una sociedad dispuesta a la forja conjunta de un destino promisorio. ¿Tacuarembó 2030? Desde el camino lo avizoramos laborioso, integrado por varias ciudades que se complementan con la propuesta de prestigiosos centros culturales, deportivos, de altos estudios, de esparcimiento, turismo, y excelentes ámbitos de sociabilidad, en equilibrio con una producción altamente diversificada. Presentimos una educación a la altura de los tiempos, con adaptación permanente a los cambios, estimulando la investigación, transmitiendo valores éticos, formando al individuo para el goce responsable de la libertad. Presumiblemente el mundo reclamará sosiego, comprensión, justicia, libertad y paz. ¿Estará al alcance de nuestras posibilidades el logro de una ciudad acorde con su tiempo, ordenada, segura, culta, de reconocida calidad medioambiental, engalanada estéticamente? No parece imposible avanzar hacia un destino digno, residencia de ciudadanos del mundo, que según las antiguas costumbres todavía se congreguen para compartir, pensar, investigar, debatir y cimentar el futuro de las décadas siguientes. Tacuarembó dependerá del rumbo, dependerá del ritmo, porque como sabemos, el reloj marca las horas implacablemente, sin escuchar las súplicas para que detenga su camino.

drgomez@adinet.com.uy